El auge de la inteligencia artificial está teniendo una consecuencia menos evidente que la proliferación de nuevos chatbots o centros de datos: comprar un teléfono móvil barato empieza a ser más difícil y más caro. La razón se encuentra principalmente en dos componentes presentes prácticamente en cualquier smartphone, la memoria DRAM, utilizada para ejecutar aplicaciones y mantener procesos abiertos, y la memoria NAND, donde se almacenan fotografías, vídeos, aplicaciones y el propio sistema operativo. Ambas atraviesan una fuerte escalada de precios mientras los grandes fabricantes de chips concentran una parte creciente de sus inversiones y capacidad productiva en el negocio de los servidores de inteligencia artificial.
La GSMA, la asociación internacional que representa a la industria móvil, advierte de que los precios de las memorias más que se duplicaron entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026 y volvieron a aumentar entre un 80% y un 90% durante el segundo trimestre de este año. TrendForce también ha registrado movimientos extraordinarios: en el segundo trimestre calculó incrementos de al menos el 70%-75% para determinadas memorias LPDDR4X utilizadas habitualmente en terminales económicos y del 78%-83% para LPDDR5X.
Qué tiene que ver ChatGPT con la memoria de un móvil
La inteligencia artificial no utiliza exactamente las mismas memorias que un smartphone de 150 euros, pero ambos mercados forman parte de una industria con una capacidad de fabricación limitada. Los grandes servidores de IA necesitan enormes cantidades de HBM, memoria DRAM para servidores y almacenamiento NAND de alto rendimiento, productos de mayor valor y márgenes más elevados para fabricantes como Samsung, SK Hynix o Micron. Ante la explosión de pedidos de los centros de datos, estas compañías han ido destinando más recursos y capacidad a esos productos.
El efecto termina recorriendo toda la cadena. Si una fábrica dedica más capacidad, inversión y nodos de producción a HBM o memoria para servidores, queda menos margen para determinados componentes destinados a ordenadores y teléfonos. TrendForce señala que los proveedores siguen priorizando las aplicaciones relacionadas con la IA al repartir la capacidad disponible, lo que mantiene tensionado también el suministro de memoria móvil. En el caso del almacenamiento NAND, los fabricantes están dando prioridad a los SSD empresariales utilizados en centros de datos.
No se trata, por tanto, de que un centro de datos esté comprando literalmente la memoria destinada a un determinado modelo de Xiaomi, Samsung o Motorola, sino de una competencia por capacidad industrial, inversión y materias primas dentro de una misma cadena de semiconductores. Cuanto más atractivo resulta producir memoria para la infraestructura de IA, mayor presión existe sobre las líneas destinadas a electrónica de consumo.
Los móviles baratos son los que menos margen tienen para absorber el golpe
La subida afecta a toda la industria, pero un teléfono de 100 o 150 euros tiene un problema que un modelo de 1.000 euros puede afrontar con mucha más facilidad: su margen económico es extremadamente reducido. Añadir diez, veinte o treinta euros al coste de fabricación puede modificar por completo la rentabilidad del producto o obligar a subir considerablemente su precio final.
Counterpoint calcula que el encarecimiento de las memorias provocó ya en el primer trimestre de 2026 un incremento de más del 20% en el coste total de componentes de determinados smartphones de entrada. A mediados de año, la consultora señaló además que el coste de la memoria había llegado a superar al del procesador en todos los segmentos del mercado.
Los fabricantes tienen varias posibilidades, ninguna especialmente atractiva: subir el precio, aceptar un margen menor, instalar menos memoria, utilizar componentes más antiguos, mantener durante más tiempo modelos anteriores o directamente dejar de fabricar los terminales menos rentables. Counterpoint ha detectado precisamente esta estrategia y habla de reducción de configuraciones, simplificación de catálogos y mayor utilización de plataformas 4G económicas en algunos modelos.
Menos RAM, menos almacenamiento o un precio más alto
La crisis empieza a modificar las características de los teléfonos. TrendForce calcula que 4 GB de RAM se están consolidando como la configuración habitual en la gama de entrada, mientras los fabricantes de modelos de gama media vuelven a concentrarse alrededor de los 8 GB y disminuye la adopción de configuraciones de 16 GB incluso en segmentos superiores.
Counterpoint apunta a una especie de "reduflación" tecnológica: el consumidor puede terminar pagando más por un nuevo modelo sin recibir el aumento de memoria, cámaras o almacenamiento que habría sido habitual en generaciones anteriores. Las marcas también están reduciendo el número de variantes disponibles para aumentar el volumen de cada configuración y negociar mejor la compra de componentes.
