Cuatro claves urgentes de inversion para que Europa no pierda el tren de la economía antes de 2040

La economía europea afronta una etapa de grandes inversiones que puede convertirse en una oportunidad de crecimiento o ampliar la brecha con Estados Unidos y China si los Estados no son capaces de adaptarse

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El diseño de referencia para centros de datos NVL72. SIEMENS

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Europa atraviesa una paradoja económica. Mientras el consumo permanece débil, la construcción residencial se encuentra en niveles históricamente bajos y sectores industriales como el automóvil y la química afrontan dificultades, una nueva oleada de inversión está transformando la economía europea.

La fotografía que ofrece Caroline Gauthier, corresponsable de renta variable en Edmond de Rothschild Asset Management, apunta precisamente en esa dirección. En un análisis sobre los grandes ciclos de inversión que están tomando forma en Europa -compartido con DEMÓCRATA-, Gauthier identifica cuatro megaciclos capaces de sostener los beneficios empresariales pese a la debilidad del crecimiento económico: inteligencia artificial, electrificación, infraestructuras y defensa.

La inversión empresarial europea podría convertirse así en uno de los principales motores de la economía durante los próximos años. Según el análisis de Gauthier, los beneficios empresariales podrían aumentar un 17% este año, mientras el gasto de capital de las compañías industriales europeas podría crecer a un ritmo anual del 4,5% hasta 2029, frente al 0,5% de tendencia histórica.

Pero para aprovechar esta oportunidad, Europa tendrá que resolver cuatro retos. No basta con invertir: también hay que permitir que las inversiones se hagan, disponer de energía suficiente, modernizar las redes y crear las condiciones para que las empresas quieran instalarse en territorio europeo.

1. Inteligencia artificial: Europa necesita centros de datos

El primer gran ciclo es el de la inteligencia artificial. El crecimiento de las inversiones de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses ya está beneficiando a proveedores europeos que ocupan posiciones estratégicas en la cadena de valor.

Entre ellos aparecen empresas como ASML, especializada en equipos para fabricación de semiconductores; Besi, vinculada al ensamblaje de chips; Prysmian, en cableado, y Schneider Electric, en infraestructuras eléctricas.

Pero la gran cuestión para Europa está ahora en otro punto: dónde se instalarán los centros de datos necesarios para sostener la expansión de la IA.

La Unión Europea se ha fijado el objetivo de triplicar su capacidad de centros de datos en los próximos años, según el análisis de Edmond de Rothschild AM. Y ahí aparece uno de los primeros riesgos para los países europeos.

Un centro de datos necesita suelo, conectividad, agua en determinados sistemas de refrigeración y, sobre todo, grandes cantidades de electricidad estable y competitiva.

Por eso, la digitalización no puede analizarse separada de la energía.

Europa puede aspirar a convertirse en un polo de inteligencia artificial, pero los países que dificulten la construcción de centros de datos o que no puedan garantizar suficiente generación eléctrica corren el riesgo de quedar fuera de una parte importante de esta nueva economía.

La oportunidad no consiste únicamente en atraer a las grandes tecnológicas. También afecta a fabricantes de equipos, redes eléctricas, cables, semiconductores, sistemas de refrigeración, construcción e ingeniería.

La IA, en definitiva, puede convertirse en un multiplicador de inversión para la economía real.

2. Energía: sin electricidad no habrá revolución digital

El segundo gran ciclo es el de la electrificación.

La demanda eléctrica europea podría aumentar en más de un 10% hasta 2030, unos 300 teravatios hora adicionales, equivalentes aproximadamente al consumo anual de Italia, según las estimaciones recogidas por Gauthier.

Los centros de datos serán parte de ese incremento, pero no constituyen el único factor. La electrificación del transporte, la industria y la calefacción ya está aumentando la demanda.

El problema europeo, por tanto, no consiste únicamente en producir más electricidad. La gran asignatura pendiente son las redes.

La Comisión Europea calcula que las redes de transporte y distribución necesitarán 1,2 billones de euros de inversión hasta 2040. (EUR-Lex)

La magnitud del desafío explica por qué la electrificación constituye mucho más que una política energética. Es también una cuestión de competitividad industrial y seguridad económica.

