Las 'spin-off' del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) han conseguido atraer más de 100 millones de euros de inversión privada y han contribuido a la creación de más de 600 puestos de trabajo en sus primeros diez años de trayectoria.
En 2024, el BSC-CNS conmemora el décimo aniversario de Nostrum Biodiscovery, la primera 'spin-off' nacida en el centro. Desde aquel lanzamiento, el equipamiento ha promovido 14 empresas de base tecnológica adicionales, hasta sumar 15 compañías en una década, según detalla en un comunicado difundido este jueves.
A lo largo de estos diez años, la estrategia de impulso a la transferencia tecnológica se ha materializado en más de 600 empleos altamente cualificados, en su mayoría situados en Barcelona, y en la transferencia al mercado de 45 tecnologías procedentes del entorno investigador.
El BSC-CNS sostiene que estos indicadores son el resultado de una línea de trabajo que ha guiado al centro desde sus orígenes: combinar investigación científica de primer nivel con la capacidad de convertirla en soluciones con impacto económico y social tangible.
“Siempre hemos tenido claro que la investigación del BSC tenía que llegar a la sociedad en forma de soluciones tecnológicas reales”, ha asegurado el director del BSC, Mateo Valero, que, 10 años después de la inauguración de la primera 'spin-off' ha dicho que crear este tejido permite generar competitividad.
Las 'spin-off' promovidas por el BSC han captado la atención de algunos de los principales fondos de capital riesgo, tanto nacionales como internacionales, además de grandes corporaciones industriales y tecnológicas, lo que confirma el potencial de crecimiento y escalabilidad de las soluciones desarrolladas en el centro.
UNIVERSIDADES E INVESTIGACIÓN
Varias de las empresas surgidas en el ecosistema del BSC se han creado en colaboración con instituciones científicas y académicas como la Universitat Politècnica de Barcelona (UPC), el CSIC, la Universitat de Barcelona (UB), el Vall d'Hebron Institut de Recerca (Vhir) y el Imperial College London.
Además de haber transferido 45 tecnologías al tejido productivo, el BSC ha puesto en marcha iniciativas de transferencia inversa, que facilitan la incorporación al ámbito investigador de desarrollos tecnológicos originados en las propias 'spin-off', reforzando así el flujo bidireccional entre ciencia, innovación y empresa.