La Fiscalía ha decidido incrementar hasta 17 años la pena de prisión que reclama para el hombre juzgado en la Audiencia Provincial de Pontevedra, acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa por la agresión a su expareja en Vigo con una lanza de fabricación casera.
En su informe final ante la sección cuarta, el ministerio público ha revisado sus conclusiones y ha elevado la petición de condena al considerar probado que el 15 de junio de 2025 el procesado se presentó en el domicilio de su exmujer, con la que mantuvo una relación de 38 años, portando una 'pata de cabra' y una especie de lanza casera, con el propósito de acabar con su vida.
Según el Fiscal, el acusado la acometió en repetidas ocasiones, dirigiendo los golpes a zonas vitales como el abdomen y la cabeza, hasta que la mujer cayó al suelo inconsciente, sin posibilidad de defenderse.
El ministerio público solicita que se apliquen las agravantes de reincidencia —el procesado ya fue condenado por otros dos homicidios—, parentesco y género. Además de la pena de cárcel, pide que se le prohíba acercarse o comunicarse con su expareja durante 9 años adicionales a la condena y que la indemnice con 3.891 euros por las lesiones y otros 4.000 euros por el daño moral.
La acusación particular mantiene la misma calificación jurídica y las mismas agravantes, si bien reclama 15 años de prisión y una compensación económica de 24.000 euros. En su alegato, la letrada de la víctima ha destacado la "fuerza y brutalidad" de la agresión y ha remarcado que "la capacidad de matar del acusado ya está acreditada", subrayando igualmente que él mismo "alardea de que puede hacerlo".
La abogada ha recordado que el agente que practicó la detención, tras un forcejeo en el que el procesado llegó a atacarle con la lanza, describió lo ocurrido como "una pelea a muerte". También ha incidido en que "no pidió perdón y mostró una completa falta de arrepentimiento".
Expulsión del acusado y alegato final
En la segunda y última jornada del juicio, el acusado fue reprendido en varias ocasiones por la presidenta del tribunal por interrumpir a un agente que declaraba como testigo, gesticulando y protestando, y por cortar la intervención de la abogada de la acusación mientras exponía su informe final.
Tras varios avisos, la magistrada ordenó su expulsión de la sala. El procesado solo volvió para ejercer su derecho a la última palabra.
En ese momento, reiteró su versión de los hechos y volvió a negar cualquier agresión, asegurando que no había hecho "nada" a su exmujer y que únicamente se había desplazado a la vivienda para advertirle de que pensaba denunciarla por un supuesto robo de 700 euros.
"Soy inocente. Yo ya pagué por lo que hice, pero aquello lo hice. Esto no, en esto ella se autolesionó para incriminarme", afirmó, añadiendo: "En casi 40 años no le toqué ni un pelo, ni la insulté siquiera. Yo no hice tal cosa, ni borré las huellas (del arma)".
Petición de absolución de la defensa
La defensa ha solicitado la absolución al sostener que no ha quedado acreditado el ánimo de matar. A su juicio, en todo caso, los hechos encajarían en un delito de lesiones, ya que el resultado del presunto ataque fue "de escasa gravedad".
El letrado ha señalado que "no puede excluirse" la hipótesis de que la víctima se produjera autolesiones y ha defendido que el acusado "no tenía intención de matar" y que, si se entendiera lo contrario, debería aplicarse la eximente de "desistimiento voluntario".
Por ello, ha pedido que sea declarado no culpable o, subsidiariamente, que se le condene únicamente por lesiones o, como máximo, por homicidio, pero sin agravantes. Asimismo, ha reclamado que se aprecie la atenuante de intoxicación, al considerar que el acusado había consumido alcohol y medicación y padece una adicción.