La mayoría del tejido empresarial en España, el 81,3%, se declara a favor de introducir ajustes en la normativa laboral para hacer frente al absentismo, según se desprende del “Estudio de Clima Empresarial 2026” elaborado por la Cámara de Comercio de España.
Entre las compañías que respaldan estas reformas, las medidas más citadas son un refuerzo del control por parte de las mutuas (51,8%), una coordinación más eficaz entre empresas, mutuas y servicios públicos de salud (42,9%) y la posibilidad de eximir a las compañías del abono de la prestación durante las bajas (39,4%).
El informe, sustentado en 1.900 entrevistas telefónicas a empresas con sede en España y plantillas de seis o más trabajadores, realizadas por Sigma Dos entre el 24 de agosto y el 24 de septiembre de 2026, analiza el absentismo laboral: la percepción que tienen las empresas, su evolución en los últimos doce meses y las actuaciones y cambios legislativos que consideran necesarios.
El 29,4% de las firmas afirma que el absentismo ha crecido en el último año; el 63,3% sostiene que se ha mantenido sin variaciones y el 7,3% indica que se ha reducido.
La percepción de la gravedad del fenómeno se modifica según el tamaño de la organización. En el conjunto empresarial, el 38,5% estima que el absentismo es un problema muy o bastante grave; este porcentaje se dispara hasta el 73,7% en las compañías con 100 o más empleados y desciende al 27,8% entre las micropymes de menos de 9 trabajadores. El 61,5% lo ve como un problema poco o nada grave, y el 84,8% de las empresas no ha implantado todavía iniciativas específicas para disminuirlo.
Encarecimiento de suministros, principal obstáculo
El encarecimiento de los suministros se sitúa como la dificultad más señalada por las empresas españolas. Un 42,1% la incluye entre las cuatro trabas más relevantes a las que se enfrenta en la actualidad, por delante de la escasez de mano de obra (32%), el aumento de los costes laborales (29,7%) y la presión fiscal (29,3%).
Pese a este contexto, seis de cada diez compañías (60%) se muestran muy o bastante optimistas respecto a la evolución de su actividad en 2026 (49,1% bastante optimistas y 10,9% muy optimistas). Este clima de confianza se prolonga hacia 2027, año en el que el porcentaje de empresas optimistas sube ligeramente hasta el 60,6%.
Mirando al medio plazo, la inquietud dominante es el incremento de los costes laborales, mencionado por el 48,4% de las empresas. A continuación figuran la presión fiscal (39,7%), la carencia de perfiles profesionales adecuados (38,5%), la inflación (28,8%) y la inestabilidad regulatoria junto con el aumento de la burocracia (27,3%).
En cuanto a los riesgos que perciben para el conjunto de la economía, las tensiones geopolíticas y los conflictos internacionales ocupan el primer puesto (43,3%), seguidos por la evolución de los precios de la energía y las materias primas (39,8%) y la situación sociopolítica en España (37,1%).
El presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, ha destacado que los resultados de este análisis reflejan que las empresas se enfrentan a una doble presión: el incremento de costes, que condiciona su día a día, y la incertidumbre asociada a un entorno internacional cada vez más volátil.
“En este escenario, proporcionar estabilidad y previsibilidad al tejido empresarial debe ser una prioridad. Necesitamos que las empresas puedan concentrar sus esfuerzos en producir, invertir, innovar y generar empleo, en lugar de destinar cada vez más recursos a hacer frente a costes y obstáculos”, ha subrayado.
Optimismo empresarial para 2026 y 2027
En 2026, el grado de optimismo es más elevado entre las empresas de 10 a 99 trabajadores y alcanza sus cotas máximas en turismo, hostelería y restauración, donde supera el 70%. En el lado opuesto se sitúan las compañías más pequeñas, de 6 a 9 empleados, de las que el 46,2% se declara poco o nada optimista. Por ramas de actividad, la construcción registra el porcentaje más alto de empresas poco o nada optimistas, con un 53,2%.
Con vistas a 2027, casi la mitad de las empresas prevé incrementar su facturación: el 48,6% en el mercado nacional y, entre las que operan en esos destinos, el 49,1% en la Unión Europea y el 49% en el resto del mundo. En sentido contrario, el 17,8% anticipa una caída de sus ventas en España, el 16,2% en la UE y el 20,1% en otros mercados. Además, el 68,3% tiene previsto subir los precios de venta de sus productos o servicios.
Por sectores, los más confiados ante 2027 son el resto de servicios (66,0%), el turismo, la hostelería y la restauración (62,3%) y el comercio (61,9%). El sector agroalimentario sobresale por sus expectativas de inversión y adquisición de suministros fuera de España, mientras que la industria destaca por sus previsiones de exportación a la UE.
En el extremo contrario se encuentra la construcción, que concentra las previsiones más negativas de cara a 2027. El 50,8% de sus empresas se declara poco o nada optimista y es el único sector en el que el saldo de expectativas de ventas en España resulta negativo (-13,1 puntos porcentuales), lo que implica que el porcentaje de compañías que espera reducir sus ventas supera al de las que confían en aumentarlas.
Visión crítica sobre la economía española
El optimismo en relación con la propia actividad contrasta con una lectura más sombría sobre la evolución de la economía en su conjunto. El 47,9% de las empresas anticipa un deterioro de la actividad económica en 2027, frente al 30,1% que confía en una mejora.
Asimismo, el 72,6% pronostica un empeoramiento de la inflación y el 66,5% de los costes laborales. También destacan las expectativas negativas sobre el consumo, que el 51,9% cree que se reducirá, y sobre las condiciones de financiación, que un 50,4% prevé que empeoren.