Una experta en nutrición alerta: el hambre otoñal no siempre implica necesitar más calorías

Una nutricionista de Sanitas explica por qué aumenta el apetito en otoño y cómo adaptar la dieta sin disparar las calorías, sobre todo en personas mayores.

Imagen de recurso de un cocido madrileño. Ricardo Rubio - Europa Press

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La nutricionista de Blua de Sanitas, Ingrid Daniele, ha señalado que, aunque es frecuente que con la llegada del otoño muchas personas noten más hambre, este incremento del apetito no implica necesariamente que el cuerpo requiera un mayor aporte calórico.

“En la práctica, solemos pasar más tiempo en interiores, reducir algo la actividad física y recurrir con mayor frecuencia a platos más contundentes y energéticos. Antes de aumentar las cantidades, conviene valorar si las comidas habituales son completas e incluyen suficientes alimentos promueven la saciedad, como verduras, legumbres, proteínas de calidad o cereales integrales”, ha indicado la nutricionista.

En esta línea, la especialista ha remarcado que el descenso de las temperaturas hace que resulten más atractivos los platos calientes, pero adaptar la alimentación al otoño no significa que cada receta deba ser más calórica.

Así, ha recordado que un potaje de legumbres con verduras, unas lentejas estofadas, una crema de calabaza acompañada de pescado o huevo, o unas verduras asadas con garbanzos permiten mantener platos “calientes, saciantes y nutricionalmente completos” sin necesidad de recurrir a ingredientes de consumo ocasional como embutidos grasos o salsas muy calóricas.

Del mismo modo, ha incidido en la importancia de mantener una hidratación adecuada, ya que con el paso de los años disminuye la sensación de sed y se incrementa el riesgo de deshidratación por una ingesta insuficiente de líquidos.

“En una persona mayor, que un plato caliente resulte agradable no significa que sea nutricionalmente suficiente. Si empieza a comer cantidades claramente menores o pierde peso sin proponérselo, conviene valorar la causa antes de asumir que simplemente necesita menos comida”, ha detallado la directora Médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras.

Consejos para ajustar la alimentación en otoño

Ante este escenario, los expertos de Sanitas recomiendan introducir ciertos cambios en la dieta durante el otoño. Uno de ellos es dar prioridad a platos calientes que sean completos y saciantes. En este sentido, recuerdan que sopas, cremas y potajes pueden adaptarse a la estación sin elevar en exceso su contenido energético, siempre que se combinen verduras con fuentes de proteínas y fibra como legumbres, pescado, huevos, frutos secos o cereales integrales.

Asimismo, aconsejan mantener una hidratación constante, pese a que en otoño suela apetecer menos el agua fría. Proponen alternar el agua con infusiones sin azúcar, caldos suaves bajos en sal o bebidas calientes sin azúcares añadidos, y recuerdan que frutas de temporada ricas en agua, como naranja, mandarina o pera, también ayudan a cubrir las necesidades de líquidos.

Los especialistas recomiendan igualmente adaptar la cesta de la compra a los productos de temporada para aprovechar mejor los alimentos. Incluir calabaza, boniato, coles, acelgas, setas, granada, caqui, mandarina o naranja contribuye a variar la dieta, consumir los productos en su mejor momento y favorecer una alimentación más sostenible.

Por último, señalan la importancia de aumentar la densidad nutricional de los menús cuando disminuye el apetito en las personas mayores. En estos casos, cuando los platos muy abundantes generan rechazo, puede resultar más eficaz fraccionar la ingesta en varias tomas al día y enriquecer las preparaciones que se toleran mejor.