La movilización por la vivienda vuelve este jueves a la calle a pocas horas de que el Congreso decida sobre las últimas medidas aprobadas por el Gobierno. El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha convocado una cacerolada a las 20.00 horas frente al Ayuntamiento de Madrid, en Cibeles, para reclamar a los grupos parlamentarios que respalden las medidas que el movimiento ha agrupado bajo la denominación de "decreto Maricarmen".
La protesta tendrá réplicas en otros puntos de España. En Barcelona, la convocatoria se ha fijado también frente al Ayuntamiento, mientras que en el resto de ciudades el llamamiento es a participar haciendo sonar cacerolas desde los balcones. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, atenderá a los medios en Cibeles a las 19.45 horas, antes del comienzo de la movilización.
De las protestas de Sol a la votación del Congreso
La convocatoria prolonga las movilizaciones iniciadas tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, de la vivienda del distrito madrileño de Retiro en la que había residido durante 71 años.
El Sindicato de Inquilinas, que también ha impulsado las protestas y la acampada en la Puerta del Sol, presentó entonces un paquete de reivindicaciones bautizado como "decreto Maricarmen". Parte de esas medidas han terminado incorporadas por el Gobierno, aunque repartidas en dos textos normativos.
La presión se traslada a los grupos parlamentarios
El foco de la protesta se sitúa ahora en el Congreso, donde las medidas necesitan superar su correspondiente convalidación para mantenerse en vigor. El llamamiento de este jueves busca presionar a los diputados en las horas previas a esa votación.
La movilización llega además después de que el nuevo decreto de vivienda haya entrado en vigor este 1 de octubre, tras su publicación en el BOE. Entre otras medidas, el texto introduce cambios en los alquileres y recupera o amplía algunas de las protecciones reclamadas durante las protestas.
El Sindicato ya había advertido de que las movilizaciones continuarían con independencia de la respuesta inicial del Ejecutivo. Su portavoz sostuvo esta semana que "lo que se ha encendido en Sol no va a parar aquí" y planteó tanto la continuidad de la acampada como la extensión de las protestas a otros puntos.