Cuántos hijos exige el relevo generacional: España tendría que doblar su tasa de fecundidad

España registra una de las tasas de fecundidad más bajas de la Unión Europea, 1,10 hijos por mujer, cuando el relevo está garantizado a partir de una tasa de 2,1 hijos

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España registra una de las tasas de fecundidad más bajas de la Unión Europea. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado hoy la Estimación Mensual de Nacimientos correspondiente a junio de 2026 y su último dato definitivo indica una media de 1,10 hijos por mujer, casi la mitad del valor de referencia que Eurostat identifica como el necesario en los países desarrollados para que una población permanezca estable en ausencia de migraciones: 2,1 hijos por mujer.

No existe un número fijo de bebés que tengan que nacer cada año. Este cálculo depende de cuántas mujeres haya en edad fértil y de la estructura por edades de la población.

En 2024 nacieron 318.005 niños en España, un 25,6% menos que una década antes, cuando se contabilizaron 427.595 nacimientos. El número medio de hijos por mujer cayó hasta 1,10, frente a 1,32 en 2014. Solo Malta presentó en 2024 una fecundidad inferior dentro de la UE, con 1,01. La media europea fue de 1,34.

El avance provisional de 2025 rompe ligeramente esa trayectoria: el INE estima 321.164 nacimientos, un 1% más que el año anterior. Son todavía de cifras provisionales a la espera de confirmar cuando se publiquen los datos definitivos.

¿Hasta qué punto tendría que aumentar esa cifra?

Una simple equivalencia proporcional entre los aproximadamente 321.000 nacimientos de 2025 y una fecundidad de 1,10 hijos por mujer elevaría a 610.000 nacimientos anuales la citada tasa de 2,1 por mujer. Es decir, harían falta 290.000 nacimientos adicionales.

Sin embargo, la aproximación es simplemente orientativa. No es ninguna estimación del INE ni de Eurostat. Pero sí permite comprobar que España necesita elevar de forma muy significativa su fecundidad hasta aproximarse a 2,1 hijos por mujer para asegurar el reemplazo exclusivamente mediante nacimientos.

Y el INE no lo prevé

Las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, publicadas en junio de 2026, dibujan un escenario bastante alejado de ese umbral. El INE contempla una leve recuperación de los nacimientos desde 2026 hasta 2042. Entre 2026 y 2040 nacerían alrededor de 5,3 millones de niños, pero esa cantidad todavía sería un 6,2% inferior a la registrada durante los 15 años anteriores.

La hipótesis central tampoco contempla un gran salto en la fecundidad. El número medio de hijos por mujer pasaría de 1,10 en 2024 a 1,16 en 2040. Es decir, incluso después de esa recuperación, España seguiría muy lejos del nivel de reemplazo.

El resultado es que los nacimientos permanecerían por debajo de las defunciones durante todo el horizonte de la proyección. El saldo vegetativo —la diferencia entre nacimientos y muertes— seguiría siendo negativo.

¿Los españoles no quieren tener hijos?

La baja fecundidad no equivale necesariamente a que los españoles no quieran tener hijos.

La última Encuesta de Fecundidad específica realizada por el INE, correspondiente a 2018, detectó una distancia entre el número de hijos deseado y el finalmente tenido. Entre las mujeres que habían tenido menos hijos de los que querían, a partir de los 35 años ganaban peso especialmente las razones laborales, las dificultades para conciliar y los motivos económicos.

La encuesta es de hace ocho años y, por tanto, no puede ser un reflejo fiel a día de hoy. Sin embargo, es la última operación estadística específica del INE para identificar qué factores condicionan la fecundidad y da muestra de una realidad existente en la sociedad española

La OCDE llega a conclusiones similares en sus análisis internacionales. Sus estudios encuentran una relación negativa entre la fecundidad y factores como el desempleo y los elevados costes de la vivienda.

Frente a ello, la posibilidad de compatibilizar empleo y familia, la educación infantil y los permisos parentales aparecen asociados positivamente con la natalidad. La propia organización advierte de que ninguna política aislada constituye una solución automática.

