Una jueza de Miami ha dictado una orden de arresto sin derecho a fianza contra el expresidente de Cuba Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996 y en el que murieron cuatro personas. La magistrada Ariana Fajardo Orshan, del Undécimo Circuito Judicial de Florida, considera que existen indicios suficientes para atribuir al antiguo dirigente cubano una conspiración para cometer asesinato en primer grado.
Según informa El País, la orden judicial se apoya en una declaración jurada presentada el pasado viernes, que recoge pruebas sobre la presunta participación de Castro en la operación militar. La resolución permite solicitar su detención y extradición a Florida si se encuentra en un territorio donde pueda ejecutarse la orden.
La decisión llega cinco meses después de que la Fiscalía federal estadounidense anunciara cargos contra el expresidente cubano por los mismos hechos, en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana.
El derribo de las avionetas en 1996
Los hechos se remontan al 24 de febrero de 1996, cuando dos avionetas Cessna C-337 de Hermanos al Rescate fueron derribadas por cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana mientras realizaban una misión sobre el estrecho de Florida. Una tercera aeronave consiguió escapar del ataque.
En el derribo murieron Armando Alejandre, Carlos Costa, Pablo Morales y Mario de la Peña, cuatro integrantes de la organización, dedicada a localizar y auxiliar a cubanos que intentaban abandonar la isla por mar.
La declaración jurada sostiene que dos agentes cubanos infiltrados en Hermanos al Rescate transmitieron a las autoridades de La Habana información sobre las operaciones y los planes de vuelo de la organización. Según el documento, la red de espionaje también había advertido a sus agentes de que no viajaran en las avionetas entre el 24 y el 27 de febrero de aquel año.
La investigación incorpora además una grabación difundida en 2006 por el periodista cubano Wilfredo Cancio, en la que Raúl Castro habría reconocido haber dado instrucciones para derribar las aeronaves. "Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan; y no consulten los que tienen las facultades", se escucha en la grabación, según recoge El País.
Florida advierte de las consecuencias de la orden de arresto
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, ha comparecido este lunes en una rueda de prensa celebrada en la Universidad Internacional de Florida para explicar el alcance de la resolución judicial.
"Lo que ocurrió no fue un accidente, fue un asesinato. Las pruebas dejan más que claro que hubo una conspiración", ha afirmado Uthmeier, que ha defendido la actuación de las autoridades estadounidenses tres décadas después del derribo.
El fiscal ha reconocido que la orden no supone la detención inmediata de Castro, que se encuentra fuera del alcance directo de las autoridades de Florida. Sin embargo, ha advertido de que podría ser arrestado si viajara a un país que cooperase con Estados Unidos en materia de extradición.
"El señor Raúl Castro no puede simplemente salir de su país y moverse libremente", ha declarado Uthmeier, que ha insistido en que la orden judicial tiene consecuencias jurídicas aunque no pueda ejecutarse de inmediato.
Una investigación abierta desde hace más de dos décadas
Las autoridades estadounidenses iniciaron en 2003 un procedimiento federal por el derribo de las avionetas. La acusación se dirigió inicialmente contra el general Rubén Martínez Puente, responsable de la Fuerza Aérea cubana cuando ocurrieron los hechos, y contra los pilotos Lorenzo Alberto Pérez-Pérez y Francisco Pérez-Pérez.
En mayo de 2026, la Fiscalía federal del Distrito Sur de Florida amplió la acusación para incluir a Raúl Castro, a partir de nuevas actuaciones relacionadas con su presunta intervención en la operación.
El caso ha sido especialmente relevante para el exilio cubano en Estados Unidos. Hermanos al Rescate desarrollaba labores de búsqueda de personas que trataban de llegar a territorio estadounidense en embarcaciones precarias, y el derribo de sus aeronaves provocó una grave crisis diplomática entre Washington y La Habana.