Nokia vuelve a estar entre las grandes compañías del Euro Stoxx 50, pero la empresa que ha regresado al principal índice de referencia de la eurozona tiene poco que ver con aquella que a comienzos de siglo dominaba el mercado mundial de teléfonos móviles. Sus acciones acumulan una subida cercana al 70% en lo que va de 2026, impulsadas por la expectativa de que una parte importante de la gigantesca inversión mundial en inteligencia artificial termine pasando también por sus redes. Desde el 21 de septiembre, la tecnológica finlandesa ocupa además en el Euro Stoxx 50 el puesto dejado por Volkswagen, mientras la francesa Engie ha sustituido a Wolters Kluwer.
El cambio resume dos historias empresariales muy distintas. Nokia pasó de fabricar algunos de los teléfonos más reconocibles de finales de los noventa y principios de los 2000 a prácticamente desaparecer del mercado de dispositivos después de la irrupción del iPhone y Android. Ahora intenta aprovechar otra revolución tecnológica, pero desde un lugar menos visible para el consumidor: las redes que permiten mover las enormes cantidades de información necesarias para entrenar y utilizar modelos de inteligencia artificial.
Del Nokia 3310 a vender el negocio de móviles a Microsoft
Durante años, pronunciar Nokia significaba pensar inmediatamente en un teléfono. En el año 2000 la compañía controlaba aproximadamente una cuarta parte del mercado mundial y lanzaba el Nokia 3310, uno de los modelos más populares de la historia. El problema llegó con el salto hacia los smartphones: Apple presentó el iPhone en 2007, Android comenzó a extenderse y Nokia no consiguió mantener su liderazgo en una industria que dejó de girar alrededor del hardware para hacerlo cada vez más alrededor de los sistemas operativos, las aplicaciones y los ecosistemas digitales.
La empresa intentó reaccionar aliándose con Microsoft y utilizando Windows Phone, pero el movimiento no logró frenar el deterioro. En abril de 2014 vendió prácticamente todo su negocio de Dispositivos y Servicios a Microsoft por un precio inicialmente anunciado de 5.440 millones de euros. Nokia dejó así de ser fundamentalmente un fabricante de teléfonos para concentrarse en infraestructura de telecomunicaciones, patentes y tecnología de redes.
La transformación continuó con la adquisición de Alcatel-Lucent, completada en 2016, que reforzó su posición en redes fijas, móviles y tecnología óptica. Más recientemente, Nokia volvió a mover ficha con la compra de Infinera, cerrada en febrero de 2025 por unos 2.500 millones de euros, una operación dirigida precisamente a ganar escala en las redes ópticas y aumentar su presencia entre los grandes centros de datos norteamericanos.
La IA necesita mucho más que chips de Nvidia
La explosión de la inteligencia artificial suele asociarse a los procesadores de Nvidia o a los enormes centros de datos construidos por Microsoft, Google, Amazon o Meta. Sin embargo, esas instalaciones necesitan estar conectadas entre sí y mover cantidades gigantescas de información a una velocidad cada vez mayor. Ahí es donde Nokia quiere ocupar una posición relevante.
Uno de sus principales negocios son las redes ópticas, que utilizan fibra para transportar enormes volúmenes de datos entre centros de procesamiento. También fabrica routers, switches y sistemas IP necesarios dentro y fuera de esos centros. Cuantos más modelos de IA se entrenan y cuantos más servicios se ejecutan en la nube, más importante se vuelve la capacidad de conectar servidores, edificios y regiones completas con velocidades muy elevadas y una latencia reducida.
En marzo, Nokia presentó una nueva generación de soluciones ópticas dirigidas específicamente a las exigencias de la IA. La compañía trabaja ya en conexiones de 800 gigabits por segundo y en arquitecturas capaces de aumentar de forma considerable la cantidad de información que circula entre centros de datos. Un ejemplo reciente está en el acuerdo con Telxius para desplegar tecnología óptica 800G en redes de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica con el objetivo de responder al crecimiento de la nube, los centros de datos y la inteligencia artificial.
Las ventas a clientes de IA y nube se duplican
Los primeros resultados de la apuesta empiezan a aparecer en las cuentas. En el segundo trimestre de 2026, Nokia elevó sus ventas un 9% interanual a tipo de cambio constante. Su división de Infraestructura de Redes creció un 12%, con un avance del 20% en redes ópticas y del 16% en redes IP. Mucho más llamativo fue el comportamiento de los clientes vinculados a inteligencia artificial y nube: las ventas a este grupo aumentaron un 105% respecto al mismo periodo del año anterior.
La compañía recibió además 2.800 millones de euros en pedidos de clientes de IA y cloud durante el trimestre y calcula que aproximadamente la mitad se convertirá en ingresos durante los siguientes doce meses. Nokia ha elevado su previsión para el negocio de Infraestructura de Redes y espera que crezca entre un 12% y un 14% durante 2026, mientras que conjuntamente las áreas de redes IP y ópticas podrían avanzar entre un 18% y un 20%.
El contraste con el antiguo negocio resulta evidente. Nokia ya no necesita convencer a millones de consumidores para que compren su próximo teléfono: sus clientes son operadores, grandes proveedores de nube, empresas de centros de datos y compañías que necesitan redes de enorme capacidad.
