El PP y Vox apuran las horas que les quedan hasta el lunes 26 de octubre, día en que vence el plazo para registrar las candidaturas al Congreso y al Senado, para cerrar un reparto provincia a provincia que impida que la dispersión de sus votantes les arrebate escaños en la Cámara Alta. Alberto Núñez Feijóo confirmó este viernes los contactos y dejó entrever la fórmula que Génova considera más sencilla, que pasa por que Vox se retire allí donde no tiene opciones de obtener un senador y por que los populares le compensen después con plazas de designación autonómica.
Dirigen la negociación Miguel Tellado, secretario general del PP, y Montse Lluis, secretaria general adjunta de Vox, que ya se sentó en la mesa de los pactos autonómicos de 2023 y cuyo equipo contrasta ahora con el de los populares las expectativas de voto de cada circunscripción para decidir dónde compensa coordinarse y dónde no.
Los dos partidos se sentaron a negociar empujados por el acuerdo que PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y otras formaciones cerraron el viernes 16 para concurrir juntos al Senado en 47 circunscripciones bajo la marca “Senado de Progreso”, con listas encabezadas por los socialistas y el resto de puestos repartidos entre los socios, una alianza que amenaza con arrebatar a la derecha escaños en las provincias más disputadas e incluso poner en peligro la mayoría absoluta que ostenta ahora mismo el PP.
Feijóo plantea que Vox se retire donde no pueda obtener un senador
El presidente del PP, que había hablado directamente con Santiago Abascal el miércoles, defendió en una entrevista en la Cadena SER que “sería lógico que Vox en aquellas provincias donde no va a obtener senador valore la posibilidad de no presentarse y que el Partido Popular corresponda a ese gesto”. Feijóo evitó, sin embargo, dar el acuerdo por cerrado y admitió que todavía no podía ofrecer una información “veraz y definitiva”, de modo que ni Vox se ha comprometido a retirar candidaturas ni el PP ha concretado qué contrapartida estaría dispuesto a asumir.
Vox tampoco ha cerrado ninguna puerta. Su portavoz parlamentaria, Pepa Rodríguez de Millán, aseguró que su partido está dispuesto a estudiar fórmulas de coordinación y a hacer “sacrificios” para llegar a un entendimiento, aunque se cuidó de precisar en qué provincias aceptaría renunciar a su propia papeleta.
Sin coalición posible y con tres fórmulas en estudio
PP y Vox negocian dentro del margen estrecho que les deja la ley electoral, porque el plazo para comunicar coaliciones expiró el 16 de octubre y ya solo pueden registrar candidaturas separadas que se coordinen entre sí. Fuentes del PP consultadas por DEMÓCRATA advierten de que “hay limitaciones legales a la hora de introducir personas que estén afiliadas a otro partido dentro de las listas de otro”, una cautela que pesa sobre cualquier fórmula que pase por mezclar nombres de ambas formaciones.
Si Vox se retira, como pide Feijóo, sus votantes podrán concentrar las tres cruces de la papeleta en los candidatos populares allí donde su partido no compite por un escaño. Los equipos de Tellado y Lluis estudian también la llamada fórmula 2+1, en la que el PP presentaría dos candidatos y Vox uno, ya sea integrando a este último en la lista popular, lo que obliga a resolver antes su situación jurídica, o manteniendo candidaturas separadas en las que cada partido pida a sus electores que completen la papeleta con los nombres del otro.
El PP baraja además una tercera vía, que podría ser complementaria de las otras dos, consistente en cederle a Vox algunos de los senadores de designación autonómica que corresponden a los populares, aunque ese reparto no se decide en las urnas, sino en los parlamentos regionales, que designan a esos senadores en proporción a su composición, de modo que cualquier cesión dependerá de las mayorías y los procedimientos de cada asamblea.
Vox, según las mismas fuentes, ha fijado como primera línea roja alcanzar los diez senadores que exige el reglamento de la Cámara para formar grupo propio. El partido de Abascal cuenta hoy con cinco, todos de designación autonómica, pero se ve fuerte en algunas circunscripciones, como Murcia, y aspira a lograr escaños en las urnas y puestos de salida allí donde comparta terna con los populares. Ninguna de las dos formaciones pretende, en cualquier caso, aplicar la misma receta en toda España.
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Seis provincias de distancia
DEMÓCRATA ha simulado el efecto de cada fórmula sobre la Cámara Alta. PP, Vox y UPN suman hoy 149 de los 267 senadores, quince por encima de la mayoría absoluta, fijada en 134, y doce por debajo de los tres quintos, que se alcanzan con 161.
Si los parlamentos autonómicos mantienen sus designaciones, el bloque necesita 133 senadores electos el 29 de noviembre, doce más que los 121 que lograron el PP y UPN en 2023, y esa diferencia equivale aproximadamente a darle la vuelta al resultado en seis provincias.
Populares y Vox negocian provincia a provincia porque el Senado se elige por voto limitado. En las circunscripciones peninsulares, que eligen cuatro senadores, cada elector marca hasta tres nombres y obtienen escaño los cuatro más votados, de forma que el partido que concentra más apoyos suele llevarse tres puestos y el segundo, uno.
Los dos partidos solo pierden escaños por concurrir divididos en las provincias bisagra, aquellas en las que el PP, por sí solo, queda por detrás de la izquierda, pero no la suma de ambos partidos. En las islas que eligen un único senador, como Ibiza o Formentera, basta con que el bloque concurra con un solo candidato.
