Más de 2,1 millones de españoles operan con entidades de inversión extranjeras que no tienen sucursal en España, según los datos de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) recogidos en un informe sobre la actividad transfronteriza en la Unión Europea. Estos clientes utilizan los servicios de 162 entidades de 22 países, una actividad que plantea dificultades cuando surgen problemas y deben presentar una reclamación.
"Cuando algo falla, el regulador que te protege no es el tuyo", advierte Fernando Navas, abogado del despacho Navas & Cusí. El letrado señala que los clientes pueden verse obligados a dirigirse al supervisor del país en el que está establecido el operador, en lugar de acudir directamente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El mercado europeo de inversión transfronteriza reúne 15,5 millones de clientes y presenta una elevada concentración: cinco firmas controlan el 70% del mercado y 20 entidades alcanzan el 91%, según los datos difundidos por el despacho a partir del informe de ESMA. Lituania encabeza la clasificación por número de clientes transfronterizos, con 4,9 millones atendidos por dos firmas.
El cliente, solo frente a la aplicación
Navas advierte de que buena parte de estos operadores ofrecen servicios de ejecución de órdenes, pero no asesoramiento. En ese modelo, el inversor minorista debe gestionar sus operaciones a través de la aplicación y resolver por su cuenta las incidencias que puedan surgir.
La atención al cliente concentra buena parte de las quejas, aunque también existen reclamaciones relacionadas con la custodia de los activos y las comisiones. Según Navas, España se encuentra entre los cuatro países que más quejas presentan en este ámbito.
"Ya no son solo quejas de clientes de chiringuitos de CFD, sino también de neobrokers de masas", apunta el abogado, que alerta de que los problemas no se limitan a plataformas de inversión de alto riesgo, sino que también afectan a operadores con una amplia base de usuarios minoristas.
La ausencia de una sucursal en España no significa por sí misma que una entidad opere ilegalmente o carezca de supervisión. Sin embargo, puede complicar la relación del cliente con el supervisor competente cuando necesita reclamar, especialmente si desconoce qué autoridad debe atender su caso o qué procedimiento debe seguir.
Tres de cada cuatro clientes no tendrían acciones completas
Otro de los datos destacados por el informe es que el 74% de los clientes que invierten en acciones a través de estos servicios tendría participaciones fraccionadas, en lugar de títulos completos, según la información difundida por Navas & Cusí.
Esta modalidad permite invertir cantidades inferiores al precio de una acción completa, pero sus características y derechos dependen de la estructura jurídica y contractual del producto ofrecido por cada intermediario. En determinados modelos, el cliente no figura como titular directo de una acción y puede no disponer de derechos políticos ni de la posibilidad de trasladar esa posición a otro intermediario en las mismas condiciones que un título completo.
"En realidad creen que tienen acciones, pero simplemente tienen una promesa de un bróker, con el riesgo que eso supone", sostiene Navas. La advertencia del abogado apunta a la importancia de que los inversores conozcan qué activo están adquiriendo, cómo se custodia y qué derechos les reconoce el contrato con la plataforma.
Navas & Cusí reclama una mayor coordinación europea
Ante el crecimiento de los servicios financieros transfronterizos, Navas considera necesario reforzar la coordinación entre los supervisores nacionales y armonizar los criterios de protección de los clientes. El despacho plantea que esta revisión no se limite a los servicios de criptoactivos, sino que alcance también a los neobancos y a los intermediarios de inversión que operan en varios países de la Unión Europea.
"Si los operadores pueden trabajar en todo el espacio europeo, deben tener un control europeo que unifique —o al menos homogeneice— los criterios de seguridad, información previa y atención al cliente", concluye el abogado.
El debate se centra en cómo garantizar una protección efectiva para los inversores minoristas cuando las plataformas prestan servicios en distintos países y la entidad, el cliente y el supervisor competente se encuentran en jurisdicciones diferentes.