Apple demanda a OpenAI por el presunto robo de secretos para crear sus futuros dispositivos de IA

Apple ha llevado a OpenAI ante los tribunales por el supuesto robo de información confidencial relacionada con diseños de productos, fabricación, proveedores y cadena de suministro

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Logo de Apple en un tienda de Múnich (Alemania). Sven Hoppe/dpa

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Apple ha declarado la guerra judicial a OpenAI en plena carrera por construir la próxima generación de dispositivos de inteligencia artificial.

El fabricante del iPhone ha presentado una demanda contra la creadora de ChatGPT, varias entidades de su grupo, io Products y dos antiguos empleados de Apple. Los acusa de apropiarse indebidamente de información confidencial para favorecer los planes de OpenAI en el mercado del hardware.

La denuncia fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California. Apple sostiene que existió una actuación coordinada para obtener secretos relacionados con diseños de productos, procesos de fabricación, proveedores y estrategias de la cadena de suministro.

Los dos antiguos empleados señalados son Chang Liu, que trabajó como ingeniero sénior de sistemas eléctricos, y Tang Yew Tan, antiguo vicepresidente de diseño de producto vinculado durante años al desarrollo del iPhone y el Apple Watch.

Tan ocupa ahora un puesto central en la división de hardware de OpenAI. Liu también se incorporó a la compañía de Sam Altman después de abandonar Apple.

Todas las acusaciones forman parte de una demanda que deberá ser examinada por el tribunal. Por ahora, no existe una resolución que pruebe que OpenAI o los antiguos empleados cometieran los hechos denunciados.

Qué acusa Apple a OpenAI de haber hecho

Apple sostiene que OpenAI se benefició de una extracción sistemática de información confidencial procedente de antiguos y actuales trabajadores de la compañía.

La demanda no presenta el caso como la actuación aislada de un empleado que se lleva algunos documentos al cambiar de trabajo. El fabricante del iPhone afirma que los datos fueron presuntamente utilizados para acelerar la entrada de OpenAI en el negocio de los dispositivos físicos.

Es un mercado estratégico para Sam Altman. OpenAI quiere ampliar su actividad más allá de ChatGPT y desarrollar una nueva familia de productos concebidos específicamente para interactuar con la inteligencia artificial.

Apple considera que parte de ese proyecto se estaría construyendo con conocimiento interno obtenido de manera ilegítima.

El ordenador de Apple que no habría sido devuelto

Una de las acusaciones más graves afecta a Chang Liu.

Según la demanda, el antiguo ingeniero no devolvió un ordenador portátil propiedad de Apple después de abandonar la compañía. Posteriormente, habría aprovechado un problema en el sistema de autenticación para entrar en la red interna de su antiguo empleador.

Apple afirma que Liu descargó decenas de archivos confidenciales relacionados con el hardware.

La compañía sostiene además que el ingeniero habría utilizado credenciales ajenas o accesos que deberían haber quedado desactivados después de su salida.

Será el procedimiento judicial el que determine qué archivos fueron obtenidos, qué nivel de confidencialidad tenían y si terminaron realmente en manos de OpenAI.

Los correos atribuidos a Tang Yew Tan

La demanda también apunta a Tang Yew Tan, uno de los diseñadores de producto más veteranos que abandonaron Apple para incorporarse al proyecto de hardware impulsado por OpenAI y Jony Ive.

Apple asegura que, antes de marcharse, Tan se envió información sobre proveedores, análisis internos del sector y otros documentos relacionados con el desarrollo y la fabricación de productos.

La compañía sostiene que el ejecutivo ha utilizado de manera metódica ese conocimiento para favorecer los proyectos de OpenAI.

Tan trabajó durante más de dos décadas en Apple y participó en áreas vinculadas al diseño del iPhone y el Apple Watch. Ahora ejerce como responsable de hardware dentro del ecosistema de OpenAI.

El tránsito de un puesto a otro no es ilegal. La batalla judicial se centra en si se llevó información protegida y si OpenAI la recibió, solicitó o utilizó.

