España podría alcanzar en la campaña 2026/27 una producción de 1,602 millones de toneladas de aceite de oliva, de acuerdo con el aforo difundido el 1 de octubre por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esta cifra supondría un incremento del 23% respecto a la campaña anterior y del 35% frente al promedio de las seis últimas, según se recoge en el Informe Sectorial 2026 sobre Aceite de Oliva, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación.
En particular, se apunta a una de las mayores cosechas registradas, que dejaría muy atrás las campañas 2022/23 y 2023/24, marcadas por producciones muy reducidas que llevaron los precios del aceite de oliva, tanto en origen como en el lineal, a máximos sin precedentes.
La campaña 2025/26 concluyó en España el pasado 30 de septiembre con algo más de 1,3 millones de toneladas, un 8% menos que la anterior. Aun así, este volumen mantiene a España como principal referencia del mercado mundial, al concentrar el 64% de la producción de la Unión Europea y el 38% de la mundial, estimada en unos 3,4 millones de toneladas.
En cuanto a la superficie, España reúne 2,75 millones de hectáreas de olivar de las 11,7 millones existentes en el planeta, situándose muy por delante de Túnez (1,8 millones) e Italia (1,1 millones). Se trata de un cultivo presente ya en 60 países de los cinco continentes, con la incorporación de nuevos productores como El Salvador, Etiopía, Kuwait o Uzbekistán.
El aumento de disponibilidad de aceite se ha reflejado en las cotizaciones. En la semana 41 de este año, el AOVE se pagaba en España a 331,86 euros/100 kg, un 22% menos que en la misma semana de 2025 y un 4,37% por debajo de cuatro semanas antes, mientras el aceite de oliva virgen se situaba en 306,99 euros/100 kg. El ajuste es todavía más intenso en Italia, donde el AOVE cotizaba a 437 euros/100 kg, un 53% menos que un año atrás, aunque aún a un nivel claramente superior al español.
Si se consideran todas las categorías, excepto la del aceite de orujo de oliva, los precios en España se sitúan un 14,5% por debajo de los de la campaña anterior. La caída alcanza el 54,4% al comparar con la semana 41 de 2024, cuando las cotizaciones seguían reflejando la escasez de las campañas previas y se situaban en niveles extraordinariamente altos (688,74 euros/100 kg de media); no se trata, por tanto, de una comparación con la media de las dos últimas campañas, sino con un momento puntual de máximos.
Pese a ello, el informe recalca que los precios actuales no son reducidos si se analizan en perspectiva histórica, aunque quedan claramente por debajo de los registrados en los últimos ejercicios y se mantienen por encima de los observados antes de 2021.
En el ámbito exterior, las exportaciones españolas alcanzaban 911.300 toneladas a 31 de agosto, un 3,7% menos que en la campaña precedente, pero un 10,2% más que la media de las cuatro anteriores (827.200 toneladas). Su valor, muy condicionado por la evolución de los precios, podría superar los 6.000 millones de euros, con tasas de cobertura que se sitúan por encima del 800%.
Italia figura como principal destino, con más de 1.000 millones de euros, seguida por Estados Unidos, Francia, Portugal, Reino Unido, China, Japón, Australia, Alemania y Brasil.
El informe identifica como principal punto débil de la facturación del sector el hecho de que más del 60% de las ventas al exterior se realicen todavía a granel, en muchos casos hacia países como Italia, que se encargan de embotellar el producto y reexportarlo bajo sus propias marcas, apropiándose así del valor añadido.
La corrección de precios también se refleja en la balanza comercial de la UE, que ha pasado de un máximo histórico de 4.389 millones de euros en 2023/24 a 2.846 millones entre octubre de 2025 y julio de 2026.
En paralelo, el consumo mundial se mantiene estable desde 2019 en torno a los tres millones de toneladas, aunque con un reparto distinto: los países de fuera de la UE absorben ya 1,64 millones de toneladas, frente a 1,45 millones en los Estados miembros.
Los mercados tradicionales concentran todavía cerca del 70% del consumo, mientras que los nuevos países consumidores no productores reúnen el 30% restante. En los países mediterráneos, más del 90% del aceite se comercializa a través de la gran distribución, donde las marcas del distribuidor representan entre el 60% y el 70% de las ventas. Por su parte, el canal gourmet y la venta directa, con una cuota inferior al 5%, permiten mayores márgenes y han impulsado la aparición de nuevas marcas ligadas a pequeñas almazaras.