La presidenta de la Asociación Nacional de Pacientes del Sistema Sanitario (ANPASS), Mercedes López, ha solicitado “medidas que garanticen el acceso a una alimentación adecuada como elemento esencial para la prevención de enfermedades y el bienestar de la población”. La responsable de la entidad ha remarcado que “la situación económica de una persona no debería determinar su capacidad para cuidar de su salud”, recordando que “no podemos olvidar que detrás de cada dificultad para llegar a fin de mes puede haber decisiones tan importantes como qué alimentos comprar, qué productos dejar de consumir o si es posible mantener las pautas nutricionales necesarias para convivir con una enfermedad”.
En esta línea, López ha advertido de que las limitaciones económicas “ponen en riesgo la alimentación saludable y la salud de la ciudadanía”. A su entender, “el incremento del coste de la vida y la presión que soportan numerosas economías familiares dificultan que una parte de la población pueda acceder de forma regular a alimentos variados, frescos y nutricionalmente adecuados”.
Día Mundial de la Alimentación y salud pública
Coincidiendo con la celebración este viernes, 16 de octubre, del Día Mundial de la Alimentación, la presidenta de ANPASS ha recalcado que “alimentarse adecuadamente no debe ser un privilegio condicionado por la situación económica, sino una necesidad básica y un factor determinante para proteger la salud”. Ha advertido de que “las dificultades para acceder a una dieta equilibrada pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas, especialmente de aquellas que ya conviven con una enfermedad crónica, las personas mayores, la infancia y los hogares con menos recursos”.
Por ello, sostiene que la alimentación adecuada constituye un asunto de salud pública en el que es imprescindible considerar los factores sociales y económicos que condicionan los hábitos nutricionales y las posibilidades reales de autocuidado. En su opinión, “es necesario reforzar las políticas de prevención y protección social, promover la educación nutricional y facilitar el acceso a alimentos saludables y asequibles”.
En consecuencia, ha recalcado que la realidad económica de los pacientes debe incorporarse “en el diseño de las políticas sanitarias”, con el fin de “que las recomendaciones médicas puedan traducirse en posibilidades reales de cuidado”. Por este motivo, ha hecho un llamamiento “a las Administraciones públicas, los profesionales sanitarios y el conjunto de la sociedad” para “avanzar hacia un modelo en el que la alimentación saludable sea accesible para todas las personas, independientemente de sus ingresos”.