Nvidia pone 1.000 millones sobre la mesa
El cambio estratégico recibió un impulso especialmente importante en octubre de 2025, cuando Nvidia anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en Nokia. La operación estuvo vinculada a una alianza para desarrollar redes móviles preparadas para inteligencia artificial y acelerar la transición hacia el 6G.
La idea se conoce como AI-RAN: utilizar capacidades de inteligencia artificial y computación acelerada dentro de las propias redes de telecomunicaciones. Nokia y Nvidia trabajan para que la infraestructura que actualmente sirve para prestar 5G evolucione hacia plataformas capaces de optimizar automáticamente el funcionamiento de la red y, en el futuro, soportar nuevas cargas de trabajo relacionadas con IA.
Durante 2026, operadores como BT, Elisa, NTT Docomo y Vodafone se han incorporado a distintas pruebas y desarrollos relacionados con esta tecnología. Nokia prevé avanzar desde las validaciones iniciales hacia despliegues comerciales mientras prepara el camino hacia unas redes 6G concebidas desde el principio con la inteligencia artificial integrada en su arquitectura.
Microsoft también impulsa la última subida
La revalorización bursátil ha recibido nuevos estímulos en septiembre. Nokia anunció el día 17 una ampliación de su colaboración con Microsoft para integrar Nokia Data Suite con Microsoft Fabric. El objetivo es que las operadoras puedan reunir datos procedentes de diferentes partes de sus redes y ponerlos rápidamente a disposición de sistemas de inteligencia artificial capaces de analizarlos y ejecutar determinadas tareas de manera automática.
El anuncio provocó una subida de alrededor del 6% en las acciones de Nokia y llevó su avance acumulado durante 2026 hasta aproximadamente el 70%. La alianza pretende reducir de semanas a minutos el tiempo necesario para preparar determinados datos de red para sistemas de IA y facilitar el uso de agentes autónomos para tareas como detectar problemas de cobertura o anticipar fallos.
La compañía ha reforzado esa estrategia con un laboratorio especializado en redes para inteligencia artificial en California, concebido para trabajar con fabricantes de servidores, chips y almacenamiento. Entre los primeros socios aparecen AMD, Lenovo y Supermicro, además de otras compañías tecnológicas.
Una Nokia organizada alrededor de dos grandes negocios
Desde enero de 2026, Nokia ha simplificado su estructura alrededor de dos grandes divisiones. Network Infrastructureengloba redes ópticas, IP y fijas y es el área que pretende capturar directamente el crecimiento de los centros de datos y la nube. Mobile Infrastructure agrupa redes de radio, software de núcleo de telecomunicaciones y el negocio de estándares y licencias, con la mirada puesta en 5G, AI-RAN y posteriormente 6G.
El cambio está liderado por Justin Hotard, consejero delegado desde 2025 y antiguo responsable del negocio de centros de datos e inteligencia artificial de Intel. Nokia ha definido la actual expansión de la IA como un "superciclo" y calcula que el mercado al que puede dirigirse dentro de inteligencia artificial y nube crecerá a un ritmo anual compuesto del 27% entre 2025 y 2028, muy por encima de sus estimaciones anteriores.
Eso no significa que las telecomunicaciones tradicionales hayan dejado de importar. La infraestructura móvil continúa representando una parte esencial del negocio y Nokia sigue siendo uno de los principales competidores de Ericsson y Huawei en redes de operadores. Lo que ha cambiado es dónde espera encontrar el crecimiento más rápido.
El regreso al Euro Stoxx 50
El mercado ha premiado esa transformación. Con las acciones cerca de 9,13 euros al cierre del 25 de septiembre en Helsinki, la cotización mantiene una fuerte subida durante 2026 pese a la volatilidad registrada durante las últimas semanas.
Ese incremento ha permitido que Nokia reúna nuevamente los requisitos para formar parte del Euro Stoxx 50, el índice que agrupa a medio centenar de las principales compañías cotizadas de la zona euro. STOXX anunció el cambio el 1 de septiembre y este se hizo efectivo con la apertura del mercado del día 21. Nokia sustituyó a Volkswagen, mientras Engie tomó el lugar de Wolters Kluwer.
Entrar en el índice tiene además efectos prácticos. Numerosos fondos de inversión y ETF replican automáticamente su composición, por lo que deben comprar acciones de las empresas que ingresan y vender las que salen. No garantiza que Nokia vaya a continuar subiendo, pero sí confirma el importante aumento de su peso bursátil.
Nokia sobrevive otra vez cambiando de negocio
La historia de Nokia está marcada por reinvenciones mucho anteriores al teléfono móvil. Fundada en 1865 alrededor de una fábrica de papel, a lo largo de su existencia pasó por sectores tan distintos como el caucho, los cables, la electrónica y las telecomunicaciones. Su retirada de los móviles parecía hace poco más de una década el final de una de las grandes marcas tecnológicas europeas; en realidad terminó convirtiéndose en el comienzo de otra empresa.
La nueva Nokia no fabrica el teléfono que el consumidor lleva en el bolsillo. Fabrica una parte de la infraestructura que permanece detrás de las aplicaciones, las redes móviles, la nube y, cada vez más, de la inteligencia artificial. La misma compañía que perdió la revolución del smartphone intenta ahora no quedarse fuera de la de la IA. Y, por el momento, los inversores están comprando esa historia: cerca de un 70% de subida bursátil en 2026, crecimiento de tres dígitos entre los clientes de IA y nube y un asiento recuperado entre las 50 grandes empresas de la zona euro.