El Rey Felipe VI ha instado a los 22 países que forman la Comunidad Iberoamericana a mantener su respaldo al sistema de cumbres, no solo por su "impacto positivo" en la vida de los ciudadanos, sino porque, en un escenario internacional que avanza hacia un orden multipolar, constituyen un "ejemplo de entendimiento y cooperación" y un "contrapunto a rivalidades".
Este mensaje lo ha dirigido a los jefes de Estado y de Gobierno durante la ceremonia de apertura de la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en el Teatro Real de Madrid, antes de la cena que los Reyes ofrecen posteriormente en el Palacio Real a todos los participantes.
El monarca, que ha afirmado "reconocerse orgullosamente en el espejo de Iberoamérica", ha animado a "seguir apoyando con fuerzas renovadas" tanto a la Comunidad Iberoamericana, nacida en 1991 en Guadalajara (México), como a su sistema de cumbres.
"No solo por su impacto positivo en tantos ámbitos", ha subrayado, "sino también como ejemplo de entendimiento y de cooperación, como contrapunto a las tensiones y rivalidades, como prueba viva de que los procesos de concertación política no son retórica hueca, sino que redundan en beneficio del día a día de nuestros ciudadanos".
Felipe VI ha considerado que la cita de Madrid es "una gran ocasión" para "reivindicar nuestra comunidad con hechos, con logros tangibles" y, al mismo tiempo, "para seguir proclamando al mundo nuestro compromiso claro y sostenido, como iberoamericanos, con la palabra, el diálogo, la igualdad, el respeto a las normas, la escucha a las minorías, la ciencia, el emprendimiento y la innovación; nuestro compromiso con los avances sociales que lleguen a todos y sean para todos".
"Así que aprovechémosla", ha pedido a los asistentes, entre los que figuran diez jefes de Estado y tres vicepresidentes, mientras que el resto de países está representado a nivel de cancilleres.
El Rey ha animado a "ser protagonistas de nuestro futuro" y a "seguir trazando el camino que nos llevó de Guadalajara a Madrid y, que, dentro de dos años, nos llevará" a Honduras, país que acogerá por primera vez una Cumbre Iberoamericana en 2028.
Ese recorrido, ha señalado, "nos obliga a seguir trabajando en una sociedad más justa, más próspera y más inclusiva", para reclamar a continuación que se continúe "haciendo Iberoamérica" de forma conjunta.
En su intervención, Felipe VI ha resaltado los elementos comunes que comparten los países a ambos lados del Atlántico, desde "dos potentes lenguas comunes" y "una cultura de riqueza inagotable" hasta "nuestro espíritu hospitalario, asociativo y emprendedor" y "una ética compartida, un conjunto de principios y valores, cuyo trasfondo último era, y sigue siendo, el respeto a la dignidad de la persona".
Instrumento de unidad y diálogo
En esta línea, ha elogiado "la intuición" de los dirigentes que impulsaron la Comunidad Iberoamericana de Naciones al "convertir todo ese acervo" en "un instrumento de unidad y desarrollo basado en el diálogo, la cooperación y la solidaridad", según la declaración de Guadalajara. "Un instrumento que, bien empleado, nos franquea el acceso a un espacio de mayor libertad y prosperidad para unos 700 millones de personas", ha destacado.
El Rey ha recordado que en los 35 años transcurridos "todo o casi todo ha cambiado", aunque, ha apuntado, "aun siendo radicalmente distintos, ambos tiempos eran ya tiempos de cambio acelerado". Entonces el mundo salía de un orden bipolar y avanzaba, "no sin incertidumbre, hacia lo que parecía ser un nuevo orden mundial".
"Hoy advertimos, también, la inminencia de un parteaguas histórico, un cambio de paradigma, la progresiva configuración de un orden multipolar de contornos aún imprecisos pero distintos a los que el mundo conoció a partir del año 45", ha avisado.
En este contexto, ha reconocido que "nadie sabe con precisión cómo será el mundo de aquí a unos años" pero ha recalcado que "seguirá exigiendo respuestas y soluciones a desafíos más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual".
Según ha indicado, los países iberoamericanos pueden "responder con una voz armónica o 22 voces disonantes; con una esperanza compartida o con 22 fórmulas para reflejar la incertidumbre". "Elegir el camino adecuado será la responsabilidad histórica de las 22 naciones iberoamericanas", ha enfatizado.
Elogios de Allamand al papel del Rey
El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, ha querido poner en valor el papel de Felipe VI, quien, incluso antes de su proclamación como Rey, "ha tenido siempre un férreo compromiso con Iberoamérica", aludiendo a que, desde que era Príncipe de Asturias, ha representado a España en las tomas de posesión de mandatarios iberoamericanos.
"Ajeno a toda estridencia, es un actor principal de la Comunidad ya que cuando es necesario lima asperezas, convoca no solo a los gobiernos sino al arco completo de organizaciones que son nuestro gran capital social, aporta ideas de largo alcance e inyecta el entusiasmo que debe alimentar a toda organización", ha señalado.
Cena en el Palacio Real
Tras el acto inaugural, los Reyes, acompañados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, los mandatarios presentes en la cumbre, varios ministros, otras personalidades y las principales autoridades del Estado, se han desplazado al Palacio Real, donde han compartido una cena oficial.
Durante el brindis, Felipe VI ha profundizado en su mensaje y ha resaltado que la esencia de las cumbres es que su agenda la marcan "casi siempre, asuntos centrales en la vida cotidiana". "Y así debe ser", ha insistido.
"Acercarse a lo que ocupa y preocupa a la ciudadanía, es decir, serles útil, ha de ser la prioridad de la Comunidad Iberoamericana de Naciones: la mejora de las condiciones de vida como razón primera y última de nuestra cooperación, siempre con el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano como faro que guie nuestra acción", ha afirmado.
Para el Rey, los 700 millones de iberoamericanos "merecen y justifican que dialoguemos, que nos concertemos y que lleguemos a acuerdos". "Levanto mi copa por todos ellos, por los hombres y mujeres de nuestros países, y lo hago en nombre de todo lo que nos une, que es muchísimo, pero que hoy, en particular, cristaliza en esa hermosa palabra: Iberoamérica", ha concluido.
El menú servido en la cena ha incluido consomé de bosque; crujiente de semillas, levadura tostada y champiñones; ensalada templada de ternera asturiana; pixín con su esencia cantábrica y acelga aliñada con vinagreta de almejas; y, como postre, manzana en el llagar.