Como todo hacía prever, David Sánchez Pérez-Castejón ha declarado este jueves ante la sala de la Audiencia Provincial de Badajoz, aunque lo ha hecho únicamente respondiendo a las preguntas de su propia defensa.
Preguntas sencillas, lineales, cómodas y sin entrar en el fondo de la cuestión sobre si su puesto, como subrayó ayer la UCO, fue creado a medida.
David Sánchez ha explicado que, cuando llegó en 2017 y hasta que solicitó un año de excedencia en 2020, utilizó como despacho unas dependencias de uno de los conservatorios.
No ha aclarado si dicho espacio fue acondicionado para esas funciones, pese a que existen correos intervenidos que hacen referencia a la compra de mobiliario. Sin embargo, la defensa ha evitado entrar en esa cuestión.
El despacho y la incompatibilidad
A continuación, y siempre a preguntas de su abogado, ha sostenido que el segundo despacho que ocupó a partir de 2023 —cuando la denominación de su puesto pasó, sin control del pleno de la Diputación, de coordinador de conservatorios a director de la Oficina de Artes Escénicas— no era realmente un despacho. Según ha señalado, se trataba de un espacio físico compartido con otras personas y no podía considerarse una oficina en sentido estricto, «con una ventanilla».
La respuesta resulta especialmente relevante porque fue en aquella etapa cuando desapareció de su contrato la I de Incompatibilidad. De este modo, y figurando ante Hacienda como autónomo, David Sánchez Pérez-Castejón no habría podido utilizar ningún espacio físico vinculado a su actividad pública, fuera o no una oficina, sin incurrir presuntamente en un fraude de ley.
Sobre este asunto, la defensa ha pasado de puntillas, centrando su interés en quién decidió eliminar la citada incompatibilidad. David Sánchez ha negado que fuera él e incluso ha llegado a afirmar que desconoce por qué se produjo ese cambio. Asegura que se enteró después.
El hermano del líder del PSOE ha justificado la modificación de sus funciones por el incremento de la carga de trabajo derivada de los talleres vocales, la creación teatral, Ópera Joven y las relaciones transfronterizas.
Ha reconocido, asimismo que, en un correo intervenido intercambiado con Elisa Moriano, solicitó en una ocasión la compatibilidad para una actividad concreta, con el fin de participar con una orquesta portuguesa. Según su versión, planteó la cuestión y ella le respondió negativamente. No obstante, no ha precisado si esa conversación tuvo lugar antes o después de asumir la dirección de la Oficina de Artes Escénicas, donde sí logra la compatibilidad hasta noviembre de 2025, que es cuando renuncia a la plaza.
Luis Carrero y las omisiones de la defensa
En la parte final del interrogatorio, David Sánchez ha negado haber ayudado a su amigo Luis Carrero a obtener la plaza que finalmente consiguió. Ha destacado que ambos mantenían una amistad desde hacía años, que conoció la existencia de una nueva plaza en el área de Cultura por comentarios escuchados en los pasillos de la Diputación de Badajoz y que carecía de cualquier capacidad de influencia para determinar la adjudicación del puesto.
La defensa tampoco ha formulado preguntas sobre los correos intervenidos previos a la provisión de esa plaza, en los que, según la investigación, se daba por hecho que el puesto tenía destinatario y que estaba vinculado a una persona concreta. Tampoco ha preguntado por su titulación obtenida en Rusia, ni por qué no ha mostrado el título oficial, ni se ha referido a las supuestas homologaciones instantáneas. Del mismo modo, no ha planteado cuestiones sobre si conocía a alguna persona dentro de la Diputación o si su hermano podía mantener relación con alguien que hubiera podido mediar en la institución provincial.
La defensa también ha pasado por alto que, según las pesquisas recogidas en el atestado, David Sánchez realizó gestiones para alquilar un apartamento en Badajoz días antes de comparecer ante el tribunal. Asimismo, ha ignorado el testimonio de Cristina Frutos, considerado relevante en la causa, quien aseguró que tres días antes de la prueba recibió un correo del director del conservatorio de Plasencia advirtiéndole de que aquella plaza ya estaba adjudicada.
Una circunstancia que, según una segunda fuente consultada por DEMOCRATA, también era conocida en el entorno del proceso. Esta persona sostiene que, al tener conocimiento de que la plaza ya tenía un destinatario predeterminado, decidió finalmente no presentarse.