Los próximos puentes y la campaña de Navidad pondrán a prueba la capacidad de las redes de cajeros para adaptarse a los cambios de demanda provocados por los desplazamientos de millones de personas hacia destinos turísticos y segundas residencias. El aumento temporal de población en determinadas localidades puede disparar las retiradas de efectivo y elevar el riesgo de que algunos terminales agoten sus reservas antes de lo previsto.
Así lo explica en exclusiva a DEMÓCRATA Ángel Arenillas, Country Manager de Auriga para España y Portugal, quien advierte de que anticipar dónde y cuándo crecerá la demanda será determinante para evitar cajeros sin efectivo y reposiciones de urgencia durante los periodos de mayor movilidad.
El fenómeno tiene un componente especialmente estacional. Cajeros que mantienen durante buena parte del año unos niveles de utilización relativamente estables pueden registrar durante un puente, las vacaciones de Navidad o determinados fines de semana un volumen de retiradas muy superior al habitual. La llegada de turistas y el desplazamiento de población hacia segundas residencias concentran temporalmente la demanda en determinadas zonas y someten a los terminales a una utilización más intensa.
Más retiradas y mayor presión sobre la logística
Según Arenillas, el problema no se limita a que un cajero pueda quedarse sin efectivo. Cuando un terminal agota sus reservas antes de lo previsto, las entidades tienen que activar reposiciones extraordinarias, modificar rutas logísticas y asumir costes adicionales. La incidencia adquiere mayor relevancia en aquellas localidades donde existe una menor densidad de oficinas bancarias o pocas alternativas para retirar dinero.
El reto para las entidades, explica el responsable de Auriga, consiste en encontrar el equilibrio entre disponer de suficiente efectivo para atender los picos de demanda y evitar mantener cantidades excesivas de dinero inmovilizadas en los cajeros.
La planificación adquiere así una importancia especial durante los periodos de mayor movilidad. No todos los terminales presentan el mismo comportamiento y las diferencias pueden ser significativas incluso entre cajeros situados en zonas próximas. Los patrones de consumo, la actividad turística, la concentración de segundas residencias y los desplazamientos temporales pueden modificar sustancialmente la demanda.
De reaccionar a las incidencias a anticipar la demanda
Arenillas señala que la gestión de estas redes ha evolucionado desde modelos basados principalmente en los patrones históricos y la reacción ante las incidencias hacia sistemas capaces de anticipar el comportamiento de cada terminal.
El análisis avanzado de datos, la monitorización en tiempo real y los modelos predictivos permiten, según explica, estimar con mayor precisión cuándo puede producirse un aumento de las retiradas y ajustar con antelación las necesidades de efectivo de cada ubicación.
La diferencia está en intentar saber qué va a ocurrir antes de que se produzca la incidencia. Si una entidad puede prever que un cajero tendrá una demanda significativamente superior durante un determinado fin de semana o periodo vacacional, puede adaptar sus niveles de efectivo y planificar las rutas y frecuencias de reposición.
El objetivo, subraya Arenillas, no sería simplemente cargar más dinero en los terminales, sino abastecerlos de acuerdo con la demanda prevista: disponer del efectivo necesario en aquellos lugares donde se espera que vaya a ser utilizado.
Menos reposiciones extraordinarias y más disponibilidad
Esta capacidad predictiva tiene también un impacto sobre los costes de las entidades. Una planificación más ajustada permite reducir las reposiciones extraordinarias, limitar el efectivo que permanece inmovilizado y optimizar los recursos destinados a la logística.
A ello se suma la monitorización en tiempo real, que permite detectar determinadas incidencias con mayor rapidez y actuar antes de que terminen afectando a la disponibilidad del servicio. Para Arenillas, predicción y visibilidad de la red forman parte de una misma estrategia de gestión.
El responsable de Auriga considera que esta evolución tecnológica cobra especial importancia en un momento en el que el debate sobre los medios de pago suele plantearse como una contraposición entre efectivo y pagos digitales.
El efectivo mantiene su papel pese al avance de los pagos digitales
El avance de los pagos digitales no implica, sin embargo, que el efectivo haya dejado de desempeñar un papel relevante. Según Arenillas, millones de personas continúan utilizándolo y su importancia puede ser especialmente visible en determinados territorios y situaciones.
La cuestión para las entidades financieras no sería, por tanto, elegir entre efectivo y pagos digitales, sino garantizar que ambos sistemas puedan convivir y funcionar de manera eficiente.
En este contexto, la propia digitalización puede convertirse en una herramienta para mejorar la gestión del efectivo. Arenillas destaca el papel del análisis predictivo, la automatización y la gestión centralizada para optimizar el funcionamiento de las redes de cajeros.
Entre las herramientas que ofrece Auriga se encuentra WWS Cash Management, un sistema que permite anticipar picos de demanda, monitorizar los procesos de reabastecimiento y planificar las necesidades de efectivo de cada terminal a partir de su comportamiento previsto.
Los próximos puentes y la Navidad serán, en este sentido, una prueba especialmente visible de la capacidad de las entidades para adaptar sus redes a una demanda que cambia temporalmente de lugar y de intensidad.
La cuestión, según Arenillas, no es impedir que cambien los hábitos y los desplazamientos de los usuarios, sino conseguir que la infraestructura pueda adaptarse a ellos y mantener disponible el efectivo allí donde sea necesario.