La compañía aeroespacial estadounidense SpaceX, controlada por Elon Musk, tendrá que incrementar su facturación al menos un 40% cada año durante los próximos diez ejercicios para respaldar una valoración de 1,77 billones de dólares (1,52 millones de euros), cifra que la situaría como protagonista de la mayor salida a Bolsa jamás vista en Estados Unidos.
En un análisis previo a su estreno en el parqué, previsto para la próxima semana, el analista senior de Edmond de Rothschild, Anthony Toupin, subraya que SpaceX deberá alcanzar este ritmo de avance de los ingresos "en un contexto en el que su crecimiento ya ha comenzado a desacelerarse".
Toupin incide también en que el 'free float' será inusualmente bajo, alrededor del 4-5% del capital, muy por debajo del 80-90% que suele observarse en las denominadas 'Siete Magníficas'. Al mismo tiempo, el consejero delegado, Elon Musk, concentrará hasta el 84% de los derechos de voto.
Según el experto, este elemento "evidencia una elevada concentración del poder de decisión, un mayor riesgo de gobernanza y una liquidez limitada de las acciones en circulación".
Entre los factores de riesgo que destaca el analista figura que una parte relevante de los fondos captados en la salida a Bolsa "podría destinarse al repago de deuda en lugar de a inversión", así como la fuerte dependencia de contratos estratégicos, en particular los suscritos con el Gobierno de Estados Unidos, y la exposición a cualquier fallo industrial de gran magnitud.
Asimismo, Toupin recalca que las divisiones de negocio ligadas a las actividades espaciales y a la inteligencia artificial "siguen siendo profundamente deficitarias" y precisan de inyecciones de capital "significativas y recurrentes" para sostener su desarrollo.
Pese a estas advertencias, el consenso del mercado apunta a que la OPV de SpaceX "genere un fuerte interés entre los inversores, especialmente los minoristas", ya que la empresa ha comunicado que reservará el 30% de los títulos para este perfil, muy por encima del promedio del 10% que suele asignarse en otras colocaciones iniciales.
Para Toupin, "esto refleja, en particular, la previsión de una respuesta más receptiva por parte de este tipo de inversor ante la naturaleza de la empresa y las perspectivas a largo plazo que ha comunicado: doble exposición a los mercados espacial y de inteligencia artificial, un mercado direccionable estimado en 28,5 billones de dólares [24,4 millones de euros], centros de datos en el espacio para 2028, una colonia en Marte, etcétera".
Además, el especialista recuerda que la rápida entrada de SpaceX en el Nasdaq 100, cuyo reglamento de admisión se ha flexibilizado específicamente para este caso, "podría atraer flujos de fondos pasivos obligados a comprar las acciones tras su incorporación al índice".