Las redes deberán ser más grandes, pero también más inteligentes y flexibles. Tendrán que integrar una generación más descentralizada y variable y conectar nuevos proyectos de producción con los grandes centros de consumo.

Y aquí aparece una de las claves para los Estados miembros: no basta con apostar por una determinada tecnología de generación si después no existe capacidad de red para llevar esa electricidad allí donde se necesita.

Europa necesita generar, transportar y almacenar energía de forma competitiva.

El país que consiga ofrecer electricidad abundante, fiable y a un precio competitivo tendrá una ventaja creciente a la hora de atraer industria y centros de datos.

El que no lo consiga puede perder inversiones.

3. Infraestructuras: décadas de inversión pendiente

El tercer megaciclo es el de las infraestructuras.

Europa arrastra décadas de infrafinanciación en carreteras, ferrocarriles, redes de agua, puentes, túneles y otras infraestructuras básicas. A ello se suma ahora la necesidad de crear nuevos corredores energéticos y adaptar las infraestructuras a las nuevas necesidades industriales y geopolíticas.

La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto, además, la importancia estratégica de las conexiones energéticas y de transporte.

Alemania ofrece uno de los ejemplos más importantes: su plan contempla 500.000 millones de euros de inversión durante doce años.

Pero el fenómeno no se limita a Alemania. Los fondos europeos de NextGenerationEU y REPowerEU, junto con los programas nacionales, están impulsando proyectos en diferentes países, desde Italia y Países Bajos hasta Europa del Este.

La inversión en infraestructuras ya no es solamente una cuestión de mantenimiento.

Es una cuestión de competitividad.

Una economía con malas carreteras, redes eléctricas saturadas, conexiones ferroviarias insuficientes o procedimientos administrativos que retrasan durante años una infraestructura pierde capacidad para atraer empresas.

Por eso, uno de los cuatro grandes retos de Europa será convertir el dinero disponible en infraestructuras reales.

Y aquí aparece un problema transversal: los plazos.

No sirve de mucho disponer de financiación si un proyecto energético, industrial o digital tarda tantos años en recibir permisos que la inversión termina desplazándose a otro país.

4. Defensa: una nueva industria estratégica

El cuarto gran ciclo es el de la defensa.

La invasión rusa de Ucrania ha cambiado las prioridades de seguridad europeas y ha obligado a los Estados miembros a plantearse un aumento estructural del gasto militar.

Según las estimaciones recogidas por Gauthier, el gasto europeo podría alcanzar el 3% del PIB, e incluso llegar al 5% si se incorporan infraestructuras de uso dual, civil y militar.

La consecuencia va mucho más allá de los fabricantes de armamento.

El aumento de la inversión en defensa puede beneficiar durante décadas a empresas industriales, tecnológicas, de electrónica, comunicaciones, materiales, aeronáutica y ciberseguridad.

Y existe un elemento que puede hacer que este ciclo sea duradero incluso si termina la guerra de Ucrania: Europa está reconstruyendo su capacidad de defensa después de años de menor inversión.

La cuestión será determinar cuánto de ese gasto se traduce en industria europea y cuánto termina beneficiando a proveedores extranjeros.

Aquí vuelve a aparecer el concepto de soberanía económica.

La energía y los centros de datos pueden decidir quién gana

Los cuatro megaciclos están conectados entre sí.

La inteligencia artificial necesita centros de datos. Los centros de datos necesitan electricidad. La electricidad necesita redes e infraestructuras. Y las nuevas infraestructuras y cadenas industriales necesitan seguridad y defensa.

Por eso, Europa no puede abordar cada uno de estos retos de manera aislada.

En este sentido, la Comisión Europea ya señala que la modernización de las redes eléctricas exigirá inversiones de 1,2 billones de euros hasta 2040 y que será necesario movilizar también capital privado. 

Europa necesita capital privado

Hay una quinta condición que atraviesa los cuatro megaciclos: el dinero.

Los Gobiernos europeos no pueden financiar por sí solos semejante volumen de inversiones. De ahí que Gauthier destaque que las compañías europeas del STOXX 600, excluido el sector financiero, acumulan una cifra récord de 1,5 billones de euros de caja desplegada anualmente y cuentan, por tanto, con una capacidad significativa para invertir.