En su informe específico sobre España, la OCDE señalaba ya que numerosos jóvenes retrasaban la llegada del primer hijo por las dificultades para encontrar un empleo estable, acceder a una vivienda, afrontar los costes económicos y conseguir un equilibrio satisfactorio entre trabajo y familia.

Vivienda: emancipación, luego familia

La vivienda aparece como uno de los principales obstáculos previos incluso a plantearse tener hijos. España es uno de los países comunitarios con una emancipación más tardía. Los jóvenes españoles abandonaron el hogar de sus padres en 2024 a una edad media de 30 años, frente a los 26,2 años de media en la Unión Europea

El precio medio de la vivienda libre en España pasó de 1.463 €/m² en 2014, el mínimo de la serie reciente, a 2.230 €/m² en 2025. Es un incremento del 52,4% en once años, según datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.

En el alquler, las tasas anuales publicadas por el INE implican una subida acumulada de aproximadamente el 24% en el precio de los alquileres entre 2015 y 2024. La situación es especialmente grave para quien se incorpora ahora al mercado. Mientras los alquileres de contratos ya existentes aumentaron un 2,8%, los de los nuevos contratos subieron un 8,8% en un solo año

Conciliación: de 16 a 19 semanas por progenitor

Otro de los cambios recientes se ha producido en los permisos para cuidar a los hijos. Desde la reforma aprobada en julio de 2025, cada progenitor dispone de 19 semanas de permiso por nacimiento y cuidado, frente a las 16 anteriores. En las familias monoparentales, el periodo asciende a 32 semanas.

De las 19 semanas, seis deben disfrutarse inmediatamente después del nacimiento; otras once pueden distribuirse durante el primer año de vida y dos semanas adicionales pueden utilizarse hasta que el menor cumpla ocho años.

La conciliación no acaba, sin embargo, en el permiso inicial. La OCDE señala que los sistemas con mayor continuidad entre permisos retribuidos, educación infantil asequible y medidas de conciliación reducen mejor el coste que supone compatibilizar el empleo con la crianza. E incluso así, advierte, las políticas familiares por sí solas no garantizan el retorno a tasas próximas a 2,1.

Ayudas a las familias

España cuenta también con instrumentos económicos ligados a la crianza, aunque el sistema combina ayudas condicionadas, deducciones y prestaciones específicas en lugar de una prestación estatal universal por hijo.

Uno de los principales mecanismos es el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), ligado al sistema del Ingreso Mínimo Vital pero con límites de renta más amplios. Actualmente establece 115 euros mensuales por cada menor de tres años, 80,50 euros entre los tres y los seis y 57,50 euros entre los seis y los 18 años. En abril lo recibían 586.118 hogares.

Existe también una prestación de 1.000 euros por nacimiento o adopción para determinados hogares, entre ellos familias numerosas, monoparentales y progenitores con discapacidad, sujeta a los requisitos establecidos por la Seguridad Social.

El Proyecto de Ley de Familias, actualmente en tramitación en el Congreso, contempla una batería de ayudas pero está lejos de ser aprobado.

Empleo juvenil

Cierra el círculo la situación laboral. La formación de una familia suele llegar después de la incorporación al mercado de trabajo, la estabilización profesional y la emancipación.

España ha dado un salto importante en la estabilización del empleo, al rebajar en más de diez puntos su tasa de temporalidad a partir de la última reforma laboral: pasó del 25,6% en 2021 al 15,1% registrado en el segundo trimestre de 2026.

La transformación se aprecia especialmente en la composición del empleo asalariado. En los últimos doce meses hasta junio de 2026, el número de asalariados indefinidos aumentó en 571.900, mientras que los temporales crecieron en 34.900: prácticamente todo el crecimiento neto del empleo asalariado durante ese periodo correspondió a trabajadores indefinidos.

La precariedad contractual se ha reducido mucho, pero no permite concluir por sí solo que haya desaparecido la inseguridad económica de los jóvenes. La temporalidad es solo una dimensión de la estabilidad laboral, que implica a otros factores como el salarial, la distribución de la jornada o el propio acceso a un empleo.

