El Ejecutivo de Sudán del Sur ha expresado su repulsa por la muerte de dos 'cascos azules' etíopes de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS), fallecidos en un ataque perpetrado el lunes contra una patrulla en el estado de Jonglei, en el norte del país. Las autoridades sursudanesas han reclamado una investigación “conjunta” para aclarar lo sucedido, un suceso que también ha sido condenado por Etiopía.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores sursudanés ha mostrado su “profunda preocupación” por el ataque contra el convoy, que se desplazaba de Bor a Pajut, y ha subrayado que, “dada la gravedad del incidente”, resulta imprescindible “una investigación conjunta y exhaustiva para establecer las circunstancias del ataque e identificar a los responsables”.
Yuba ha añadido que “los que sean hallados responsables rendirán cuentas, en línea con la ley” y ha trasladado sus “profundas condolencias” a Etiopía, al tiempo que ha deseado que los siete heridos en el suceso, entre ellos varios policías sursudaneses, “tengan una rápida y total recuperación”.
El Ministerio ha detallado que el convoy estaba formado por 38 personas, “incluidas fuerzas de pacificación etíopes, personal civil y militar de la UNMISS y cuatro policías de Sudán del Sur”, y ha puesto en valor el trabajo de la misión de la ONU, reiterando su voluntad de “seguir trabajando de cerca” con ella.
Paralelamente, la Embajada de Etiopía en Sudán del Sur ha rendido tributo a los dos 'cascos azules' “caídos en combate” en Jonglei y ha condenado “enérgicamente” el ataque, recordando que estas fuerzas de paz “están al servicio de la paz y la estabilidad en Sudán del Sur”.
“Una vez más, expresamos nuestra profunda preocupación por el conflicto en curso en Sudán del Sur. Aprovechamos esta oportunidad para instar a las autoridades competentes a que realicen una investigación inmediata y garanticen que los responsables rindan cuentas”, ha concluido la legación diplomática etíope en una nota difundida en redes sociales.