El reto, por tanto, es conseguir que ese capital se dirija hacia Europa. Y, los mecanismos de financiación conjunta de la UE -sostienen Edmond de Rothschild Asset Management- pueden desempeñar un papel importante, al igual que la futura Unión de los Mercados de Capitales.

El presupuesto europeo ya cuenta con un marco financiero de unos 1,2 billones de euros para 2021-2027, complementado por unos 800.000 millones de NextGenerationEU. Pero la escala de las necesidades hace imprescindible multiplicar la inversión privada.

El riesgo de una Europa a dos velocidades

El análisis de Edmond de Rothschild AM deja una advertencia de fondo. Europa puede estar entrando en una nueva etapa de inversión después de décadas de infrafinanciación. Pero no todos los países están igualmente preparados para aprovecharla.

Los Estados que sean capaces de ofrecer energía competitiva, redes modernas, suelo industrial, centros de datos, infraestructuras eficientes y procedimientos administrativos rápidos -abunda esta consultora- podrán atraer una parte creciente de la inversión.

Los que retrasen esos proyectos pueden perder posiciones. De modo que, la cuestión ya no es únicamente cuánto dinero invierte Europa. Es dónde se construyen los centros de datos, dónde se genera la electricidad, dónde se fabrican los componentes y dónde se instala la nueva industria.

La transición energética, la inteligencia artificial, las infraestructuras y la defensa pueden convertirse así en los cuatro grandes motores de inversión de la economía europea. Pero también en una prueba de competitividad entre sus propios Estados, ya que -suscribre Edmond de Rothschild-Europa tiene capital, empresas líderes y una enorme necesidad de modernización y, el reto -concluye- es conseguir que esa oportunidad no se convierta en otra década perdida por falta de energía, redes, infraestructuras o capacidad para ejecutar las inversiones.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

CONTENIDO GENERADO CON IA

¿Cuál es el estado actual del plan de inversión en infraestructuras de Alemania y qué trámites parlamentarios le restan para su ejecución?

El gran plan de inversión en infraestructuras de Alemania bajo el canciller Friedrich Merz está políticamente y jurídicamente aprobado desde marzo de 2025: la reforma constitucional para romper parcialmente el “freno de la deuda” y crear un fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructuras y medio ambiente, más unos 400.000 millones para defensa, fue validada por el Bundestag y por el Bundesrat. A fecha de agosto de 2026, el “plan paraguas” no tiene ya grandes trámites parlamentarios pendientes: lo que queda es su despliegue anual mediante leyes de presupuestos, paquetes sectoriales (transporte, digitalización, energía) y control parlamentario. El detalle de qué proyectos concretos se financian, año a año, depende de decisiones posteriores del Gobierno federal y de las mayorías del Bundestag y del Bundesrat. Conviene añadir que no dispongo de una base de datos parlamentaria alemana en tiempo real, por lo que solo puedo apoyarme en la información disponible en las fuentes abiertas consultadas.

1. Contenido básico del plan de inversión

Según medios económicos como Cinco Días, el núcleo del plan es:

  • 500.000 millones de euros en 10–12 años para infraestructuras de transporte, redes de energía e infraestructuras sociales, a través de un fondo especial.
  • En paralelo, unos 400.000 millones adicionales para rearme y modernización de las Fuerzas Armadas.

Editoriales como “La responsabilidad histórica de Friedrich Merz” subrayan que esto supone un giro histórico respecto al dogma alemán de la austeridad fiscal y al Schuldenbremse (límite constitucional a la deuda), mientras que otros análisis, como este sobre deuda pública, destacan el fuerte impacto en los mercados de bonos.

2. Tramitación parlamentaria ya completada

El proceso clave fue la reforma constitucional para permitir este endeudamiento extraordinario y la creación del fondo especial:

  • El plan fue presentado y debatido en el Bundestag a comienzos de marzo de 2025. Crónicas como la de El País y eldiario.es describen las negociaciones a contrarreloj con el SPD y Los Verdes para lograr la mayoría de dos tercios.
  • El 18–19 de marzo de 2025 el Bundestag votó la reforma con 513 votos a favor y 207 en contra, como recoge El Mundo y también se menciona en entrevistas posteriores.
  • El 21 de marzo de 2025 el Bundesrat aprobó definitivamente el plan de endeudamiento y el fondo especial con 53 votos a favor, ninguna oposición y 15 abstenciones, según esta crónica.

