El mayor sindicato de Alemania, IG Metall, ha puesto en marcha una primera tanda de huelgas dentro de la negociación colectiva en los sectores metalúrgico y eléctrico, con la participación de unos 38.000 empleados en 220 acciones de protesta desarrolladas este lunes en sus centros de trabajo.
La organización sindical ha comunicado que ha llamado a miles de asalariados a efectuar paros relámpago en más de 2.000 plantas y fábricas repartidas por todo el país hasta finales de esta semana.
Ya durante el fin de semana se llevaron a cabo movilizaciones más reducidas en determinados centros, afectando a los turnos nocturnos y de fin de semana. Sin embargo, este lunes la presión ha aumentado con la salida masiva de afiliados a la calle para visibilizar sus demandas.
Entre las protestas más destacadas figura una manifestación en Coblenza, en el oeste de Alemania, mientras que en Berlín la huelga arrancó de madrugada en Siemens Energy con un paro de una hora. A lo largo de la jornada se han producido interrupciones de la producción en compañías como Mercedes-Benz, Rheinmetall y Siemens Mobility, entre otras, y se prevé que las movilizaciones cobren más fuerza este martes.
Los paros temporales están impactando en ramas industriales clave, como la automoción, la ingeniería mecánica, la electrónica y la fabricación metalúrgica. Las protestas giran en torno a las condiciones laborales y los salarios de cerca de 3,7 millones de trabajadores cubiertos por el convenio colectivo regional de la metalurgia y la industria eléctrica. Hasta ahora se han celebrado dos rondas de conversaciones sin que se haya logrado acercar posiciones.
IG Metall reclama una subida salarial del 5% durante doce meses, además de compromisos claros de mantenimiento del empleo y de las plantas. La patronal, por su parte, ha tildado las movilizaciones de "gestos de fuerza inapropiados" y ha respondido con una oferta que contempla un pago único el próximo año y un alza salarial del 1,3% desde julio de 2028, alegando la delicada coyuntura económica que atraviesa Alemania.
"No aceptaremos eso", ha advertido el representante sindical Knut Giesler, remarcando que "la oferta de la patronal está muy por debajo de la tasa de inflación, a pesar de que la economía empieza a mostrar los primeros signos de recuperación". Asimismo, ha apuntado que la propuesta no cubre el encarecimiento del coste de la vida ni garantiza inversiones, estabilidad en el empleo o un horizonte claro para las plantas industriales.
Al mismo tiempo, la federación empresarial Gesamtmetall sostiene que los elevados costes laborales forman parte de las causas de la desindustrialización que vive el país. Desde 2019, se habrían destruido 350.000 empleos en la metalurgia y el sector eléctrico y otros 300.000 estarían en riesgo porque muchas compañías trabajan por debajo de su capacidad.
"Para revertir esta tendencia, es necesario reducir los costes en el país en lo que respecta a impuestos, energía, burocracia y costos laborales", ha defendido el director ejecutivo, Oliver Zander.