La migraña provoca en España un impacto socioeconómico anual superior a 76.000 millones de euros entre la población adulta con diagnóstico médico. Esta cifra engloba tanto los gastos sanitarios vinculados a la patología como las pérdidas de productividad, el deterioro de la calidad de vida y los desembolsos que asumen directamente los propios pacientes.
Esta es una de las principales conclusiones de “MigrAtlas: La huella de la migraña en España”, un trabajo impulsado por Pfizer España junto con la Fundación Weber que ofrece una radiografía completa de la carga clínica, económica, social y medioambiental de la migraña, además de revisar el itinerario asistencial de quienes viven con esta enfermedad.
El informe detalla que cerca del 90 por ciento de esa carga no recae sobre el presupuesto sanitario del Sistema Nacional de Salud (SNS). Las pérdidas de productividad laboral suponen casi el 60 por ciento del total, con 45.441 millones de euros, mientras que los costes intangibles, ligados al empeoramiento de la calidad de vida y a la merma de la actividad no remunerada, representan alrededor del 27 por ciento, hasta alcanzar los 20.000 millones de euros.
Dentro de las pérdidas de productividad, el presentismo —acudir al trabajo con un rendimiento disminuido por los síntomas— concentra más de 34.500 millones de euros, lo que equivale a alrededor del 45 por ciento del peso global de la migraña.
El documento calcula que alrededor de 8 millones de adultos en España refieren síntomas compatibles con migraña. De ellos, casi 5 millones cuentan con un diagnóstico confirmado y unos 3 millones no, lo que se traduce en un infradiagnóstico cercano al 40 por ciento.
Asimismo, se estima que transcurren de media unos 6 años hasta que la persona obtiene un diagnóstico. Al considerar únicamente a quienes tienen confirmación médica, la valoración de la carga socioeconómica podría situarse por debajo del verdadero alcance de la enfermedad.
“La carga de la migraña es elevada, entre otros factores, porque con frecuencia la enfermedad se detecta de forma tardía. Una identificación temprana permite conocer mejor sus características y abordar su evolución de manera adecuada con las herramientas terapéuticas disponibles, lo que puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a reducir su impacto en el desarrollo personal, académico y profesional”, ha explicado Robert Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y director de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
El coste medio anual por paciente se incrementa de forma notable a medida que aumentan los días de dolor. En la migraña episódica de baja frecuencia, con entre 1 y 3 días de cefalea al mes, el gasto estimado es de 14.570 euros por persona, frente a los 31.500 euros asociados a la migraña crónica, definida por 15 o más días mensuales.
Pese a ello, los pacientes con menos días de síntomas concentran la mayor parte de la carga global, ya que suponen el 89 por ciento de los casos diagnosticados y acumulan el 82,6 por ciento del impacto total.
El análisis también subraya que la migraña repercute en la población infantil y adolescente y en su entorno familiar. “MigrAtlas” calcula que más de 652.000 menores de entre 6 y 17 años conviven con esta patología en España, lo que se traduce en una carga anual aproximada de 659 millones de euros. Entre los principales componentes del coste figuran el absentismo escolar y los días de trabajo perdidos por sus progenitores. Los autores advierten de que estas cifras deben interpretarse como una aproximación, al basarse en una evidencia más limitada.
Retos en la asistencia y en el seguimiento
Entre las dificultades detectadas en la atención sanitaria, el informe apunta que el 29,5 por ciento de los pacientes que acuden a los servicios de urgencias no sería derivado posteriormente a Atención Primaria y que solo alrededor de un 8 por ciento recibiría el alta con un tratamiento pautado.
“MigrAtlas” pone de relieve, además, problemas de coordinación entre los distintos niveles asistenciales y posibles inequidades en el acceso a especialistas y unidades específicas de cefalea.
Según las estimaciones del documento, casi un 15 por ciento de los adultos con migraña diagnosticada podría estar en riesgo de hacer un uso excesivo de la medicación sintomática. Entre quienes padecen migraña crónica, 1 de cada 2 superaría los umbrales de consumo establecidos.
La adherencia a los tratamientos también se presenta como un reto estructural. Los datos recogidos en el informe sitúan la persistencia con la medicación preventiva en el 32 por ciento a los 6 meses y en el 30 por ciento al año.
En este contexto, María Varela, coordinadora del Grupo de Trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y médica de familia en el Centro de Salud de Mayorga (Valladolid), destaca que “la Atención Primaria está en una posición esencial para favorecer la detección y el abordaje precoz de la migraña, así como para acompañar al paciente a lo largo del tiempo. Mejorar la coordinación con otros niveles asistenciales y facilitar la formación de los profesionales puede ayudar a evitar retrasos y a intervenir antes de que la enfermedad se cronifique”.
Propuestas para mejorar el abordaje
El proyecto integra la experiencia directa de pacientes, recogida con la colaboración de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), junto con la visión de un comité multidisciplinar formado por 15 profesionales sanitarios.
“Hablar de migraña con rigor significa no solo hablar de salud, sino también de bienestar a nivel personal, de vida familiar, de educación y de productividad laboral; así como de la importancia de concienciar a nivel social sobre esta patología. Visibilizar sus consecuencias permite comprender que no estamos ante un dolor de cabeza menor, sino ante una enfermedad neurológica compleja que merece reconocimiento, atención y planificación”, ha declarado el director médico de Pfizer España, José Chaves.
A partir de las barreras detectadas, el proyecto plantea 26 actuaciones organizadas en cuatro ejes: formación y sensibilización; optimización de la atención en urgencias y en el entorno laboral; refuerzo del seguimiento de los pacientes; y desarrollo de herramientas digitales. El informe presenta estas propuestas como una hoja de ruta para seguir impulsando un abordaje integral de la migraña y contribuir a la sostenibilidad del SNS.