Es decir, la base constitucional y legal del gran fondo de infraestructuras y de defensa quedó cerrada ya en marzo de 2025. Desde Bruselas, el vicepresidente Dombrovskis valoró positivamente el “plan de infraestructuras de Alemania y la reforma del freno de la deuda”, viendo efectos de arrastre para toda la UE, en sus observaciones ante el Eurogrupo.

A continuación, CDU y SPD cerraron un acuerdo de coalición, descrito en eldiario.es y en El País, en el que la ejecución del plan multimillonario de inversiones en defensa, infraestructuras y medio ambiente es una de las piezas centrales.

3. Paquetes sectoriales ya en marcha

En paralelo al gran fondo, Alemania ha ido desplegando instrumentos específicos, muchos de ellos coordinados con la UE:

  • Digitalización y redes: la Comisión Europea aprobó en 2024 la ampliación del plan alemán de ayudas para redes gigabit, elevándolo a 38.000 millones hasta 2028, cofinanciados por el presupuesto federal y los Länder, según la nota de prensa sobre redes gigabit [enlace].
  • Transición energética e infraestructuras verdes: el plan de recuperación y resiliencia modificado, validado por la Comisión y el Consejo en 2024 (Comisión y Consejo), moviliza 30.300 millones en subvenciones para 17 reformas y 28 inversiones, con un 49,5% de los fondos destinados a objetivos climáticos y un 47,5% a medidas digitales.
  • La Comisión también ha autorizado ayudas estatales para el despliegue de infraestructuras energéticas y de gas (terminales flotantes de GNL, hidrógeno, etc.), recogidas en distintas notas de prensa como las relativas a hidrógeno y GNL (red de hidrógeno, FSRU), que se integran en la estrategia de infraestructuras energéticas alemanas.

4. Qué trámites parlamentarios restan

A la vista de lo anterior, el “plan de inversión en infraestructuras” se ha transformado en un marco plurianual de endeudamiento y gasto ya aprobado. Lo que queda pendiente en el terreno parlamentario (a grandes rasgos) es:

  • Aprobación anual de los Presupuestos Federales que van concretando, ejercicio a ejercicio, qué parte del fondo se ejecuta en transporte, energía, digitalización, vivienda, etc.
  • Tramitación de leyes sectoriales y paquetes de aceleración (procedimientos de planificación, permisos ambientales, normas de contratación) que permitan que el dinero se traduzca en proyectos reales; estas leyes deben pasar por Bundestag y, en muchos casos, por Bundesrat.
  • Control y seguimiento parlamentario de la ejecución: comparecencias del Gobierno, informes de situación y posibles ajustes del diseño del fondo si cambian las condiciones económicas o las prioridades políticas.

No se dispone de información más detallada, en las fuentes consultadas, sobre qué leyes sectoriales concretas estaban aún en trámite en agosto de 2026 ni sobre su calendario exacto en Bundestag y Bundesrat. Para un seguimiento fino habría que acudir a la documentación oficial de ambas cámaras alemanas, que no manejo con la misma profundidad que la española.

¿Qué parte de los 500.000 millones del fondo especial se prevé destinar específicamente a infraestructuras de transporte frente a energía y vivienda? ¿Qué críticas políticas y sociales está recibiendo en Alemania este giro hacia el endeudamiento masivo para infraestructuras y defensa? ¿Cómo se coordina el plan alemán de infraestructuras con los fondos europeos de recuperación y con los programas de redes gigabit y energías renovables?

¿Cuáles son las competencias de la Comisión Europea en la regulación de las redes de transporte y distribución energética?

