Detectar el ojo vago antes de los 10 años resulta decisivo para evitar daños irreversibles, según una oftalmóloga

Una oftalmóloga de Vissum alerta: tratar el ojo vago antes de los 10 años es crucial y reclama revisiones y buenos hábitos frente a las pantallas.

2 minutos

Imagen de recurso de una revisión. GRUPO MIRANZA

Imagen de recurso de una revisión. GRUPO MIRANZA

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

2 minutos

Más leídas

La especialista de Vissum Grupo Miranza, María Concepción Guirao, subraya que identificar y tratar antes de los 10 años la ambliopía, conocida como 'ojo vago', resulta determinante para impedir una pérdida de visión irreversible, ya que se trata de una alteración del desarrollo visual que solo puede corregirse durante la infancia.

La ambliopía u ojo vago, la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y el estrabismo figuran entre los problemas oculares más habituales en la niñez. La mayoría de estos trastornos pueden abordarse con buenos resultados siempre que se diagnostiquen en los primeros años, etapa en la que el sistema visual continúa en pleno proceso de maduración.

Guirao incide en que, en el caso del ojo vago, la alteración no se limita al globo ocular, sino que afecta al cerebro, que no llega a desarrollar de forma adecuada la capacidad de ver. En los primeros años de vida, el cerebro aprende a procesar las imágenes procedentes de los ojos y crea las conexiones neuronales imprescindibles para alcanzar una visión normal.

“Un cerebro puede no aprender a ver correctamente por diferentes motivos. En algunos casos, puede deberse a que las estructuras del ojo no funcionan adecuadamente, como ocurre en niños con alteraciones en la retina o queratocono, por ejemplo”, explica la especialista.

En otras situaciones, el origen del problema es un defecto de refracción que desemboca en una ambliopía u ojo vago. “Cuando se corrige ese defecto mediante la graduación adecuada, lo que conseguimos es que llegue al cerebro una imagen nítida. Si el cerebro no recibe una imagen clara durante su desarrollo, no puede aprender a interpretar correctamente la información visual”, comenta la doctora.

Entre los 0 y los 8 años se concentra un periodo de elevada plasticidad cerebral, en el que el cerebro muestra una gran capacidad de aprendizaje visual. “Si intervenimos durante esta etapa, podemos solucionar el problema”, añade Guirao.

En esta línea, la oftalmóloga alerta de las consecuencias de detectar el trastorno demasiado tarde. “Si un niño necesitaba gafas y no se actuó a tiempo, aunque en la edad adulta pueda corregirse el defecto refractivo mediante cirugía, la calidad de la visión no siempre podrá recuperarse por completo porque el cerebro no habrá desarrollado adecuadamente las conexiones responsables del aprendizaje visual”.

La prevención empieza en casa y con buenos hábitos visuales

Además de las revisiones oftalmológicas regulares, la especialista de Miranza recuerda que la prevención de determinados problemas oculares también se relaciona con los hábitos que se adquieren desde pequeños, en un contexto en el que las pantallas y dispositivos electrónicos están muy presentes en la rutina escolar.

Para ayudar a prevenir y frenar la progresión de la miopía, la doctora aconseja que los menores pasen, siempre que sea posible, al menos dos horas diarias realizando actividades al aire libre. Del mismo modo, recomienda limitar el tiempo frente a pantallas y fomentar un uso responsable de la tecnología.

Guirao añade que “cuando sea necesario utilizar un teléfono móvil, una 'tablet' o un ordenador, es importante hacerlo con una buena iluminación ambiental, mantener una distancia superior a los 20 centímetros respecto a la pantalla y realizar descansos periódicos para evitar la fatiga ocular”.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?