Saldo positivo de 3,4 millones en diez años

Hay una segunda variable que cambia completamente la lectura del relevo generacional: la inmigración.

España no necesita alcanzar necesariamente una fecundidad de 2,1 para mantener o aumentar su población si la llegada de población desde el exterior compensa el déficit de nacimientos. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido durante buena parte de la última década.

Entre 2015 y 2024, España acumuló un saldo migratorio exterior positivo de aproximadamente 3,44 millones de personas, sumando los datos anuales publicados por el INE. El periodo comenzó prácticamente en equilibrio, con un saldo de -1.761 personas en 2015, y terminó con 626.268 entradas netas en 2024.

La evolución no ha sido lineal. El saldo fue de 87.422 personas en 2016, 163.272 en 2017, 334.158 en 2018 y 454.232 en 2019. Después descendió durante la pandemia hasta 219.357 en 2020 y 191.094 en 2021. Posteriormente alcanzó 727.005 personas en 2022, el máximo de la década, y se mantuvo en niveles elevados: 642.296 en 2023 y 626.268 en 2024.

El dato de 2024 es el tercer mayor saldo migratorio exterior de los últimos diez años. Ese año llegaron desde el extranjero 1.288.562 personas y salieron del país 662.294.

La inmigración también está teniendo un efecto directo sobre la natalidad. En 2024, el 33,3% de los nacimientos correspondió a madres nacidas fuera de España. Si se utiliza la nacionalidad en lugar del país de nacimiento, el 25,6% de los bebés tuvo una madre de nacionalidad extranjera.

Seis millones más hasta 2040

Las proyecciones demográficas del INE conceden a la inmigración un papel todavía mayor durante las próximas décadas. El escenario central parte de que el saldo migratorio de 2026 será similar al observado en 2024 y descenderá después ligeramente, aunque se mantendrá positivo durante todo el periodo analizado.

El resultado acumulado sería considerable: 2,7 millones de habitantes adicionales por migraciones durante los primeros cinco años de la proyección y 6,3 millones hasta 2040. Si se extiende el horizonte hasta 2075, el saldo migratorio neto acumulado alcanzaría los 15,5 millones de personas.

Eso permite entender una aparente contradicción. España puede ganar población mientras registra más muertes que nacimientos. El INE proyecta que la población residente pasará de unos 49 millones de habitantes en 2025 a aproximadamente 53,7 millones en 2040, impulsada fundamentalmente por los movimientos migratorios.

Las proyecciones no son predicciones cerradas. El INE las define como simulaciones construidas a partir de hipótesis sobre fecundidad, mortalidad y migraciones. Su utilidad consiste en mostrar qué ocurriría si esas tendencias evolucionaran conforme al escenario planteado.

Relevo generacional no es mantener la población

El reemplazo generacional y el mantenimiento del número total de habitantes no son exactamente lo mismo. Una fecundidad de aproximadamente 2,1 permitiría que una generación sustituyera a la anterior sin recurrir a migraciones. Pero una sociedad con una fecundidad inferior puede mantener e incluso aumentar su población mediante inmigración.

España representa actualmente ese segundo escenario: pocos nacimientos, más defunciones que nacimientos y, al mismo tiempo, crecimiento poblacional gracias al saldo migratorio positivo.

La OCDE plantea precisamente que los países con fecundidad persistentemente baja deben trabajar en dos direcciones. Una es facilitar que quienes quieren tener hijos puedan hacerlo mediante vivienda accesible, estabilidad laboral, conciliación, educación infantil y apoyos económicos. La otra consiste en adaptarse a una sociedad de baja fecundidad recurriendo también a la inmigración, una mayor participación laboral y mejoras de productividad.

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¿Cuál fue la tasa de fecundidad en España en 2024 según el INE?

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¿A cuántos nacimientos anuales equivaldría una tasa de fecundidad de 2,1 hijos por mujer en España según la equivalencia proporcional mencionada en el artículo?

Pregunta 2 de 3

¿Cuántas semanas de permiso por nacimiento y cuidado tiene cada progenitor tras la reforma aprobada en julio de 2025?

Pregunta 3 de 3

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