La Comisión Europea tiene competencias amplias pero principalmente de marco y supervisión sobre las redes de transporte y distribución de energía: propone la normativa que armoniza los mercados eléctricos y gasistas, aprueba normas técnicas (códigos de red), vela por la competencia y el cumplimiento de las reglas del mercado interior, y coordina la planificación de infraestructuras transfronterizas. Los Estados miembros mantienen la titularidad, gestión directa y las decisiones sobre el mix energético y el despliegue concreto de redes. En todo lo relativo a interconexiones y funcionamiento del mercado interior, la Comisión sí juega un papel determinante. Aunque estoy especializado en el contexto español, estas son las líneas generales del reparto competencial a nivel de la UE.

Base jurídica y alcance general

Las competencias de la Comisión en materia de redes energéticas se apoyan principalmente en el Tratado de Funcionamiento de la UE (artículos sobre energía, mercado interior, competencia y redes transeuropeas). En virtud de este marco, la Comisión:

  • Inicia y propone legislación (reglamentos y directivas) sobre el funcionamiento de los mercados de electricidad y gas, que afectan directamente a la organización y regulación de las redes de transporte (TSO) y distribución (DSO).
  • Vigila la correcta aplicación de esa normativa por parte de los Estados y puede incoar procedimientos de infracción.
  • Adopta actos de ejecución y directrices técnicas, especialmente en cooperación con el regulador europeo ACER y las organizaciones de gestores de red (ENTSO-E, ENTSOG).

Mercado interior de la energía y reglas de red

En cuanto al mercado interior de la electricidad y el gas, la Comisión Europea tiene competencias para:

  • Definir el modelo de mercado: reglas para el despacho, la formación de precios, el acceso de terceros a las redes, la separación entre actividades de generación, suministro y redes (unbundling), etc.
  • Impulsar y aprobar códigos de red y directrices que establecen normas técnicas y comerciales comunes para el funcionamiento de las redes de transporte, el intercambio de energía entre países y la gestión de la congestión.
  • Garantizar la no discriminación en el acceso a las redes, supervisando que las tarifas y condiciones de acceso fijadas por los reguladores nacionales se ajustan al derecho de la UE.

Estas competencias inciden sobre todo en la red de transporte, por su dimensión transfronteriza, pero también condicionan la regulación de las redes de distribución, al exigir principios de neutralidad, transparencia y protección del consumidor en toda la cadena.

Competencia, ayudas de Estado y regulación económica

La Comisión es la autoridad competente en materia de defensa de la competencia y ayudas de Estado en el sector energético. En redes de transporte y distribución esto se traduce en:

  • Control de fusiones y adquisiciones que afecten a gestores de redes o grandes operadores integrados, para evitar posiciones dominantes.
  • Evaluación y autorización de ayudas públicas a infraestructuras de red (nuevas interconexiones, refuerzos, digitalización, proyectos de hidrógeno, etc.), exigiendo que no distorsionen injustificadamente la competencia.
  • Supervisión de posibles abusos de posición dominante o prácticas anticompetitivas ligadas al acceso y uso de las redes.

Aunque las tarifas de acceso a redes las fijan los reguladores nacionales, la Comisión puede actuar si las metodologías vulneran principios del derecho de la UE o suponen ayudas encubiertas.

Infraestructuras transfronterizas y planificación

En materia de redes de transporte a gran escala, la Comisión tiene un rol clave en las redes transeuropeas de energía y las interconexiones:

  • Propone y actualiza el marco de las redes transeuropeas de energía (TEN-E) y de los proyectos de interés común (PIC), que incluyen grandes interconexiones eléctricas y gasistas o redes de hidrógeno.
  • Coordina, junto con ACER y los ENTSO, la elaboración de los planes decenales de desarrollo de la red a nivel europeo, que orientan la planificación nacional.
  • Puede conceder financiación europea (por ejemplo, a través del Mecanismo Conectar Europa) a proyectos estratégicos de red, condicionando su diseño y calendario.

Esta competencia se proyecta sobre todo en la infraestructura de alta tensión y gasoductos principales; las redes de distribución siguen siendo principalmente responsabilidad nacional, aunque influidas por la normativa de mercado interior y clima-energía.

