La Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital del Congreso espera este martes al gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.
La comparecencia está prevista para la presentación del último Informe Anual del supervisor, publicado la semana pasada, pero también reserva un apartado específico a petición de Sumar, socio minoritario del Gobierno: transparencia, rendición de cuentas y gobierno abierto.
El Grupo Plurinacional tiene no pocas reservas con la gestión de Escrivá, al que auparon para dirigir la institución procedente del Consejo de Ministros, y con las últimas cuentas que ha presentado la institución.
De hecho, formuló alegaciones a las mismas desde la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (CDGAE) y desde el propio Congreso. El Grupo remitió al gobernador una carta, a la que tuvo acceso en exclusiva DEMÓCRATA, en la que expone estas dudas. Y en la que, de hecho, emplaza al supervisor a reformularlas.
Las fricciones, en todo caso, se remontan a antes de la llegada de Escrivá. Han reprochado reiteradamente la gestión de la institución en la crisis financiera, la ausencia de asunción de responsabilidades desde entonces, y las recetas planteadas. También la falta de transparencia, llegando a denunciar ante los juzgados la resistencia del Banco a facilitar información, con la consecuente condena del Tribunal Supremo al supervisor.
¿Hay riesgo de rescate?
La institución, aseguran en Sumar, se enfrenta a un claro problema de solvencia. Presenta una ratio entre patrimonio neto y activos en el 6,5% cuando el Eurosistema, en su conjunto, supera el 20%. El Banco de Italia alcanza el 30,1% y el Bundesbank el 15,6%. Computando pérdidas no registradas, la ratio se situaría en el 0,75%. Esto lo explica por “tener un patrimonio comparativamente tan reducido” y a los efectos de la política monetaria.
El coste de los depósitos pagados a la banca han implicado unos abonos por intereses a las entidades de 7.806 millones en 2023, 8.036 millones en 2024 y 4.448 millones en 2025. El desglose, banco a banco, de estos rendimientos, es la información que Sumar reclama y que el supervisor aún se resiste a facilitar pese a la condena del Supremo.
Para Sumar, esta ratio tan reducida “convierte al Banco de España en un riesgo para el Estado” ante la tesitura de tener que capitalizarlo, ya que la institución perdió la posibilidad de operar con capital negativo. Por esta razón, exige a la institución realizar proyecciones ante posibles crisis y definir estrategias ante un eventual deterioro relevante de su patrimonio, tal y como dictaron los expertos convocados por la institución en su día para mejorar la rendición de cuentas en el Banco.
La técnica contable
En Sumar no convence la forma en la que supervisor presenta sus cuentas. De hecho, apunta a que cualquier otra empresa incurriría en una ilegalidad, ya que acusa al Banco de utilizar provisiones acumuladas en ejercicios anteriores para compensar pérdidas en un ejercicio y, en ejercicios más boyantes, acumular provisiones para modular el beneficio anual.
“En el ámbito de los mercados de capitales, este tipo de prácticas se asocia al denominado ‘alisamiento de resultados’”, explica esta formación, que tiene dudas de esta práctica, al considerar que cualquier tipo de riesgo no se cubre con provisiones contables, sino con instrumentos de cobertura o ajustes en la estructura de balance.
En total, estima que se han detraído desde la crisis financiera casi de 33.000 millones de euros, acumulándose actualmente 19.000 millones en provisiones.
La cuenta de resultados, esgrime Sumar, no refleja fielmente el resultado del ejercicio, por lo que emplaza al Banco a reformular las cuentas e incorporar un desglose detallado de las provisiones y así poder verificar qué las justifica y qué uso han tenido.
¿Por qué se devuelven tantos billetes?
El Banco de España es el único banco central de la Eurozona que retira más billetes de los que entrega, a excepción de Grecia en el último año. Pero si en este país alcanza el 6% del total asignado, en España la devolución de billetes supera el 20%. Una anomalía atribuida al turismo pero que, lamenta Sumar, no se respalda en análisis ni evidencias de ningún tipo.
Aun reconociendo que puede ser una causa, en Sumar señalan que otros países turísticos como Francia o Italia no sufren este fenómeno, y exigen “una explicación más convincente” de esta situación, que relacionan con la posible implicación del crimen organizado y el lavado de dinero en nuestro país.
De hecho, fuentes del grupo aseguran a DEMÓCRATA que esta situación sería relativamente fácil de perseguir rastreando el origen de las devoluciones en el mapa de sucursales bancarias que, esgrimen, apunta potencialmente a Madrid, y no a las localizaciones de la costa, más intensivas en clave turística.
¿Qué vigilancia hay de la ‘banca en la sombra’?
Esta crítica no está en la masiva pero es una de las grandes preocupaciones del grupo. Alertan de que las entidades, con el fin de liberar colchones de capital sin tener que perder volumen de activos, están transfiriendo riesgo a otros fondos, la llamada ‘banca en la sombra’.
Las entidades podrían titulizar las hipotecas para sacar estos riesgos del bance, pero esto disminuiría sus activos. Con el fin de liberar parte de capital que le obliga la normativa europea, transfieren parte del riesgo a un fondo, que se compromete a asumir las primeras pérdidas en el impago de un crédito.
¿Cuál es el problema? Que estos fondos no se encuentran bajo el radar del Banco de España, que no puede detectar si existe un problema de solvencia. Y si viene una crisis y hay impagos, el banco afronta estas dificultades con menor capital.
El riesgo puede llegar a ser incluso mayor si, ante posibles dificultades de los fondos, estos buscan financiación de otras entidades de crédito, si no con la misma que ha desplazado riesgo en ellos.
La preocupación de Sumar es que el Banco no esté mirando la solvencia de estas entidades y someterlas a algún tipo de vigilancia, además de adoptar precauciones, como prohibir este tipo de transferencias o la refinanciación de los fondos.
