La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha adelantado que el sector petrolero del país prevé captar cerca de 76.000 millones de dólares (más de 67 millones de euros) en inversiones a lo largo de los próximos cinco años, subrayando que estos recursos se transformarán en “beneficios directos para el país”.
Durante el acto de clausura de la Conferencia de Energía 2026, Rodríguez ha remarcado que los 61 convenios ya suscritos y los 17 acuerdos alcanzados con Estados Unidos se han cerrado “pensando en el futuro” y en “brindar esperanza a los venezolanos”, tal y como ha informado el diario venezolano “El Nacional”.
En relación con la ley de Hidrocarburos —norma que regula todas las tareas de exploración, explotación, refinación y transporte de petróleo y gas en territorio venezolano— la dirigente ha defendido que los contratos ligados a la participación de los trabajadores generarán beneficios “tanto para los inversores como para el país” y ha reiterado que su Ejecutivo estará “muy pendiente” de que la norma se cumpla, al considerar que es “beneficioso para todos”.
Rodríguez ha asegurado que este marco impulsará una fuerte creación de empleo, hasta alcanzar los “324.000 en 10 años, entre empleos directos, indirectos o inducidos” y ha aludido también al acuerdo “binacional” con Estados Unidos, que contempla 250 de proyectos y que implicará una “contratación de unos 200 trabajadores”.
En esta línea, la presidenta encargada ha avanzado la puesta en marcha de una “mesa técnica” en la que participarán la industria, los inversores y las cámaras petroleras para garantizar el “empleo” y la “participación de los proveedores nacionales”.
En los últimos meses, Venezuela ha venido reabriendo progresivamente su sector energético a la inversión extranjera, con el apoyo de la administración estadounidense de Donald Trump.
En mayo, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las compañías estadounidenses Overseas Oil Company y Crossover Energy Holding firmaron varios acuerdos energéticos que Rodríguez definió después como una “expresión extraordinaria” de negociación, llamada a inaugurar para Venezuela una “nueva etapa en la industria de hidrocarburos” y a “posicionarla en la fórmula energética internacional”.