Seguridad de suministro, transición energética y coordinación

La Comisión también interviene en aspectos funcionales y estratégicos de las redes:

  • Coordina la aplicación de las normas europeas de seguridad de suministro, que implican obligaciones sobre la capacidad de redes, la gestión de crisis y los mecanismos de solidaridad entre Estados.
  • Integra las necesidades de las redes en los marcos de descarbonización (objetivos de renovables, electrificación, hidrógeno), impulsando que los Estados adapten sus redes para facilitar la transición energética.
  • Actúa como foro de coordinación entre reguladores nacionales, operadores de red y gobiernos, especialmente en situaciones de tensión en los mercados energéticos.

En síntesis, la Comisión no explota ni opera las redes, pero define buena parte de las reglas de juego, asegura su aplicación y dirige la integración de las infraestructuras en un mercado energético europeo más interconectado y descarbonizado.

¿Cómo se coordinan concretamente la Comisión Europea y los reguladores nacionales en la regulación de las redes eléctricas? ¿Qué papel tienen ACER y los ENTSO en la elaboración de los códigos de red europeos? ¿Cómo afecta la normativa europea de ayudas de Estado a la financiación de nuevas interconexiones energéticas?

¿Qué requisitos legales deben cumplir los países de la UE para autorizar la construcción de nuevos centros de datos?

Los países de la UE no tienen un régimen único y específico para “centros de datos”, pero para autorizar su construcción y puesta en marcha se aplica un conjunto de bloques normativos comunes: planeamiento urbanístico y licencias, evaluación ambiental, energía y eficiencia, y ciberseguridad/protección de infraestructuras digitales. Cada Estado miembro desarrolla estos requisitos con su propia legislación; en el caso de España, se articulan sobre la Ley de evaluación ambiental, la Ley de Suelo, la normativa de eficiencia energética de edificios y las normas de protección de infraestructuras críticas y seguridad de redes. A continuación se resumen los requisitos a nivel UE y se ejemplifica cómo se concretan en España, que es donde existe un marco más detallado en las fuentes disponibles.

1. Planeamiento urbanístico y licencias de obras

A nivel de la UE no hay una directiva urbanística general: la ordenación del territorio es competencia nacional/local. Por tanto, cada país debe integrar los centros de datos en su propio planeamiento (clasificación de suelos, usos permitidos, servidumbres, etc.) y exigir licencia urbanística y de obra mayor.

En España, las condiciones básicas del régimen del suelo y de la edificación las fija el Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana (Ley de Suelo). Esta norma obliga a respetar los usos urbanísticos, cumplir los requisitos básicos de funcionalidad, seguridad y habitabilidad de las edificaciones y someter cualquier nueva construcción (como un centro de datos) a los deberes urbanísticos y de obtención de licencias que establezca cada comunidad autónoma y ayuntamiento.

2. Evaluación de impacto ambiental y autorizaciones ambientales

En el plano europeo, la Directiva 2011/92/UE sobre evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados y la Directiva 2001/42/CE sobre evaluación ambiental estratégica obligan a someter a evaluación ambiental proyectos con impactos significativos. Según el diseño del proyecto (dimensión, consumo de recursos, emisiones, afección a Red Natura 2000, etc.), un centro de datos puede quedar sujeto a evaluación ordinaria o simplificada.

En España, estas obligaciones se concretan en la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental (Ley 21/2013), modificada por la Ley 9/2018 (Ley 9/2018). Esta ley:

  • Unifica la evaluación ambiental estratégica de planes y programas y la evaluación de impacto ambiental de proyectos.
  • Establece anexos básicos de proyectos sometidos a evaluación en todo el territorio nacional.
  • Busca homogeneizar criterios entre comunidades autónomas y reforzar la seguridad jurídica de los promotores.

Además de la evaluación ambiental, los Estados miembros suelen exigir, a nivel interno, autorizaciones sectoriales (emisiones a la atmósfera, vertidos, ruidos, gestión de residuos, etc.), que en España se apoyan en legislación autonómica de calidad ambiental.

3. Requisitos de eficiencia energética y energías renovables

A escala UE, la Directiva 2012/27/UE sobre eficiencia energética y la Directiva 2010/31/UE sobre eficiencia energética de edificios (modificada por la Directiva (UE) 2018/844) obligan a que los Estados establezcan requisitos mínimos de eficiencia y sistemas de certificación energética. También promueven auditorías energéticas en grandes empresas y el fomento del autoconsumo y la cogeneración.