Piezas de Apple en entrevistas de trabajo

La denuncia incluye otra acusación particularmente llamativa.

Apple sostiene que Tan habría pedido a candidatos que todavía trabajaban para la compañía que llevaran piezas o componentes físicos a entrevistas de selección relacionadas con OpenAI.

La acusación eleva el caso más allá de los documentos digitales. De confirmarse, implicaría intentos de acceder también a componentes o prototipos físicos pertenecientes al fabricante.

Apple considera que este comportamiento formaba parte de un patrón más amplio para captar trabajadores y conocimiento de sus equipos de hardware.

Según la demanda, centenares de antiguos empleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI. Esa circunstancia no prueba ninguna irregularidad, pero muestra la intensidad de la competencia por el talento entre ambas compañías.

El nuevo dispositivo de OpenAI y Jony Ive

El fondo del conflicto es el futuro dispositivo de inteligencia artificial que OpenAI desarrolla junto a Jony Ive.

Ive fue durante décadas el gran arquitecto del diseño industrial de Apple. Participó en la creación de productos como el iMac, el iPod, el iPhone, el iPad y el Apple Watch, y terminó convirtiéndose en uno de los colaboradores más estrechos de Steve Jobs.

Después de abandonar Apple, fundó el estudio creativo LoveFrom y posteriormente impulsó io Products, una empresa especializada en desarrollar una nueva generación de hardware para la IA.

OpenAI integró el equipo de io Products en una operación valorada en unos 6.500 millones de dólares. Jony Ive y LoveFrom permanecieron como estructuras independientes, pero asumieron responsabilidades creativas y de diseño en los futuros productos de la compañía.

Apple no ha incluido a Ive entre los demandados.

Cómo podría ser el nuevo hardware de ChatGPT

OpenAI no ha presentado todavía públicamente el producto definitivo.

Sam Altman y Jony Ive han hablado de crear una nueva familia de dispositivos pensada desde el principio para la inteligencia artificial, en lugar de limitarse a instalar ChatGPT en un teléfono o un ordenador convencional.

El objetivo sería ofrecer una relación más natural y permanente con los asistentes de IA, posiblemente mediante voz, imagen, sonido, contexto personal y sensores.

Ese planteamiento convierte el proyecto en un potencial competidor del iPhone, los AirPods, el Apple Watch y otros productos que forman el ecosistema de Apple.

La demanda muestra que la compañía de Cupertino se toma en serio esa amenaza incluso antes de que el dispositivo llegue al mercado.

De aliados a enemigos en los tribunales

La ofensiva judicial resulta especialmente significativa porque Apple y OpenAI todavía son socios tecnológicos.

Apple anunció en 2024 la integración de ChatGPT en Apple Intelligence. Los usuarios pueden recurrir al modelo de OpenAI desde Siri y otras funciones de iOS, iPadOS y macOS.

La integración permite utilizar ChatGPT con o sin una cuenta de OpenAI y está presente en herramientas de escritura, interpretación de documentos, imágenes y consultas que Siri no puede resolver por sí sola.

La demanda no implica automáticamente la ruptura de esa colaboración. Ninguna de las dos compañías ha anunciado por ahora la retirada de ChatGPT de los dispositivos de Apple.

Sin embargo, el enfrentamiento abre una incógnita evidente sobre el futuro de la alianza.

Apple acusa ahora ante un tribunal a la empresa cuyo modelo de IA ofrece dentro de sus propios teléfonos, tabletas y ordenadores.

Qué pide Apple al tribunal

Apple busca impedir que OpenAI siga utilizando o difundiendo la información que considera confidencial.

La compañía solicita medidas judiciales para recuperar o destruir los materiales presuntamente sustraídos, frenar su utilización en el desarrollo de productos y proteger sus secretos empresariales.

También reclama una compensación por los daños económicos que pueda demostrar durante el procedimiento.

