Ampliación | Canadá sostiene que ha evitado un mal pacto con EEUU tras abandonar las conversaciones comerciales

Mark Carney rompe las negociaciones con EEUU, denuncia un acuerdo injusto y anuncia represalias dólar por dólar para defender la soberanía de Canadá.

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El primer ministro de Canadá, Mark Carney  Europa Press/Contacto/Sammy Kogan

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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha defendido este sábado que el país ha logrado esquivar “un mal acuerdo” con Estados Unidos después de hacer pública su retirada de las conversaciones comerciales, una decisión motivada por las modificaciones de última hora planteadas por Washington y calificadas de “injustos y antieconómicos”. Estas propuestas, centradas en sectores como el acero y la industria del automóvil, “ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo” y suponían, además, un ataque directo a la soberanía de Canadá.

Carney ha recordado que la ruptura de las negociaciones activa de forma automática un arancel del 50% por parte de Estados Unidos sobre las exportaciones canadienses, por un valor cercano a 24.000 millones de euros. Pese a este impacto, ha subrayado que, aunque su país “no puede controlar la tormenta que sopla desde Washington”, sí está en condiciones de “trazar un nuevo curso” mediante la “diversificación” de sus alianzas comerciales y la adopción de contramedidas “dolar por dólar”, en un llamamiento a la unidad interna ante este nuevo desafío económico.

En su primera comparecencia ante la prensa tras la ruptura, el jefe del Gobierno canadiense ha lanzado también una advertencia directa a Trump sobre el peso estratégico de Canadá como suministrador de energía al mercado estadounidense. “Canadá impulsa el crecimiento estadounidense al abastecer el 99% de sus importaciones de gas natural, el 85% de sus importaciones de electricidad y el 60% de sus importaciones de petróleo crudo”, ha señalado.

El primer ministro ha reconocido la dureza de la respuesta de Ottawa, aunque la ha considerado inevitable, ya que con las nuevas condiciones impuestas por Estados Unidos “la brecha entre socio y competidor” se ha vuelto “demasiado grande”. Por este motivo, la pasada noche ordenó a su equipo negociador regresar de inmediato a Ottawa.

“No podemos aceptar lo que nos han ofrecido y no les daremos lo que nos han pedido”, ha afirmado Carney, que ha acusado a Washington de intentar introducir, también a última hora, “restricciones para impedir que Canadá firme acuerdos comerciales con otros países”.

Ante este escenario, y dado que los representantes canadienses “no estaban dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a socavar sus industrias clave”, el Gobierno ha optado por activar medidas de represalia que se aplicarán, ha indicado Carney, tras la festividad del Día del Trabajo en Canadá, el próximo 8 de septiembre.

“Canadá responderá dólar por dólar a las sanciones de Estados Unidos en los ámbitos del acero, los lácteos, equipo agrícola o papel”, ha anunciado el primer ministro, quien ha admitido que se trata de una decisión adoptada “a regañadientes” por los efectos que conllevará. Sin embargo, la ha considerado imprescindible porque “redunda en el mejor interés de Canadá”, refuerza su imagen exterior como país “fuerte” y resulta clave para blindar el empleo nacional y mantener la competitividad del mercado interno.

Carney ha lamentado, por último, que el objetivo de Estados Unidos al entorpecer desde el inicio el diálogo con Ottawa haya sido “hacer daño y dividir” a la sociedad canadiense, algo que ha descrito como un “error de cálculo”. Frente a ello, ha presentado la reacción de Canadá como un ejercicio de orgullo colectivo y cohesión social.

“Nos quieren romper para quedarse con nosotros, y no lo van a conseguir”, ha concluido, convencido de que “somos los dueños de nuestro propio destino”.

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