La mayoría de los analistas prevé que el Banco Central Europeo (BCE) opte este jueves por congelar los tipos de interés, encadenando así una pausa tras el incremento de 25 puntos básicos aplicado en septiembre. Pese a ello, el consenso del mercado sigue apostando por un nuevo giro restrictivo de la política monetaria antes de que termine el año.
La cita de este jueves del BCE llega justo después de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidiera ayer dejar intacto el precio del dinero, manteniéndolo en el rango objetivo del 3,75% y del 4%, tras el alza de la reunión anterior y en plena recta final hacia las elecciones de medio mandato --'midterms'-- en el país norteamericano.
En la eurozona, el panorama se complica por una inflación en máximos de tres años, que alcanzó el 3,8% en septiembre tras avanzar seis décimas en apenas un mes; por el repunte de los rendimientos de la deuda soberana de las grandes economías, con Francia bajo especial vigilancia por sus desequilibrios presupuestarios, y por una elevada incertidumbre política que ha derivado en fuertes protestas en distintos Estados europeos.
En este escenario, el banco central europeo optaría por mantener el precio del dinero en los niveles actuales en la reunión de este jueves. Así, la tasa de depósito (DFR) seguiría en el 2,5%, la de las operaciones principales de refinanciación (MRO) en el 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,90%, con la intención de ganar margen de maniobra y llegar a la reunión de diciembre con un diagnóstico más claro.
“Una subida de tipos sería una gran sorpresa. La probabilidad es prácticamente nula, ya que la inflación se ha mantenido controlada, Francia ha propiciado una revisión a la baja de los precios y la presidenta Christine Lagarde se ha mostrado algo menos beligerante”, ha indicado los analistas de ING Think, Francesco Pesole, Michiel Tukker y Carsten Brzeski.
La inflación subyacente de la zona euro, que excluye energía, alimentos frescos, alcohol y tabaco, se situó en el 2,5% en septiembre, con un aumento de solo una décima, un registro que sugiere que todavía no se observan con claridad efectos de segunda ronda en la economía del bloque.
“Aunque actualmente estamos observando una mayor inflación, todavía no hay indicios de que se esté incorporando de forma duradera. Los efectos indirectos siguen estando contenidos y los efectos de segunda ronda no son evidentes”, ha explicado el gestor de carteras de Pimco, Konstantin Veit.
Presión creciente sobre la deuda francesa
Francia sufre una presión cada vez mayor en los mercados de bonos, con el rendimiento del título a diez años habiendo superado recientemente el 5%, su cota más alta desde 2002. Los inversores exigen así un interés más elevado para financiar al Estado francés, en un contexto de inquietud por la sostenibilidad de sus cuentas públicas. Esta tensión se refleja también en la prima de riesgo del país, con el diferencial entre el bono francés y el alemán (Bund) en torno a los 160 puntos básicos.
“El endurecimiento de las condiciones financieras refuerza los argumentos a favor de una pausa, y los riesgos a la baja van en aumento. Los rendimientos a largo plazo han subido considerablemente y los diferenciales de la deuda soberana se han ampliado, especialmente en Francia, lo que ha provocado un endurecimiento de las condiciones financieras en toda la zona euro”, ha aseverado Josefina Rodríguez, economista en Vanguard.
Los analistas de Natixis IM, Mabrouk Chetouane y Romain Aumond, consideran probable que Lagarde haga una referencia explícita a la situación de Francia en la rueda de prensa posterior a la reunión, lo que supondría “una señal de que el banco central se toma en serio la volatilidad que afecta a los mercados de renta fija”.
“Sin necesidad de llegar a activar los instrumentos contra la fragmentación financiera, el reconocimiento de estos factores de riesgo, por un lado, y la suspensión del proceso de endurecimiento cuantitativo, por otro, enviarían señales contundentes por parte del BCE, orientadas a contener las presiones sobre los mercados de deuda soberana”, ha sostenido.
Mercados pendientes de una subida en diciembre
Aun así, la inestabilidad en los bonos franceses y de otros emisores europeos no parece suficiente para que el BCE abandone su ciclo restrictivo, iniciado en mayo tras el comienzo de la guerra de Irán, y los mercados ya descuentan un nuevo incremento del precio del dinero en diciembre.
“En este escenario nosotros descontamos una nueva subida adicional en la reunión de diciembre, que llevaría la facilidad de depósito hasta el 3% a finales de 2026. A partir de aquí, y de cara a 2027, la evolución en los datos de crecimiento y precios que vayamos conociendo serán claves para hablar de nuevas subidas”, ha sostenido Cristina Gavín, jefa de Renta Fija de Ibercaja Gestión.
Los expertos prevén que el discurso de Lagarde apenas se desvíe de sus mensajes anteriores y que reitere su determinación de mantener a raya la inflación, proporcionando así orientación a los inversores sobre posibles ajustes adicionales de la política monetaria.
“Es probable que Christine Lagarde reitere que los riesgos para la inflación siguen sesgados al alza y los riesgos para el crecimiento a la baja, al tiempo que destaque la resiliencia de la economía europea”, ha destacado François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel AM.