El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha calificado de “indigno” que el presidente de Argentina, Javier Milei, haya viajado a España para atacar al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y “fomentar un clima de polarización entre españoles” en la recta final antes de las elecciones del 29 de noviembre.
En una nota oficial, el departamento dirigido por José Manuel Albares ha manifestado su “más enérgica condena ante los insultos y calumnias dirigidos por Javier Milei al presidente del Gobierno, a España y a los españoles” y también “el llamamiento al uso de la violencia que ha realizado”.
La reacción del Ministerio se produce después de que el dirigente argentino, durante su estancia en Madrid, haya tildado a Sánchez de “dictador”, “corrupto” y “ladrón” y haya sostenido que hay que “sacar a patadas” a los socialistas del poder, confiando en que los ciudadanos españoles no “se suiciden” respaldándoles en las próximas elecciones.
“Es indigno que una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana realice visitas a nuestro país con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles y entre naciones hermanas como son la española y la argentina”, ha señalado Exteriores en su valoración de los hechos.
En esta misma línea, el Ministerio ha subrayado que “España es una nación soberana que no acepta injerencias externas, ni ataques e injurias a su presidente y a sus instituciones elegidas, libre, democrática y soberanamente, ni tolera que nadie enturbie nuestra convivencia pacífica y democrática”.
Pese a la dureza del comunicado, Exteriores no ha anunciado por ahora ninguna medida diplomática concreta como respuesta a las nuevas declaraciones de Milei, quien en mayo de 2024 ya provocó una grave crisis bilateral al calificar de “corrupta” a la mujer de Sánchez, Begoña Gómez.
En aquel momento, Albares compareció en el Palacio de la Moncloa para informar de que se llamaba a consultas a la embajadora española en Buenos Aires y se citaba al embajador argentino con el fin de trasladar la queja formal y exigir una rectificación.
Ante la negativa de Milei a retractarse, el Ejecutivo optó días después por retirar de manera definitiva a la embajadora en Argentina. No obstante, en octubre de ese mismo año, y sin que mediara una disculpa pública del presidente argentino, el Gobierno decidió designar un nuevo embajador en Buenos Aires, con lo que se restableció la representación diplomática al máximo nivel.