El hombre juzgado por matar a su expareja en Can Pastilla, a la que propinó 66 puñaladas mientras viajaban en coche con su bebé en el asiento trasero, ha reconocido ante el jurado que acabó con la vida de la mujer en un arrebato, después de que, según su versión, fuera ella quien sacó primero el cuchillo durante una fuerte discusión, y ha sostenido que “tenía el demonio dentro”.
Al término de la vista de este miércoles con jurado en la Audiencia Provincial, el procesado, antes de contestar únicamente a las cuestiones planteadas por su letrado, ha leído una declaración manuscrita en la que ha aceptado que mató a su mujer —ha recalcado que no lo considera asesinato porque no lo había premeditado— al perder los nervios tras quitarle el arma blanca.
“Me volví loco. Tenía el demonio dentro. Juro por Dios que no era yo en ese momento”, ha manifestado, tras indicar que había consumido drogas y llevaba dos días sin dormir. Según su testimonio, fue la víctima quien le propuso ir a recoger juntas a sus hijas a la guardería y pasar un rato en familia antes de que él se dirigiera más tarde al aeropuerto.
Entre lágrimas, el acusado ha solicitado perdón a los allegados de la fallecida. “Desde aquel día me odio a mi mismo. Odio el día en que nací. Dejé a mis hijas huérfanas y destrocé una familia. Nunca me podré perdonar lo que hice. Era una buena persona [sobre su pareja] y una buena mamá. Era la mejor del mundo entero. Nunca podré pagar el daño que he hecho. Me merezco mucho más de lo que pide el fiscal. Nunca planee matar a mi mujer”, ha reiterado, añadiendo que habría preferido morir él.
El acusado se enfrenta a una petición de 27 años de cárcel por unos hechos ocurridos en diciembre de 2024 cuando, de acuerdo con la Fiscalía, el hombre logró que la mujer aceptara verse con él y subir juntos al coche para ir a recoger a la hija menor de ambos a la ‘escoleta’, después de pedirle que dejara la pulsera en su domicilio.
Tras recoger a la niña, ya en el camino de Can Pastilla, el hombre habría sacado un cuchillo que llevaba oculto entre sus prendas y asestado hasta 66 puñaladas a la víctima. La mujer murió en cuestión de minutos y, con el cadáver aún dentro del vehículo, el acusado continuó conduciendo hasta provocar un siniestro de tráfico, momento en el que fue arrestado poco después.