El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este lunes haber sugerido a su homólogo chino, Xi Jinping, la opción de venderle armamento, tal y como sostuvo la víspera el embajador estadounidense en China, David Perdue. El mandatario apuntó que “probablemente hablaba de Taiwán”, territorio que Pekín reclama como propio y al que Washington suministra armas, aunque la Administración Trump mantiene bloqueado desde comienzos de año un paquete armamentístico valorado en miles de millones.
“Nunca había oído hablar de eso, tendré que preguntarle”, afirmó el ocupante de la Casa Blanca al ser preguntado por las palabras de Perdue, insistiendo en que ese ofrecimiento jamás se produjo durante sus conversaciones con el líder chino.
Trump añadió que “probablemente a ellos (las autoridades chinas) les gustaría comprarlo”, defendiendo que Estados Unidos “fabrica mejor equipamiento que ellos”, por lo que “tal vez sea una buena idea” para Pekín. “Pero no lo discutimos”, reiteró, marcando distancias con la versión difundida por su propio embajador.
En esta línea, el presidente estadounidense sostuvo que, “probablemente”, el representante diplomático en Pekín “hablaba de Taiwán”, tratando de acotar el alcance de las declaraciones de Perdue.
En la jornada anterior, David Perdue había asegurado: “El presidente Trump sigue diciendo: 'Oye, vendemos armas a otras personas en todo el mundo'; de hecho, en un momento dado le preguntó al presidente Xi si le interesaría comprar algunas". No obstante, un funcionario del Departamento de Estado indicó a Europa Press que “no existe ninguna oferta ni plan para vender armas” a China y recalcó que “la legislación estadounidense prohíbe la venta de armas” a Pekín.
Las palabras cruzadas se producen en un momento delicado de las relaciones entre China y Estados Unidos, después de que ambas potencias hayan pactado la creación de un nuevo marco de diálogo comercial. Este mecanismo está orientado a analizar posibles restricciones arancelarias mutuas sobre determinados productos por un importe cercano a 30.000 millones de dólares (unos 25.500 millones de euros) para cada país, de acuerdo con los términos de referencia de la recién constituida Junta de Comercio bilateral.
Paralelamente, el Gobierno estadounidense —que desde 1979 está obligado por ley a suministrar armas defensivas a Taiwán— mantiene en suspenso una operación de venta de armamento a la isla por 14.000 millones de dólares (12.295 millones de euros). El propio Trump ya había reconocido en mayo que estaba frenando estos envíos porque los consideraba una “muy buena baza negociadora” en el pulso diplomático con China.