En España, estos principios se concretan, entre otras, en tres piezas básicas:

  • Real Decreto 390/2021, de 1 de junio, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios (RD 390/2021). Transpone la Directiva (UE) 2018/844 y exige certificado de eficiencia energética para edificios de nueva construcción, aplicable a centros de datos como edificios terciarios.
  • Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, que transpone la Directiva 2012/27/UE en materia de auditorías energéticas, acreditación de proveedores y promoción de eficiencia en el suministro (RD 56/2016). Obliga a las empresas que no sean pymes a realizar auditorías energéticas periódicas, muy relevantes para grandes centros de datos.
  • Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico (Ley 24/2013), y el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, sobre autoconsumo de energía eléctrica (RD 244/2019), que regulan el acceso y conexión a la red y las condiciones administrativas y técnicas del autoconsumo, clave si el centro de datos integra generación renovable propia.

4. Seguridad de la información, ciberseguridad e infraestructuras críticas

En la UE, la normativa de referencia son la Directiva (UE) 2016/1148 (NIS) y su revisión (NIS 2), que obligan a los Estados a imponer medidas de seguridad y notificación de incidentes a operadores de servicios esenciales y proveedores de servicios digitales, categoría donde pueden encajar muchos centros de datos.

En España, la protección de infraestructuras digitales se apoya en varias normas:

  • Ley 8/2011, de 28 de abril, por la que se establecen medidas para la protección de las infraestructuras críticas (Ley 8/2011), desarrollada por el Real Decreto 704/2011, de 20 de mayo, que aprueba el Reglamento de protección de las infraestructuras críticas (RD 704/2011). Si un centro de datos se considera infraestructura crítica, debe contar con planes de seguridad del operador y de protección específicos.
  • Real Decreto-ley 12/2018, de 7 de septiembre, de seguridad de las redes y sistemas de información (RDL 12/2018), que transpone la Directiva NIS y fija obligaciones de seguridad y notificación a operadores esenciales y de servicios digitales.
  • Real Decreto 311/2022, de 3 de mayo, que regula el Esquema Nacional de Seguridad (RD 311/2022), aplicable a sistemas del sector público y, por extensión contractual, a muchos prestadores de servicios de centros de datos a la Administración.

5. Otros requisitos sectoriales

Adicionalmente, suelen aplicarse en los Estados miembros:

  • Normas de seguridad industrial, instalaciones eléctricas y térmicas (en España, parte de ellas se integran a través del Código Técnico de la Edificación y reglamentos sectoriales).
  • Normas de protección de datos y confidencialidad cuando el centro de datos trata datos personales (en la UE, Reglamento (UE) 2016/679 –RGPD– y sus desarrollos nacionales).
  • Requisitos laborales, de prevención de riesgos laborales y, en su caso, incentivos o condiciones asociados a ayudas públicas a infraestructuras digitales.

En síntesis, la UE fija el marco básico (evaluación ambiental, eficiencia energética, ciberseguridad), y cada país –como España– lo desarrolla con su propia legislación sectorial. Cualquier proyecto de nuevo centro de datos debe analizar, caso por caso, cómo se cruzan estos bloques normativos en el lugar concreto donde se pretende implantar.

¿Cómo aplica en la práctica la Ley 21/2013 de evaluación ambiental a un proyecto concreto de centro de datos en España? ¿En qué casos un centro de datos puede ser considerado infraestructura crítica según la Ley 8/2011 y qué obligaciones adicionales implica? ¿Qué exigencias específicas de eficiencia energética tendría un edificio de centro de datos bajo el Real Decreto 390/2021 y la normativa de autoconsumo?

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¿Cuánto sabes sobre este tema? Responde las siguientes 3 preguntas.

¿Qué porcentaje podría aumentar la demanda eléctrica europea hasta 2030 según las estimaciones citadas?

Pregunta 1 de 3

¿Cuál es uno de los principales riesgos para Europa en el desarrollo de la inteligencia artificial?

Pregunta 2 de 3

¿Qué inversión estima la Comisión Europea que necesitarán las redes de transporte y distribución hasta 2040?

Pregunta 3 de 3

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?