Podemos necesitaría casi 500.000 votos por diputado, frente a los 45.000 de EH Bildu, según una simulación electoral

El escenario elaborado con Objetivo 176 refleja una gran diferencia en el rendimiento territorial del voto: Podemos tendría el escaño más caro del Congreso, mientras que EH Bildu conseguiría representación con muchos menos votos por diputado. La explicación está en el reparto provincial y en la concentración de los apoyos

La candidata de Podemos a las elecciones del 29N, Irene Montero, durante el acto 'Casa. Vida. Futur', en la plaça Major de Nou Barris, a 24 de octubre de 2026, en Barcelona, Catalunya (España).  Lorena Sopêna - Europa Press

La candidata de Podemos a las elecciones del 29N, Irene Montero, durante el acto 'Casa. Vida. Futur', en la plaça Major de Nou Barris, a 24 de octubre de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). Lorena Sopêna - Europa Press

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No todos los votos tienen el mismo rendimiento a la hora de convertirse en escaños. Una simulación electoral realizada con la herramienta Objetivo 176 refleja esta diferencia entre formaciones: Podemos necesitaría cerca de 500.000 votos para obtener un diputado en el Congreso, mientras que EH Bildu lograría representación con aproximadamente 45.000 votos por escaño.

La comparación sitúa a Podemos como la formación con el escaño más caro del escenario analizado y a EH Bildu como la que obtiene representación con menos votos por diputado. La diferencia no responde a que unos votos tengan más valor que otros, sino a la forma en la que se distribuyen territorialmente y al sistema electoral español.

Por qué un partido necesita más votos que otro para conseguir un escaño

La clave está en que las elecciones generales españolas no reparten los 350 diputados del Congreso mediante un único cálculo proporcional para todo el país. La circunscripción electoral es la provincia, con la excepción de Ceuta y Melilla, que eligen un diputado cada una.

Cada provincia tiene asignado un mínimo inicial de dos diputados, mientras que los restantes se distribuyen en función de su población. Esto provoca que el número de escaños en juego sea muy diferente entre territorios: Madrid y Barcelona eligen muchos más representantes que provincias con menor población, como Soria o Teruel.

Además, el reparto se realiza mediante la fórmula D'Hondt. En cada circunscripción, las candidaturas deben alcanzar al menos el 3% de los votos válidos para participar en la asignación de escaños. Después, sus resultados se dividen entre números sucesivos y los diputados se adjudican a los cocientes más altos.

Este mecanismo hace que el porcentaje de voto nacional no se traduzca automáticamente en una cantidad proporcional de diputados. Un partido puede reunir muchos votos repartidos por todo el país y, aun así, tener dificultades para conseguir representación en determinadas provincias.

Podemos y EH Bildu: dos formas distintas de distribuir el voto

La diferencia entre Podemos y EH Bildu ilustra el efecto de la distribución territorial. Podemos presenta un voto de ámbito estatal, repartido entre distintas circunscripciones. Si sus apoyos no alcanzan suficiente concentración en determinadas provincias, puede quedarse sin representación en ellas, aunque acumule un volumen considerable de papeletas en el conjunto del país.

EH Bildu, por su parte, concentra principalmente sus apoyos en el País Vasco y Navarra. Esa implantación territorial le permite competir por los escaños en las circunscripciones donde obtiene sus mejores resultados, sin necesitar una presencia electoral equivalente en el resto de España.

Por tanto, la formación abertzale puede convertir una cantidad menor de votos totales en representación parlamentaria, mientras que una candidatura con apoyos más dispersos puede necesitar muchos más sufragios para obtener un diputado.

La diferencia no significa que el voto de EH Bildu tenga más valor jurídico que el de Podemos. Todos los votos se contabilizan conforme a las mismas reglas, pero su capacidad para traducirse en escaños depende de dónde se emitan y de los resultados de las demás candidaturas en cada provincia.

El sistema provincial condiciona la representación en el Congreso

El reparto territorial es uno de los elementos que más influye en la proporcionalidad del sistema electoral español. En las circunscripciones pequeñas se eligen pocos diputados y, por tanto, conseguir representación puede resultar más difícil para los partidos que no concentran allí sus apoyos.

En cambio, las formaciones con una implantación territorial concentrada pueden obtener representación con porcentajes elevados en determinadas provincias, aunque su porcentaje de voto en el conjunto nacional sea reducido.

A este efecto se suma la fórmula D'Hondt y el umbral electoral del 3% en cada circunscripción. La combinación de estos elementos explica por qué la relación entre votos y diputados puede variar tanto de un partido a otro.

Una simulación, no una previsión electoral

Los datos difundidos a partir de Objetivo 176 permiten comparar el rendimiento del voto de las distintas formaciones dentro de un escenario concreto. Sin embargo, no representan un resultado definitivo ni permiten anticipar cuántos diputados conseguirá cada partido el próximo 29 de noviembre.

La propia herramienta advierte de que sus cálculos son simulaciones y dependen de los datos y supuestos utilizados. Su metodología permite consultar el reparto de escaños por provincias y observar cuántos votos necesita una candidatura para disputar el último diputado asignado en cada circunscripción.

La comparación entre Podemos y EH Bildu pone de manifiesto una de las particularidades del sistema electoral español: para conseguir representación en el Congreso no solo importa cuántos votos reúne un partido, sino también dónde los consigue.