El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso y cabeza de lista para las elecciones del 29 de noviembre, Gabriel Rufián, ha afirmado este miércoles que la renuncia del ya exministro de Transportes, Óscar Puente, una semana después del siniestro de Urda (Toledo), supone una “distracción”, ya que, a su juicio, lo esencial ahora es ofrecer respuestas al problema de la “inseguridad” y la “ineficiencia” que arrastra el sistema ferroviario.
Así ha contestado ante los medios cuando se le ha preguntado si considera suficiente la salida de Puente del Gobierno. Este martes se acercó a él en el Congreso para despedirse y reconocerle como “un gran ministro”, un gesto que fue recogido por las cámaras de televisión.
Rufián ha comenzado defendiendo que la política “hay que humanizarla” y subrayando que le resulta indiferente lo que se haya publicado sobre ese gesto hacia el ministro porque, tal y como ha admitido, los cálculos sobre si está o no en campaña se le dan “regular”.
Responsabilidades asumidas y críticas al modelo ferroviario
Aun así, ha valorado que Puente haya asumido unas responsabilidades “que eran lógicas”, pero ha insistido en que “la clave es la precariedad, la inseguridad y la ineficiencia del sistema ferroviario, concretamente de la alta velocidad y los cercanías”.
“Creo que Puente era una distracción porque aquí lo importante es saber si la gente va segura o no en un AVE o si la gente va en un tren de mierda o no cada mañana, y la respuesta es que no y que sí: no está segura y va en trenes absolutamente lamentables”, ha remachado.
Estas manifestaciones las ha realizado en el contexto de la convocatoria de prensa celebrada en Madrid por la familia de Guillem Agulló, el joven valenciano asesinado en 1993 por un grupo neonazi, en la que han hecho pública la carta remitida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.