El esquema de pensiones de Suecia integra un pilar público de reparto con una porción obligatoria de capitalización individual y prestaciones complementarias ligadas al empleo. Esta arquitectura multipilar permite, según el estudio “Suecia: el arte de equilibrar pensiones generosas y sostenibles, a través de un sistema multipilar”, compatibilizar ingresos adecuados en la jubilación con la sostenibilidad a largo plazo del sistema. El informe ha sido elaborado por Fernando Martínez-Cue y difundido por el Instituto Santalucía.
Cada ejercicio se aporta un 18,5% de los ingresos pensionables del trabajador a la pensión nacional sueca. De esa contribución, un 16% se dirige a la pensión de ingresos, sustentada en un modelo de reparto con cuentas nocionales, mientras que el 2,5% restante financia la parte de capitalización individual, detalla el documento.
Junto a ello, el sistema incluye pensiones ocupacionales asociadas al puesto de trabajo, configuradas sobre todo mediante convenios de negociación colectiva entre sindicatos, empresas y organizaciones empresariales. De acuerdo con el estudio, alrededor de nueve de cada diez asalariados están cubiertos por estos regímenes complementarios.
Mecanismos de ajuste automático
El informe subraya que la estabilidad financiera del modelo sueco descansa en varios mecanismos de ajuste automático. Entre ellos destaca la vinculación de la edad efectiva de jubilación a la esperanza de vida para quienes han nacido a partir de 1966. El cálculo de las prestaciones tiene igualmente en cuenta la edad de retiro, la evolución de la longevidad del grupo de referencia y la tasa de crecimiento de la economía nacional.
En el esquema de cuentas nocionales, las cotizaciones de los trabajadores en activo sufragan las pensiones que se están pagando, mientras que las aportaciones se registran en una cuenta individual de carácter virtual. El texto precisa que existe un mecanismo automático que reduce la revalorización anual de las pensiones si se prevé que los ingresos del sistema no alcanzarán para cubrir los compromisos de pago.
El autor concluye que estos instrumentos han hecho posible compatibilizar la suficiencia de las prestaciones con la sostenibilidad financiera del sistema, pese a las tensiones demográficas derivadas del progresivo envejecimiento de la población.
El sexto mejor sistema del mundo
El estudio recoge que el “Mercer CFA Institute Global Pension Index” de 2025 colocó al sistema sueco en la sexta posición a escala mundial, con una puntuación total de 78,2 puntos. En el subíndice de sostenibilidad obtuvo 76,3 puntos y en el de adecuación de las prestaciones, 76,8.
Conforme a los datos de la Agencia Sueca de Pensiones de 2024 citados en el informe, la tasa de sustitución de la pensión total —que suma la pensión nacional general y la pensión ocupacional— se situó en torno al 70% del último salario para los nuevos jubilados con ingresos medios, por encima del 64% registrado en 2022.
Para el conjunto de nuevos pensionistas de entre 63 y 70 años, la mediana de la tasa de sustitución fue del 73%: un 73% en los hombres y un 68% en las mujeres. La pensión nacional general, de forma aislada, supone entre el 53% y el 59% del salario final de las personas con ingresos medios.
El documento atribuye el incremento de la tasa de sustitución respecto a 2022, sobre todo, a las reformas que elevaron las edades de jubilación, lo que propició que los trabajadores prolongaran su vida laboral, acumularan una pensión más elevada y la percibieran durante un periodo de cobro más reducido.