Corea del Sur ha puesto a prueba este sábado una nueva vía comercial entre Asia y Europa a través del Ártico. El portacontenedores PanStar Acro ha partido del puerto de Busan en el primer viaje comercial surcoreano por la denominada Ruta Marítima del Norte, que atraviesa el Ártico bordeando la costa rusa.
El trayecto busca comprobar si esta vía, disponible durante algunos meses al año gracias al deshielo, puede convertirse en una alternativa al Canal de Suez en un momento marcado por las tensiones y los riesgos de seguridad en Oriente Próximo.
7.000 kilómetros menos que por Suez
La principal ventaja de la ruta ártica es la distancia. El recorrido entre Asia y Europa puede ser unos 7.000 kilómetros más corto que la ruta tradicional a través del Canal de Suez y permite evitar el mar Rojo, una zona afectada por ataques a buques en los últimos años.
Corea del Sur calcula además que la ruta podría reducir el tiempo de navegación alrededor de un 35%, aunque el viaje del PanStar Acro está previsto que dure entre 40 y 45 días debido a las características de esta primera operación y a las escalas previstas.
De Busan a Europa pasando por Rusia
El buque navegará hacia el norte desde Corea del Sur, cruzará el mar de Bering y se incorporará a la Ruta Marítima del Norte. En su recorrido tiene previstas escalas en Felixstowe (Reino Unido), Róterdam (Países Bajos) y Gdansk (Polonia) antes de emprender el regreso.
El PanStar Acro, un portacontenedores de 2.758 TEU, transportará piezas de automóviles, productos químicos y unos 100 contenedores vacíos. El viaje cuenta con respaldo del Gobierno surcoreano y busca determinar si la vía puede alcanzar una viabilidad comercial suficiente para su utilización futura.
Una ruta condicionada por el deshielo y Rusia
La Ruta Marítima del Norte no está disponible durante todo el año. Según la información publicada, puede utilizarse aproximadamente entre junio y finales de octubre, cuando las condiciones de hielo permiten una navegación más sencilla.
Además, el recorrido implica coordinarse con Rusia, ya que atraviesa aguas y zonas bajo su control. Este aspecto genera preocupación entre algunos países occidentales debido a las sanciones impuestas a Moscú por la guerra de Ucrania. Corea del Sur ya ha consultado con las autoridades rusas sobre cuestiones relacionadas con el viaje, incluida la posibilidad de asistencia si el buque queda atrapado en el hielo.
El deshielo abre una nueva vía comercial
El aumento de la navegación por el Ártico está directamente relacionado con la reducción del hielo marino. El año pasado se registraron 103 tránsitos por esta ruta, principalmente de Rusia y China, frente a 97 en 2024 y 43 en 2022.
El crecimiento plantea también un dilema medioambiental: aunque el retroceso del hielo facilita el tránsito marítimo, los expertos advierten de que un aumento de la navegación puede contribuir a acelerar el calentamiento del Ártico.
Corea del Sur mira a 2030
Seúl quiere aprovechar esta nueva conexión para reforzar el papel de Busan como gran centro logístico internacional. El Gobierno surcoreano aspira a que la Ruta Marítima del Norte pueda convertirse en una vía comercial regular hacia 2030 si las pruebas demuestran su viabilidad.
Corea del Sur no es el primer país asiático en probar la ruta: China ya envió un buque hacia Europa por esta vía una semana antes. El movimiento confirma el creciente interés por una alternativa que permite evitar Suez y el mar Rojo, aunque todavía está condicionada por la temporada de navegación, las dificultades técnicas y la situación geopolítica.
La apertura de esta nueva ruta comercial coloca así al Ártico en el mapa de las grandes conexiones marítimas entre Asia y Europa, con una ventaja potencial de miles de kilómetros, pero también con importantes interrogantes estratégicos y medioambientales.