Un día después de clausurar la XXX Cumbre Iberoamericana, Felipe VI ha reivindicado este viernes el futuro de la comunidad de países iberoamericanos y ha expresado su satisfacción por los acuerdos alcanzados en Madrid. El Rey ha presidido en el Palacio Real de El Pardo la entrega del Premio Fórum Europa 2026 a la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), una ceremonia que ha servido para hacer balance de la cita diplomática y defender la continuidad de un sistema de cumbres que cumple 35 años.
"Podemos alcanzar cotas aún mayores de cohesión y concertación política. Podemos tener aún más voz en los grandes temas globales, como corresponde a nuestra población, nuestros recursos y nuestra riqueza cultural", ha afirmado el monarca, convencido de que la cooperación entre los países de ambos lados del Atlántico todavía tiene margen para crecer.
Felipe VI ha reconocido también su vinculación personal con la comunidad iberoamericana. Al elogiar el trabajo de la SEGIB, ha recurrido a una expresión que ha definido como "el fervor de Iberoamérica", un entusiasmo que ha asegurado compartir.
"Yo reconozco ese entusiasmo porque es, también, el mío y estoy cada día más orgulloso de lo que es y significa", ha declarado.
El acto ha reunido a representantes institucionales y diplomáticos para reconocer la trayectoria de los tres secretarios generales que ha tenido la organización: Enrique V. Iglesias, Rebeca Grynspan y Andrés Allamand. El primero no ha podido asistir presencialmente y ha intervenido a través de un vídeo.
El Rey reivindica los acuerdos de Madrid y pide mantener viva la cooperación
El discurso de Felipe VI ha llegado después de una cumbre que ha reunido a delegaciones de los 22 países iberoamericanos, aunque con una participación desigual de sus máximos dirigentes. La cita ha permitido aprobar una declaración conjunta y varios acuerdos de cooperación, después de que la anterior edición, celebrada en Cuenca (Ecuador) en 2024, terminara sin un comunicado consensuado por todos los países.
El monarca ha destacado que los compromisos alcanzados en Madrid tendrán consecuencias concretas para los ciudadanos.
"Hemos llegado a consensos en temas que tendrán repercusión directa en nuestra ciudadanía", ha afirmado, antes de citar el reconocimiento de títulos académicos, los cuidados, la respuesta conjunta ante catástrofes naturales y el nuevo diseño de la cooperación iberoamericana.
Entre los principales resultados de la cumbre figuran la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos y la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil. A estas iniciativas se añade una nueva estrategia de cooperación para los próximos años.
La alianza sobre inteligencia artificial busca mejorar la colaboración tecnológica entre los países, mientras que la carta de movilidad académica pretende facilitar los intercambios de estudiantes y el reconocimiento de estudios universitarios.
Por su parte, la carta de cuidados establece un marco común para avanzar en las políticas de atención a las personas dependientes y a quienes realizan tareas de cuidado. La red de protección civil permitirá reforzar la coordinación ante emergencias y desastres naturales.
El Rey ha defendido que estos acuerdos demuestran que el sistema de cumbres puede seguir ofreciendo resultados, aunque ha advertido de que mantener la cooperación exige un esfuerzo continuado.
"Compartir el fervor de Iberoamérica nos lleva también a ser muy conscientes de lo que cuesta, en tiempos como los actuales, mantener viva esa llama", ha señalado.
Una declaración común pese a las diferencias entre los países
La cumbre de Madrid ha concluido con la aprobación de la Declaración de Madrid, un documento que recoge los compromisos políticos compartidos por la comunidad iberoamericana.
El consenso no ha eliminado las diferencias entre los gobiernos. Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se han desvinculado de determinados apartados del texto, sin impedir su aprobación.
Argentina también ha expresado reservas sobre algunas de las iniciativas de cooperación, entre ellas las relacionadas con la inteligencia artificial, la movilidad académica y los cuidados.
Este mecanismo ha permitido mantener una declaración conjunta pese a las discrepancias políticas entre los países participantes, que abarcan gobiernos de distintas orientaciones ideológicas.
La reunión ha contado con la presencia de una decena de jefes de Estado y de Gobierno, además de delegaciones ministeriales de los 22 países. La participación de máximos mandatarios ha superado la de Cuenca en 2024, aunque ha quedado lejos de la alcanzada en otras ediciones.
Durante la clausura del jueves, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió que las diferencias ideológicas no impiden alcanzar acuerdos en defensa de la paz y del derecho internacional.