Una de las cuestiones clave será acreditar que la información denunciada constituía realmente un secreto comercial: debía tener valor económico por no ser pública y Apple debía haber adoptado medidas razonables para protegerla.

La empresa también tendrá que probar que OpenAI recibió o utilizó esa información conociendo su procedencia irregular.

Qué ha respondido OpenAI

OpenAI no había ofrecido una respuesta pública detallada en el momento en el que se conoció la demanda.

La compañía tendrá la oportunidad de contestar ante el tribunal y puede negar los hechos, cuestionar el carácter confidencial de los documentos o defender que el conocimiento empleado por sus trabajadores procede de su experiencia profesional general.

En los litigios de secretos empresariales existe una diferencia importante entre llevarse documentos protegidos y utilizar las habilidades adquiridas durante una carrera profesional.

Un ingeniero o diseñador puede trabajar para un competidor y aplicar su experiencia. Lo que no puede hacer es apropiarse de archivos, prototipos, planos o estrategias protegidas de su antiguo empleador.

OpenAI también estudiaba actuar contra Apple

El conflicto entre ambas empresas llevaba meses creciendo.

OpenAI había estudiado diferentes opciones legales frente a Apple por las tensiones surgidas alrededor de su relación contractual. Entre las posibilidades se encontraba notificar un posible incumplimiento del acuerdo que vinculaba a las dos compañías.

La situación ha terminado desarrollándose en sentido contrario: ha sido Apple quien ha abierto una ofensiva judicial por secretos comerciales.

El enfrentamiento refleja la evolución de su relación. OpenAI pasó de ser el socio que ayudaba a Apple a reforzar Siri a convertirse en una posible amenaza directa para el negocio de sus dispositivos.

La carrera por sustituir al teléfono móvil

La demanda llega en un momento en el que las grandes tecnológicas buscan el producto que pueda suceder al teléfono inteligente.

Apple domina el mercado de los dispositivos personales mediante el iPhone, el Apple Watch, los AirPods y sus ordenadores. OpenAI domina buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial generativa gracias a ChatGPT.

La combinación de OpenAI con Jony Ive crea un rival especialmente incómodo para Apple: la compañía de IA aporta los modelos y el antiguo diseñador de Cupertino aporta experiencia en la construcción de productos de consumo.

OpenAI necesitará proveedores, materiales, fábricas, sensores, chips y procesos de producción para competir en hardware. Todos esos ámbitos son precisamente algunos de los grandes secretos industriales de Apple.

Por qué el caso puede sacudir Silicon Valley

La movilidad de trabajadores es una característica central de Silicon Valley.

Ingenieros y ejecutivos cambian habitualmente de Google a Apple, de Apple a Meta o de Tesla a OpenAI. Esa circulación facilita la innovación, pero también provoca frecuentes disputas por patentes, secretos y cláusulas de confidencialidad.

El caso Apple-OpenAI tiene una dimensión especial por el nivel de las compañías enfrentadas y por el momento tecnológico.

No se discute únicamente sobre una función informática o un componente. En juego está quién tendrá ventaja para construir el dispositivo que podría definir la próxima etapa de la inteligencia artificial de consumo.

Qué puede ocurrir con ChatGPT en el iPhone

Por ahora, los usuarios no deberían apreciar ningún cambio inmediato.

ChatGPT continúa integrado en Apple Intelligence y ninguna de las partes ha anunciado la suspensión del servicio.

Pero la relación queda sometida a una presión inédita. Apple está desarrollando sus propios sistemas de IA y también puede recurrir a modelos de otras compañías para reducir su dependencia de OpenAI.

Si el conflicto se agrava, la empresa podría revisar los acuerdos que permiten acceder a ChatGPT desde Siri. OpenAI, por su parte, tendrá incentivos para acelerar un dispositivo propio que no dependa del ecosistema de Apple.

OpenAI no ha respondido todavía en detalle y todas las acusaciones deberán probarse ante el tribunal.

El caso transforma una alianza tecnológica en una batalla judicial y abre una guerra por el próximo gran producto de consumo después del teléfono móvil.

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