La intervención de Benjamin Netanyahu ante la Asamblea General de Naciones Unidas ha comenzado este jueves con numerosos representantes abandonando el hemiciclo en señal de protesta. Ante la salida de delegaciones, el primer ministro israelí ha respondido desde la tribuna calificando de "cobardes morales" a quienes han decidido ausentarse.
"Si hay otros cobardes morales que todavía no se han retirado de la sala, por favor retírense ahora", ha espetado Netanyahu al comienzo de un discurso marcado por la creciente contestación internacional a la actuación de su Gobierno. La salida de representantes se había anticipado durante los últimos días, con llamamientos al boicot de su intervención y protestas convocadas durante su breve estancia en Nueva York.
Netanyahu reivindica los ataques contra Irán
Tras el plante de parte de las delegaciones, Netanyahu ha situado a Irán y su programa nuclear entre los principales asuntos de su intervención. El primer ministro ha defendido las operaciones militares israelíes contra instalaciones nucleares iraníes y ha presentado la decisión como una cuestión de supervivencia para su país.
"Me comprometí a evitar que la dictadura asesina de Irán se dotara de la bomba atómica", ha afirmado, antes de asegurar que esas armas habrían supuesto una amenaza no solo para Israel, sino para el conjunto de la comunidad internacional.
Netanyahu ha reivindicado personalmente la decisión de atacar las instalaciones iraníes. "Arrasar con las instalaciones nucleares de Irán fue difícil, un objetivo muy difícil, pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que tuve que tomar como primer ministro", ha sostenido.
El mandatario israelí ha llevado todavía más lejos su argumento al afirmar que, de no haber actuado, "estaríamos todos muertos".
"Vamos a ganar, no tenemos alternativa"
Netanyahu también ha vuelto al 7 de octubre de 2023 para justificar la ofensiva militar lanzada posteriormente por Israel en Gaza. "Vamos a ganar, no tenemos alternativa", ha proclamado desde la tribuna de Naciones Unidas.
"El 7 de octubre de 2023 es el día más sombrío de la historia de Israel. En este día horrendo, miles de terroristas palestinos entraron a Israel desde Gaza. Los terroristas de Hamás cometieron la mayor masacre de judíos desde el Holocausto", ha afirmado el primer ministro.
Netanyahu ha utilizado el ataque de Hamás, en el que murieron alrededor de 1.200 personas en Israel, como argumento para defender la respuesta militar israelí posterior. "En ese día sombrío, nuestros enemigos esperaban que nos desmoronáramos, pero no fue así, y lo que hicimos fue ponernos de pie y luchar como leones", ha sostenido.
Abbas acusa a la comunidad internacional de pasividad
Horas antes, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se había dirigido también a la Asamblea General, aunque por videoconferencia, y había lanzado un mensaje opuesto al de Netanyahu.
Abbas ha acusado a buena parte de la comunidad internacional de permanecer pasiva ante la ofensiva israelí y ha preguntado directamente: "¿A qué está esperando la comunidad internacional para proteger al pueblo palestino?"
El dirigente palestino ha lamentado que, por segundo año consecutivo, Estados Unidos haya impedido la presencia física de la delegación palestina en la sede de Naciones Unidas y ha sostenido que esta restricción vulnera las obligaciones de Washington como país anfitrión.
"El pueblo palestino afronta uno de los momentos más peligrosos de su historia", ha afirmado Abbas, que ha calificado la actuación israelí en Gaza de "guerra genocida" y ha denunciado también el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania.
"No son incidentes aislados"
Abbas ha sostenido que las actuaciones israelíes no responden a hechos puntuales, sino a lo que ha definido como un "plan colonial maligno" destinado, según su interpretación, a hacer imposible la vida de los palestinos en su territorio.
"No permitan que bandas terroristas protegidas por las fuerzas de ocupación israelíes quemen hogares de palestinos cuando están durmiendo (...) No permitan que nuestros niños vivan bajo el yugo del miedo y la amenaza", ha reclamado.
El presidente palestino también ha reprochado a Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad no haber logrado frenar unas políticas que, según ha advertido, ponen en riesgo tanto la solución negociada al conflicto como la propia continuidad del pueblo palestino en sus tierras.
"¿Cuánto tiempo más permanecerán en silencio algunos Estados ante las actuaciones de Israel?", ha insistido.
Abbas reclama la solución de dos Estados
Pese a sus críticas, Abbas ha reiterado su defensa de una solución de dos Estados y ha agradecido el respaldo de los países que han apoyado la causa palestina o impuesto sanciones por las actuaciones de Israel.
"Queremos seguridad y paz para todos", ha señalado. Su propuesta, ha explicado, pasa por "un pueblo palestino que permanezca en su propia tierra, que decida su propio futuro. Un Estado palestino junto al Estado de Israel".
Abbas ha rechazado también la violencia contra civiles "por parte de quien sea" y ha asegurado que la Autoridad Palestina combate el terrorismo, el extremismo, el antisemitismo, el racismo y el odio.
Al mismo tiempo, ha advertido de que el pueblo palestino "no aceptará el desplazamiento" y ha vuelto a reivindicar su derecho a la autodeterminación.
Palestina vuelve a pedir la plena membresía en la ONU
El presidente de la Autoridad Palestina ha cerrado su intervención reclamando otra vez que Palestina obtenga la "plena membresía" en Naciones Unidas.
La petición se suma a su exigencia de protección internacional y a sus críticas por la falta de resultados de las iniciativas diplomáticas impulsadas hasta ahora, incluido el plan de paz planteado por Donald Trump.
Las intervenciones de Abbas y Netanyahu han dejado así dos relatos completamente enfrentados ante la Asamblea General: mientras Netanyahu ha reivindicado la ofensiva israelí como una respuesta necesaria para garantizar la supervivencia de su país, Abbas ha presentado la actuación de Israel como una amenaza directa para la continuidad del pueblo palestino y ha exigido una intervención más firme de la comunidad internacional.