La Administración Trump ha decidido extender las exenciones de aranceles a determinadas importaciones procedentes de Canadá, centradas en una serie de bienes que resultan especialmente ventajosos para los trabajadores del estado de Maine. Esta iniciativa podría contribuir a reforzar la campaña de reelección de la senadora republicana por ese estado, Susan Collins, de cara a las legislativas del 3 de noviembre.
“Muchos de nuestros agricultores y productores dependen de equipos especializados, materiales de embalaje y otros productos procedentes de Canadá que o bien no están disponibles entre los proveedores estadounidenses o bien no pueden sustituirse sin incurrir en un gasto significativo”, ha señalado en un comunicado.
La senadora ha detallado que las exenciones afectarán a ciertos artículos de papel, plástico, maquinaria y algas marinas, y ha subrayado que contribuirán a apuntalar la economía rural y costera de Maine, incluyendo a los productores de patata, arándano, manzana y algas.
Collins afronta una contienda electoral muy ajustada para conservar su escaño, en un contexto de encarecimiento de diversos bienes, entre ellos la vivienda y el combustible, que ha elevado el coste de la vida para los residentes del estado.
La senadora, que ahora pone en valor su capacidad para lograr reducciones arancelarias en beneficio de los consumidores y empresas de Maine, ha tratado de marcar distancias con el presidente Trump. En un reciente debate con su adversario demócrata, Troy Jackson, afirmó que “no es precisamente su senadora favorita”.
La Casa Blanca, por otro lado, ha comunicado una revisión del “alcance de los aranceles sobre ciertos productos canadienses anunciados” el pasado julio, con la finalidad de “compensar eficazmente la carga que supone para el comercio estadounidense y, al mismo tiempo, servir mejor al interés público”, y ha precisado que estas exenciones comenzarán a aplicarse el próximo 30 de octubre.