En Estados Unidos ya existe un ejemplo claro. Las ventas de smartphones de menos de 100 dólares cayeron un 64% interanual durante el segundo trimestre de 2026, según Counterpoint, después de que algunos fabricantes abandonaran ese segmento o elevaran precios para compensar el coste de memoria y almacenamiento. El fenómeno es especialmente importante en mercados emergentes, donde esos dispositivos representan la principal puerta de entrada a internet para millones de personas.
El mercado mundial se encamina a una caída histórica
La presión sobre la gama baja está contribuyendo a un deterioro general del mercado. IDC espera que los envíos mundiales de smartphones disminuyan un 16,7% en 2026, hasta poco más de 1.000 millones de unidades, lo que supondría la mayor caída anual registrada por la consultora. Al mismo tiempo, el precio medio de venta aumentaría un 27,6%, hasta los 581 dólares.
Counterpoint maneja estimaciones diferentes, pero coincide en la dirección del problema. En julio calculaba que los envíos de procesadores para smartphones de entrada podían caer más de un 30% durante 2026, mientras la escasez de memoria podría prolongarse hasta la segunda mitad de 2027. Durante el segundo trimestre, los envíos mundiales de teléfonos ya habían descendido un 11% respecto al año anterior y se situaban en su nivel más bajo para ese trimestre desde 2013.
Las cifras concretas varían entre consultoras porque utilizan metodologías y momentos de actualización diferentes, por lo que no deben interpretarse como una previsión única. Sí existe, sin embargo, un diagnóstico compartido: la gama económica está sufriendo mucho más que la premium.
La paradoja: la IA encarece los teléfonos que menos IA incorporan
Existe además una paradoja. Los smartphones más afectados son precisamente aquellos que tienen menos posibilidades de ejecutar los modelos avanzados de inteligencia artificial directamente en el dispositivo. Los teléfonos con IA generativa local necesitan procesadores más potentes y mayores cantidades de RAM, lo que sigue concentrando estas funciones principalmente en gamas medias-altas y premium.
Counterpoint estima que los smartphones preparados para funciones avanzadas de IA generativa podrían representar alrededor del 45% de los envíos mundiales en 2026, pero señala que la memoria adicional necesaria para almacenar y ejecutar modelos sigue dificultando que estas capacidades lleguen a los terminales más económicos. Según la consultora, los dispositivos con IA generativa avanzada continúan concentrándose por encima de unos 400 dólares de precio mayorista.
Así, la inteligencia artificial ejerce presión sobre los móviles baratos por dos caminos distintos: los centros de datos absorben cada vez más memoria y capacidad de fabricación, mientras los propios teléfonos preparados para IA necesitan más RAM. El segmento premium puede trasladar buena parte de ese coste al consumidor; el económico tiene mucho menos espacio para hacerlo.
Una amenaza para cerrar la brecha digital
La GSMA considera que la consecuencia trasciende el mercado tecnológico. Más de 3.400 millones de personas todavía no utilizan internet móvil, aunque más del 90% vive en lugares que ya disponen de cobertura. Para muchas de ellas, el problema no es la ausencia de red, sino poder pagar un dispositivo con el que conectarse.
El sector llevaba años intentando llevar smartphones básicos a precios cada vez más bajos. El encarecimiento de memoria amenaza ahora esa estrategia. Según la GSMA, el deterioro del segmento de teléfonos de menos de 100 dólares puede ampliar la brecha entre quienes pueden acceder a las nuevas herramientas digitales y quienes ni siquiera pueden permitirse el dispositivo necesario para utilizarlas.
¿Cuándo podrían volver a bajar los precios?
No existe todavía una fecha clara. Los fabricantes de memoria están ampliando capacidad, pero levantar nuevas fábricas y aumentar la producción requiere años y miles de millones de inversión. Además, mientras los grandes grupos tecnológicos sigan gastando cantidades extraordinarias en centros de datos, HBM, DRAM de servidor y NAND empresarial seguirán siendo productos prioritarios y especialmente rentables.
Existen algunos elementos que podrían aliviar la presión. La china CXMT anunció en septiembre que su nueva plataforma de DRAM ya ha entrado en producción masiva y presentó nuevos chips LPDDR5X dirigidos, entre otros dispositivos, a smartphones, una expansión que podría introducir más oferta y competencia.
Por ahora, sin embargo, las consultoras siguen advirtiendo de un mercado tensionado. La inteligencia artificial está creando una demanda extraordinaria de memoria precisamente cuando los fabricantes de móviles necesitan esos mismos recursos industriales para mantener bajos sus costes. El resultado puede parecer contradictorio: cuanto más dinero se invierte en construir el futuro de la IA, más difícil resulta mantener uno de los productos tecnológicos más básicos del presente, el smartphone barato.