I.- El maremágnum de noticias, declaraciones oficiales y oficiosas por parte de Instituciones españolas, marroquíes y hasta comunitarias europeas (PE 17/09/2026) hacen de la arribada de más de 70.000 personas a Ceuta el 31 de julio último un acontecimiento que tiene a dicha ciudad y el resto de España en régimen de alta tensión, por supuesto alimentada por una fácil estrategia antigubernamental consistente en edificar un enemigo exterior (aquí Marruecos) para poder atacar al rival político interior (aquí “Perrosanchez”) acusándole -así como así- de traidor.
Dejando para otro momento reflexión alguna sobre tarea de superación del foso entre el mundo económicamente próspero y demográficamente declinante, frente al menesteroso superpoblado, e yendo a nuestra realidad en el primer tercio del siglo XXI, lo que hoy podemos y debemos es encarar el cómo y el porqué de esa arribada, el mayoritario retorno y el destino en los cerca de 5.000 migrantes a estas fechas aún en la española (¡dejémonos de retóricas tales los superlativos “lísima”!), rechacemos que un diario serio como El País (19/09/26) publique artículos -el de Tahar Bene Jelloun- donde se asevera que “devolver Ceuta y Melilla a Marruecos sería un gesto histórico y realista” (porque) “no es normal que la frontera europea esté en territorio africano”. (Respuesta: los enclaves extra continentales son mejor palanca para el entendimiento mutuo internacional).
Mejor viene -frente a posturas dialécticamente beligerantes- el residenciarnos (o, si se quiere, resignarnos) en la simple y fructífera realidad, ocurrida y por ocurrir.
I.- A) La primera realidad es que la arribada (ni asalto ni invasión, eso es atribuible a las de comportamiento violento) masiva a Ceuta del 30/07/26 fue autóctona si bien conducida por organizaciones de índole privada y afán lucrativo, las llamadas “mafias” que, cobrando fetén, modularon y dirigieron la famosa arribada.
Y ello respondió -sin duda- a la divulgación de un hecho de orden judicial, no otro que una Sentencia del Tribunal Supremo español, la cual ofreció a los deseos que multitud de jóvenes marroquíes y -más numéricamente- los procedentes de países al sur del Magreb, tienden a mejorar su nivel de vida; lo que -por supuesto cobrando- les organizan las tales “mafias”. (Fenómeno no afectante tan solo a España, recordemos el Lampedusa de hace años).
I.- B) Veamos el porqué: la ya famosa Sentencia 814/2026 (29 de junio) de la Sección 5ª de la a su vez Sala de lo Contencioso Administrativo, Ponente D. Fernando Román -texto oferente por su desmedida extensión, falta de sistemática y alambicada redacción para un más que intenso mareo del paciente lector-, dio, de seguro inadvertidamente, ocasión propicia a que redes sociales y “mafias” al acecho, organizasen de inmediato un nuevo desplazamiento masivo hacia Ceuta, más tarde Melilla.
Conocido es el largo y tortuoso itinerario judicial hasta esta Resolución de máximo nivel: iniciado por la demanda de un joven argelino que -como tantos- desde la costa marroquí se ha lanzado natatoriamente hacia la española, e interceptado por Fuerzas de Orden de nuestro país en la hipotética frontera marítima, reclamó no ser rechazado en (repetimos, hipotética) frontera marítima y por tanto le fuese permitida la arribada al destino español que con su esfuerzo físico pretendía.
Y de sobra conocidas son las vicisitudes hasta tal pronunciamiento judicial: Recursos, Tribunal Contencioso Administrativo de Andalucía, Abogacía del Estado, innecesaria inserción de un par de otras Sentencias del TS entre los Fundamentos de Derecho, etc., hasta llegar a la conclusión de que el rechazo en frontera -en el mar, se entiende- no se aplica a los que, como el muchacho argelino son simples nadadores, los cuales tienen el derecho de llegar a la costa ceutí y allí quedar sujetos a un procedimiento devolutivo -“triaje” se le llama ahora, utilizado en términos de origen médico- que con todas las garantías jurídicas atenderá su pretensión de asilo.
I.- C) Pero -desde una postura mera e innecesariamente desiderativa, inoportuna-, la Sentencia añadió que tal rechazo (contemplado por la Disposición Adicional 10 de la Ley Orgánica sobre Extranjeros en España, LOEX) si cabría para aquellos quienes “intentaran superando los elementos de contención establecidos, como las vallas”.
Y como tales “vallas” (las eficaces, flotantes o no pero férreamente adheridas al fondo marino-terráqueo ) no existían en la fecha de la Sentencia, tal inoportuna profecía interpretada por redes y “mafias” como pronóstico -más aún- como invitación a una inminente instalación de tan repetidas vallas, ello insta a anticiparse a tal probable medida de las autoridades españolas.
Tal inoportuna profecía interpretada por redes y “mafias” como pronóstico -más aún- como invitación a una inminente instalación de tan repetidas vallas
Ergo, ¡rápido!, aprovechemos el interregno hasta que “los elementos de contención”, vulgo “vallas”, sean instalados, y “a Vds. clientes nadadores les rechacen mar adentro y hacia donde puedan”, si no se ahogan tras tantas vicisitudes natatorias.
