Mercuria Energy adquiere la refinería y red de estaciones de servicio de Raízen en Argentina por 1.221 millones

Mercuria compra los activos de Raízen en Argentina mientras la brasileña negocia a contrarreloj su reestructuración con acreedores, incluidos Santander y BBVA.

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Cartel de la brasileña Raízen frente a una de sus fábricas. RAIZEN

Cartel de la brasileña Raízen frente a una de sus fábricas. RAIZEN

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La comercializadora suiza de materias primas Mercuria Energy ha alcanzado un acuerdo para hacerse con el 100% de los activos de Raízen en Argentina por 1.420 millones de dólares (1.221 millones de euros), una operación que engloba una refinería y varios centenares de gasolineras repartidas por el país.

De acuerdo con un comunicado de Raízen, la operación está “alineada” con su estrategia de optimización de activos, simplificación de la estructura operacional y “asignación disciplinada de capital”.

El cierre de la compraventa se prevé para este mismo año, condicionado a la obtención de las autorizaciones regulatorias y judiciales habituales. El productor brasileño de etanol a partir de caña de azúcar destinará los recursos obtenidos a reforzar su gestión corporativa.

“Mercuria cuenta con la solidez financiera, la capacidad operativa y la visión a largo plazo necesarias para respaldar y hacer crecer este negocio”, ha señalado Mercuria Energy en una nota de prensa que recoge las palabras de su responsable global de inversiones, Brian Falik.

“Nos comprometemos a garantizar la continuidad para los empleados, los clientes, los proveedores y los socios, al tiempo que invertimos de forma responsable en el desarrollo futuro de la plataforma”, ha añadido.

Raízen ha logrado este jueves el apoyo informal de la mayoría de sus acreedores a su plan de reestructuración, apenas cuatro días antes de que expire el plazo máximo fijado para recabar adhesiones.

Parte de los tenedores de Certificados de Recebibles del Agronegocio (CRA) se sumaron ya al plan el miércoles. Los CRA son títulos de renta fija emitidos en Brasil que sirven de puente entre los mercados financieros y el sector agropecuario.

En paralelo, la compañía ha mantenido conversaciones separadas con poseedores de bonos 'offshore' y con distintas entidades financieras para terminar de formalizar el acuerdo en los próximos días.

La empresa espera que más del 70% de los acreedores respalden finalmente la “recuperación extrajudicial”, pese a que legalmente basta con una mayoría simple para su aprobación definitiva.

Si no se alcanza un pacto antes del 8 de junio, Raízen se verá obligada a declararse en bancarrota, arrastrada por unos pasivos de 65.140 millones de reales (11.022 millones de euros) derivados de determinadas operaciones fallidas vinculadas al etanol y a combustibles para aviación.

El plan actual incluye la conversión de, al menos, el 45% de la deuda en capital, lo que situaría a los acreedores con una participación de entre el 75% y el 85% del capital social de la compañía. Además, se constituirá un comité de acreedores integrado por cinco miembros que dirigirá Raízen y estará presidido por su director financiero, Lorival Nogueira Luz Júnior.

La hoja de ruta prevé que el consejo de administración de Raízen permanezca sin cambios hasta el primer trimestre de 2027 y contempla también la posibilidad de que el presidente del órgano rector, Rubens Ometto, continúe vinculado a la empresa más allá de esa fecha si acaba aportando 500 millones de dólares (430 millones de euros).

Exposición de la banca española

Tal y como avanzó Europa Press el pasado 11 de marzo, Banco Santander y BBVA figuran entre los principales acreedores españoles de Raízen. Santander y sus filiales acumulan una exposición de 374,6 millones de euros procedente de fondos de renta fija y de avales ligados a la exportación y a la comercialización de electricidad.

Por su parte, la sucursal de BBVA en Nueva York registró un impacto de 201,7 millones de dólares (173,5 millones de euros) asociado a un plan de pensiones a largo plazo con horizonte inversor en 2030. Ambas entidades han decidido adherirse al plan de reestructuración planteado por la compañía brasileña.