El precio de un vuelo puede variar considerablemente dependiendo de la aerolínea, la ruta, la fecha y los servicios contratados. Por eso, cualquier clasificación que compare compañías por su coste debe analizar primero qué indicador utiliza.
El nuevo ranking publicado en Europa se basa en los ingresos por pasajero-kilómetro. Este dato permite establecer una comparación entre compañías, pero no significa necesariamente que el viajero vaya a encontrar los billetes más baratos en las aerolíneas que aparecen en las primeras posiciones.
Qué significa el indicador
Los ingresos por pasajero-kilómetro relacionan los ingresos obtenidos por una compañía con el número de pasajeros y la distancia recorrida.
Es una medida útil para comparar determinados aspectos económicos de las aerolíneas, pero no equivale directamente al precio que paga un pasajero por un trayecto concreto.
El precio final incluye otros costes
Un viajero que compara vuelos debe tener en cuenta otros elementos además del precio inicial mostrado por la compañía.
El equipaje, la selección de asiento y otros suplementos pueden incrementar el coste final de un billete. Por eso, dos vuelos que inicialmente parecen tener precios similares pueden terminar teniendo importes diferentes.
Por qué hay que leer la metodología
El ranking puede servir como punto de partida para comparar compañías, pero sus resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el indicador utilizado.
Antes de presentar la clasificación como una lista de las aerolíneas más baratas para viajar, es necesario comprobar el estudio original y explicar qué mide exactamente.