Y las dichas organizaciones -si nos ponemos benévolos-, “ONGs” (tras cobro adelantado) movilizan clientes y con prisa -antes de la previsible instalación de las vallas- para lo cual, aprovechando la ocasión de la festividad marroquí del Trono (31/07), llevan a cabo la puesta en marcha (digamos, embraceo) de una -para los catastrofistas- invasión, -para los realistas- multitudinario ilegal pero siempre pacífico desplazamiento hacia el vecino país “de posibles” (y de darme puesto de trabajo).
¿Pasividad o fomento por parte de las autoridades marroquíes respecto a tal desplazamiento masivo?
No es fácil diagnosticar, pero habida cuenta de la simultánea celebración del Día del Trono, integra dedicación policial al orden ciudadano, y la no presencia de dato alguno sobre intervenciones armadas favorecedoras del salto masivo, apliquemos el “in dubio” y reconozcamos el carácter extraoficial, absolutamente privado y lucrativo del acontecimiento del 31 de julio último.
II.- Repelida la multitudinaria arribada por el Gobierno español, devuelto a su origen el 90% de los aproximadamente 60 o 70 mil “invasores” y remanentes en Ceuta aprox. 5.000 personas, en su mayoría jóvenes, se da un hecho curioso y -fundamental- poco comentado en el vivo debate al respecto (el principal Partido de la oposición al Gobierno español ni lo ha mencionado en alguna de sus múltiples declaraciones sobre el tema).
El hecho, trascendental, consiste en la aceptación incondicional que el Gobierno marroquí ha llevado a cabo para el reingreso -ya efectuado- en su país de todos cuantos el Gobierno español rechazó, salvo los niños y salvo los que escaparon de tal operación “re-expulsora”.
Un reingreso a Marruecos de más de 50.000 personas que muestra la disposición colaborativa de dicho país y que ha cambiado en su totalidad la situación para -por supuesto- bien.
Visto los graves problemas cotidianos causados por 4 o 5 mil “invasores” remanentes en Ceuta, ¿imaginamos la situación en dicha ciudad, también Melilla y hasta costas sureñas españolas si Marruecos hubiese impedido el reingreso de esos 40, 50 mil arribados antes a nuestro país?
Pero he aquí un “chitón” generalizado y calculado al efecto: si siguiésemos a portavoces políticos y medios de comunicación conservadores españoles, poco o nada de ese reingreso masivo habría llegado a nuestro saber. Silencio hábil: la política interior se alimenta de la problemática exterior, el “cuanto peor, mejor” presta la máxima calidad dialéctica y ventaja populista en ocasiones como la dramática ceutí.
Un reingreso a Marruecos de más de 50.000 personas que muestra la disposición colaborativa de dicho país y que ha cambiado en su totalidad la situación para -por supuesto- bien
III.- Como era de esperar, el Gobierno marroquí ha expresado su protesta, al menos queja, ante tamaño ataque a su país por parte de significados Partidos políticos y medios de comunicación españoles, constantes acusadores de invasión oficialista marroquí al efecto de a su vez poder calificar de traidor al Gobierno actual español, obligadamente dialogante con su vecino africano.
En tono duro, Rabat acusa a “partidos históricos españoles” haber caído en “el lodazal en que la escalada irracional y populista prevalece sobre sentido común” critica “una retórica acusatoria (por parte de Partidos españoles) que alimenta una estrategia del miedo que perjudica a todos”.
En resumen, rechaza ser “chivo expiatorio” de las contiendas electoralistas españolas.
La reacción del aludido -Partido Popular- ha sido tibia: “Marruecos es responsable de los ocurrido por acción u omisión”, pero expresa su voto por “una relación real y estable (…) convencidos de que ambos países están llamados a mantenerla en beneficio de sus ciudadanos”. (Eso sí, para el supuesto de un futuro Gobierno PP).
Y en esas estamos.
El autor de estas líneas ha esperado, para hablar del tema “Ceuta”, a la celebración de las elecciones en Marruecos (23/09) en aviso del posible aprovechamiento de la dedicación de sus Fuerzas Armadas a la paz interior con menoscabo de la vigilancia frente a otro intento migratorio hacia Ceuta y Melilla.
No ha sido, afortunadamente, así, y a ello han abonado las obras realizadas por España en cuanto a la reparación de la valla marítima y -mejor aún- su perfeccionamiento estableciendo el ajuste al fondo terráqueo, lo cual permite que -conforme a la entonces evitable constatación expresa por parte del Tribunal Supremo en la 814/2026- se dé el rechazo en frontera a nadadores, eso sí, humanamente reembarcados vía Marruecos: inexistente ya para ellos el procedimiento devolutivo -“triaje”- que en territorio español obtienen los accedidos ope legis .
Y tales reingresos son cotidianamente aceptados por Marruecos.
Para los, ya legítimamente o por trampa, remanentes en Ceuta, la situación es complicada pero resoluble conforme a nuestra legislación y el reforzamiento policial administrativo y -para la eficacia de todo asilo- redistribución autonómica impuesta por Ley.
Y volviendo al origen de la arribada, ni el autor de estas líneas ni sus probablemente escasos lectores deben ser ajenos al fondo/fondo de la cuestión: la subsistente amenaza de que desniveles económicos y culturales subsistan como estímulo a peligrosos cuando no suicidas intentos migratorios masivos e irresponsables, siendo así cuando la busca del equilibrio puede ser pacífica y constructiva a través de políticas solidarias de ámbito planetario.
A lo cual procuraran el encuentro -reparto económico, equilibrio poblacional- que conllevaría la superación de esa hermética mentalidad del “adentro” y “afuera” que con rotundidad el Profesor Daniel Innenarity ha denunciado.