El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, ha rechazado este martes en el Pleno del Congreso la propuesta de modificación del Reglamento registrada por el PP para atajar la ausencia de ministros en las sesiones de control. “¡Qué pobreza de oposición", ha afirmado, insistiendo en que el verdadero problema no es la falta de fiscalización parlamentaria, sino que los diputados del PP “son muy malos”.
La iniciativa legislativa del partido de Alberto Núñez Feijóo plantea que los miembros del Ejecutivo tengan que “acreditar” con detalle los motivos por los que no podrán asistir a la sesión de control y que estén obligados a contestar a las preguntas orales sin recurrir a “evasivas” o “disgresiones”. Los 'populares' avanzaron esta propuesta el pasado diciembre, en una semana en la que hasta siete ministros comunicaron que no acudirían al Pleno de control, una situación que se ha repetido en varias ocasiones. Para la diputada del PP Llanos de Luna, la ausencia de los ministros se ha convertido en algo “habitual”, siempre con “motivos de agenda”.
PP: burla y desprecio al Parlamento
El PP reprocha además que, para “zafarse del control”, el Gobierno avise en plazo de que determinados ministros no acudirán y, cuando los grupos ya han registrado sus preguntas dirigidas a quienes sí iban a estar presentes, “súbitamente desaparecen los compromisos ineludibles por los que habían declarado ausencia y, sorprendentemente, cuando ya está cerrado el orden del día de la sesión plenaria” notifican que “sí que pueden asistir”. “La degradación progresiva del control al Gobierno es una auténtica burla y un desprecio al Parlamento”, sostienen.
En este contexto, la proposición de ley del PP, recogida por Europa Press, propone que el Ejecutivo comunique sus ausencias al menos 48 horas antes del plazo límite para registrar preguntas e interpelaciones, acompañando una justificación individualizada, suficientemente motivada y acreditada de las causas que impidan su presencia. Además, los 'populares' quieren que los miembros del Gobierno sólo puedan ausentarse para acudir a actos “que sean de inexcusable asistencia o por tratarse de asuntos imprevistos e inaplazables relacionados con la organización del Gobierno”.
El texto añade también que, “tras la escueta formulación de la pregunta” de control, el Gobierno deberá responder “a la cuestión” planteada, “sin que sean admisibles evasivas o digresiones ajenas a la pregunta formulada”.
Vox, socios de investidura y críticas al PP
“El Gobierno de Sánchez desprecia al Parlamento”, ha señalado el diputado de Vox Carlos Flores Juberías, que comparte el diagnóstico del PP, aunque considera que “se quede corto” y califica la reforma de “timorata”. Socios de investidura como Junts y PNV han coincidido en censurar esas prácticas del Gobierno de coalición. “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”, ha resumido el nacionalista Mikel Legarda, avanzando su respaldo a la iniciativa.
Sin embargo, formaciones como el BNG o Esquerra han afeado al PP lo que consideran una incoherencia, al reclamar un modelo de control parlamentario que, a su juicio, no aplican cuando están en la oposición en el Congreso ni en los parlamentos autonómicos donde gobiernan.
Respuesta del PSOE y de Sumar
En nombre del PSOE, el diputado Rafael Simancas, encargado como secretario de Estado de comunicar al Congreso las ausencias de los ministros, ha cuestionado que el PP centre sus esfuerzos en este asunto cuando, según ha dicho, hay cuestiones que preocupan mucho más a la ciudadanía, como la vivienda o la economía. “Qué pobreza de oposición y qué lástima de alternativa tienen los españoles”, ha ironizado.
Simancas también ha cargado contra las formas del PP en las sesiones de control, acusando a los 'populares' de exhibir cada miércoles una falta de “urbanidad” y de educación, un bajo nivel y un “bochorno gamberro”. “Ustedes se limitan a revolver basurillas y a exigir la dimisión del presidente, pero Pedro Sánchez no se va, Pedro Sánchez e queda”.
Desde Sumar, el diputado Gerardo Pisarello ha descalificado la propuesta del Grupo Popular como “una farsa colosal”, al entender que el PP no persigue mejorar el control parlamentario, sino forzar la caída del Gobierno.