La candidatura de “Senado de Progreso” multiplica esas provincias bisagra, porque reúne en tres nombres las cruces que en 2023 se repartieron entre socialistas y Sumar. Con quince escaños de margen, el bloque podría perder unas siete provincias antes de quedarse sin mayoría absoluta, y cada una de ellas restaría además senadores electos al PP. En las circunscripciones donde la izquierda no concurra unida, los populares conservan por sí solos el reparto de tres a uno y la coordinación apenas añade escaños.
Con la retirada que propone Feijóo, el PP se quedaría con los tres escaños del bloque siempre que los votantes de Vox acudan a las urnas y marquen a los candidatos populares, y por eso Abascal reclama contrapartidas a cambio. Con la terna 2+1, la derecha obtiene el mismo resultado en conjunto, pero el tercer senador va a Vox, que lo arrebata a la izquierda y no al PP, siempre que los electores de ambos partidos sigan una recomendación cruzada que ninguno de los dos puede garantizar. Si Vox, en cambio, opta por mantener su papeleta con un solo candidato, como ya hizo en 2019, para no desaparecer de la provincia, el PP salva dos escaños, pero el bloque se queda lejos de los tres quintos.
| Fórmula en una provincia bisagra | PP | Vox | Izquierda |
|---|---|---|---|
| Vox concurre con lista completa | 1 | 0 | 3 |
| Vox presenta un solo candidato | 2 | 0 | 2 |
| Vox se retira | 3 | 0 | 1 |
| Terna 2+1 | 2 | 1 | 1 |
Por qué importa la coordinación en el Senado
El sistema electoral de la Cámara Alta explica el interés de los dos partidos por alcanzar un entendimiento. En la mayoría de las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores y cada elector puede marcar hasta tres candidatos en la papeleta. Los escaños corresponden a los candidatos más votados, a diferencia del Congreso, donde el reparto se realiza mediante una fórmula proporcional.
Este sistema permite que una candidatura concentre varios de los puestos en juego. Por eso, cuando dos partidos próximos ideológicamente presentan listas separadas, la división de sus apoyos puede influir en el resultado. Coordinar las candidaturas o concentrar el voto en determinados candidatos podría modificar el reparto de escaños, aunque el efecto concreto depende de cada circunscripción.
En las circunscripciones insulares, el número de senadores varía según la isla, lo que obliga a estudiar las posibilidades de cada territorio y dificulta aplicar una única fórmula en toda España.
La negociación también se produce después del acuerdo de PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y otras formaciones para concurrir juntos al Senado en 47 circunscripciones bajo la denominación "Senado de Progreso". Las candidaturas estarán encabezadas por el PSOE y los puestos restantes se distribuirán con las demás formaciones conforme a los criterios acordados.
Esta coordinación de la izquierda constituye uno de los elementos que explican los contactos entre PP y Vox. Ambos partidos buscan evitar que sus candidaturas compitan entre sí en provincias donde una distribución distinta de los votos pueda afectar al número de senadores obtenidos.
Navarra, el caso más claro
Navarra reúne todos los elementos de una provincia bisagra. En 2023, PP y UPN sumaron en el Congreso más votos que el PSN, pero concurrieron al Senado por separado y los socialistas se llevaron tres de los cuatro senadores, mientras que UPN conservó el cuarto. Cuatro años antes, Navarra Suma, la coalición que formaban UPN, PP y Ciudadanos, había obtenido tres. Si regionalistas y populares coordinan sus candidaturas, el bloque puede recuperar dos escaños en la Comunidad Foral siempre que Vox no presente una candidatura que divida el voto.
Al contrario que con Vox, el PP sí cerró a tiempo una coalición formal con UPN, que concurrirá al Congreso y al Senado bajo la denominación “Unión del Pueblo Navarro en coalición con el Partido Popular”, con una lista a la Cámara Alta encabezada por el expresidente regionalista Javier Esparza, en la que UPN elige al primer y al tercer candidato y el PP, al segundo. Sin embargo, PP y UPN aún podrían necesitar que VOX se retire para garantizar sus posibilidades de obtener los tres senadores que se eligen en la provincia foral.
El Constitucional y el grupo propio
Los populares persiguen algo más que conservar la mayoría absoluta que ya tienen en la Cámara Alta. Con los tres quintos, el PP podría elegir sin el concurso del PSOE a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuya designación corresponde al Senado, y Vox, si sale del Grupo Mixto con grupo propio, ganaría tiempo en la tribuna, presencia en las comisiones y recursos para su actividad parlamentaria.
Génova ya intentó en otras ocasiones coordinarse con partidos próximos, desde los acercamientos al CDS hasta la propuesta de España Suma que Pablo Casado dirigió a Ciudadanos en 2019 y que Albert Rivera rechazó, salvo en Navarra y Álava, donde ambos partidos sí concurrieron juntos. Fuentes del PP atribuyen aquellos fracasos a la falta de voluntad política. Tellado y Lluis negocian ahora en nombre de dos partidos que compartieron gobiernos autonómicos desde 2022 hasta que Vox los abandonó en julio de 2024.
Ninguno de los dos partidos ha comunicado todavía en qué provincias aplicará el acuerdo ni qué compensaciones asumirá cada uno. Las listas que ambos registren antes del lunes revelarán si las conversaciones se traducen en retiradas, ternas compartidas o en nada, cinco semanas antes de las elecciones generales del 29 de noviembre.