Felipe VI ha retomado este viernes esa defensa de la cooperación y ha insistido en que los países iberoamericanos pueden adquirir mayor influencia en los debates internacionales si trabajan de manera coordinada.
"Debemos aprender a ser iberoamericanos"
El Rey ha dedicado una parte de su intervención a la identidad compartida de los países iberoamericanos, que ha descrito como una realidad en permanente construcción.
"Iberoamérica no es una identidad estática ni adquirida; debemos aprender a ser iberoamericanos", ha afirmado.
Felipe VI ha añadido que el conocimiento mutuo exige un esfuerzo continuado y que avanzar en ese aprendizaje permite comprender mejor tanto los vínculos comunes como las diferencias entre las sociedades iberoamericanas.
"Muchos de los presentes hemos invertido, como los tres secretarios generales, una vida en ese aprendizaje. Confío en que, como ellos, estemos por el buen camino", ha señalado.
El monarca ha reivindicado también el trabajo de la Secretaría General Iberoamericana, a la que ya había definido durante la apertura de la cumbre como "la médula espinal del sistema de cumbres".
Este viernes ha recuperado esa expresión para destacar que la institución no debe limitarse a conservar los vínculos existentes, sino contribuir a ampliar las posibilidades de cooperación.
La SEGIB, ha defendido, es "una apuesta constante y decidida por nuestro futuro: no por lo que Iberoamérica es, sino por lo que puede llegar a ser".
Un premio a los tres secretarios generales de la SEGIB
La ceremonia de El Pardo ha servido para reconocer el trabajo de quienes han dirigido la Secretaría General Iberoamericana desde su creación.
El Premio Fórum Europa 2026, concedido por Nueva Economía Fórum, distingue a Enrique V. Iglesias, secretario general entre 2005 y 2014; Rebeca Grynspan, que ocupó el cargo entre 2014 y 2021; y Andrés Allamand, actual responsable de la institución.
Felipe VI ha elogiado su trayectoria y ha destacado tres características comunes: la vocación de servicio, la experiencia política y la defensa del multilateralismo.
El Rey ha abierto su intervención con una cita de Baltasar Gracián: "Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona".
Con ella ha querido reconocer el trabajo de los tres dirigentes y su contribución a la continuidad de la comunidad iberoamericana durante las últimas dos décadas.
Durante la ceremonia, Rebeca Grynspan, actual secretaria general de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), ha advertido de las dificultades que atraviesa el multilateralismo y ha defendido que un mundo con varios centros de poder necesita mecanismos eficaces de cooperación.
Grynspan también ha reclamado que Naciones Unidas incorpore el crimen organizado a los debates internacionales sobre paz y seguridad.
Por su parte, Andrés Allamand ha defendido el papel de Iberoamérica como espacio de diálogo frente a las tensiones entre las grandes potencias.
Las intervenciones han prolongado el debate abierto durante la cumbre sobre la capacidad de los organismos internacionales para alcanzar acuerdos en un contexto de creciente rivalidad geopolítica.
Honduras recoge el testigo para la Cumbre de 2028
La XXX Cumbre Iberoamericana ha concluido con el traspaso de la Secretaría Pro Tempore a Honduras, que organizará la siguiente reunión de jefes de Estado y de Gobierno en 2028.
El presidente hondureño, Nasry Asfura, ha invitado a los mandatarios a participar en la próxima edición, que dará continuidad a los acuerdos alcanzados en Madrid.
Felipe VI ha recordado que la aprobación de declaraciones y compromisos no agota el trabajo de la comunidad. Su desarrollo dependerá de la SEGIB y de la colaboración entre los gobiernos durante los próximos dos años.
"El mérito de que, apagados los focos de la cumbre, los acuerdos e instrumentos se sigan desarrollando corresponde, en buena medida, al compromiso de quienes integran la SEGIB", ha explicado.
El monarca ha cerrado su intervención con una llamada a preparar desde ahora la próxima cita de Honduras y aprovechar la experiencia acumulada durante los 35 años transcurridos desde la primera cumbre, celebrada en Guadalajara (México) en 1991.
"Trabajemos todos, a partir de hoy, para que sea un nuevo paso adelante, un nuevo éxito del consenso", ha concluido.
La entrega del Premio Fórum Europa ha puesto así el cierre institucional a tres días de actividad diplomática en Madrid. Tras la declaración conjunta y los acuerdos de cooperación, el principal desafío será trasladar los compromisos a medidas concretas antes de que los países iberoamericanos vuelvan a reunirse en Honduras.