El Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón ha optado este viernes por seguir la senda marcada por el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos, aprobando un incremento de 25 puntos básicos en el tipo de interés de referencia, que se sitúa en el 1,25%, su cota más elevada desde 1995, según ha comunicado la institución.
La medida, ampliamente anticipada por los inversores, ha salido adelante con una clara mayoría de 7 votos frente a 2 y se apoya en el repunte "moderado" de la tasa interanual del IPC subyacente, que excluye los alimentos frescos.
En su diagnóstico, el Banco de Japón explica que el aumento de la inflación de referencia responde al traslado de los mayores costes entre compañías y a la incorporación de las subidas salariales a los precios finales.
En la declaración publicada tras la reunión de política monetaria, el banco central nipón subraya que el encarecimiento del petróleo y la debilidad del yen, junto con la intensa presión procedente del sector de la Inteligencia Artificial (IA), siguen impulsando al alza el índice de precios empresariales a escala nacional.
De forma paralela, el encarecimiento de las operaciones entre empresas está comenzando a repercutirse gradualmente en los consumidores finales.
Según la institución, la traslación de los incrementos de los salarios a los precios de venta ha favorecido una ampliación paulatina de las lecturas del IPC subyacente, acercando la inflación de fondo al objetivo del 2% fijado por el banco central.
Al mismo tiempo, el organismo advierte de que continúan presentes diversos focos de incertidumbre para el escenario central de la economía japonesa, entre los que menciona la evolución de la situación en Oriente Próximo, la volatilidad en los mercados de divisas y el dinamismo asociado a la IA.
Condiciones financieras "holgadas" y riesgos al alza sobre la inflación
La entidad también llama la atención sobre el riesgo de que la tasa subyacente termine superando el umbral del 2% si las compañías mantienen una postura agresiva en la negociación de salarios y en la fijación de precios.
No obstante, el Banco de Japón insiste en que las condiciones financieras del país continúan siendo "holgadas", con tipos de interés reales bajos —sobre todo en los plazos corto y medio—, una demanda de crédito empresarial en expansión y un contexto favorable para la emisión de bonos y papel comercial.
Ante este marco, el banco central considera oportuno ajustar el grado de estímulo monetario para encauzar el objetivo del 2% de forma sostenible, asegurando al mismo tiempo que el entorno financiero seguirá siendo expansivo tras el alza de tipos.
Mirando hacia adelante, la institución adelanta que seguirá subiendo gradualmente los tipos oficiales en función de cómo evolucionen la actividad económica y los precios.
Sin embargo, precisa que el calendario y la intensidad de las próximas decisiones dependerán de la confirmación de sus previsiones y de la gestión de los riesgos, con el propósito de asentar de manera estable la inflación subyacente en torno al 2% y prevenir desequilibrios en el crecimiento.
El IPC superará el 2% en la segunda mitad del año
De acuerdo con las proyecciones de la entidad, el IPC acelerará su avance interanual claramente por encima del 2% a partir de la segunda mitad de este año, impulsado por el efecto persistente de los precios de la energía, los semiconductores y la depreciación del yen sobre los bienes duraderos.
Más adelante, el impacto del encarecimiento del crudo se irá moderando, lo que permitirá que el ritmo de crecimiento de los precios vuelva a converger hacia el objetivo del 2% al final del horizonte analizado en el informe de perspectivas.
Los dos miembros del Consejo de Gobierno del Banco Central que se opusieron al aumento de los tipos argumentaron que la economía japonesa aún no muestra una solidez suficiente y que la inflación no se ha consolidado de forma estable por encima de la meta marcada.