Trump ve un filón en el rearme europeo: "Nuestra industria será la gran beneficiada"

El presidente estadounidense sostiene que el incremento del gasto militar de los aliados impulsará la producción de la industria armamentística norteamericana, elogia el liderazgo de Mark Rutte al frente de la OTAN y rebaja el tono tras una jornada marcada por sus críticas a los socios europeos por su nivel de inversión en Defensa

4 minutos

NATO

NATO

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

4 minutos

Más leídas

Desde Ankara, enviado especial.– Durante una de las comparecencias más esperadas de la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que el gran beneficiario del esfuerzo inversor que están acometiendo los aliados europeos en materia de Defensa será, precisamente, la industria militar estadounidense. En una cita marcada por el compromiso de los países europeos de reforzar sus capacidades militares ante el progresivo repliegue estratégico de Washington, el mandatario republicano ha defendido que el aumento del gasto en Defensa terminará impulsando las exportaciones y la producción de armamento fabricado en Estados Unidos.

"A medida que las naciones europeas reconstruyen sus fuerzas armadas, el equipo estadounidense será el beneficiario", ha afirmado Trump durante la rueda de prensa posterior a la reunión de líderes aliados. El presidente ha querido presentar el nuevo ciclo de inversiones militares de Europa como una oportunidad económica para la industria de defensa norteamericana, que continúa siendo el principal proveedor de armamento de buena parte de los países de la OTAN.

El inquilino de la Casa Blanca ha defendido que "el equipo estadounidense funciona mejor" y ha insistido en que la superioridad tecnológica de la industria militar de su país hará que los aliados continúen recurriendo a fabricantes estadounidenses para modernizar sus ejércitos. En este sentido, se ha mostrado convencido de que la apuesta europea por reforzar sus capacidades militares acabará "cuadruplicando la producción de municiones y equipo básico" en Estados Unidos, en referencia tanto a sistemas de defensa aérea como a misiles de largo alcance y otras capacidades que, según ha señalado, están modificando el equilibrio del conflicto entre Ucrania y Rusia en favor de Kiev.

Las palabras de Trump coinciden con uno de los grandes debates que atraviesan actualmente a la Alianza Atlántica. Mientras Bruselas insiste en que el incremento del gasto en Defensa debe servir también para fortalecer la base industrial europea y reducir su dependencia exterior, Washington observa este proceso como una oportunidad para consolidar el liderazgo de sus empresas armamentísticas, que ya concentran buena parte de los grandes contratos firmados por los aliados desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Del choque con Europa al reconocimiento de los avances

La jornada, sin embargo, no había comenzado con el mejor clima entre Washington y varios de sus socios europeos. Antes del inicio de las sesiones, Trump había vuelto a cargar contra algunos aliados por considerar insuficiente su esfuerzo en materia de Defensa. Entre ellos volvió a situar a España, a la que reprochó, junto a otros países, no asumir plenamente los compromisos adquiridos dentro de la OTAN y mantener reservas respecto a un mayor involucramiento en la crisis de Oriente Próximo.

El presidente estadounidense llegó incluso a calificar de "malas personas" a aquellos dirigentes que, a su juicio, siguen resistiéndose a elevar significativamente el gasto militar o mantienen posiciones distintas a las de Washington respecto al conflicto con Irán. Además, dio prácticamente por consolidado el alto el fuego anunciado en los últimos días entre Teherán y Estados Unidos, aunque reconoció que la situación continúa siendo extremadamente volátil.

No obstante, el tono del mandatario fue suavizándose conforme avanzó la jornada. Durante su comparecencia ante los medios terminó reconociendo que existen varios aliados que "están haciendo grandes progresos" para cumplir los compromisos asumidos en la anterior cumbre de la OTAN y adaptar sus capacidades militares al nuevo objetivo de inversión aprobado por la Alianza.

Aun así, Trump dejó claro que no piensa rebajar la presión sobre aquellos países que consideran posible cumplir los objetivos de capacidades sin alcanzar el umbral del 5 % del PIB destinado a Defensa, compromiso político que continúa defendiendo como imprescindible para garantizar la credibilidad de la organización. Aunque admitió que "algunos han respondido verdaderamente al llamamiento y están realizando grandes cambios", se mostró convencido de que, tarde o temprano, "todos responderán al llamado".

Elogios a Mark Rutte y una OTAN más cohesionada

Si hubo un protagonista al que Trump dedicó palabras especialmente elogiosas fue el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a quien atribuyó buena parte del ambiente de entendimiento que, según él, se vivió durante las reuniones celebradas en Ankara.

"En mi opinión, está haciendo un trabajo increíble. No podríamos haber encontrado a nadie mejor", afirmó el presidente estadounidense, que volvió a respaldar públicamente la gestión del ex primer ministro neerlandés al frente de la Alianza Atlántica.

Trump aseguró haber percibido una "gran unidad" entre los líderes aliados durante las distintas sesiones de trabajo, pese a las discrepancias que han marcado los últimos meses sobre el reparto de cargas, el apoyo a Ucrania o el futuro de la relación transatlántica. A su juicio, ese clima responde, en buena medida, al papel desempeñado por Rutte para mantener cohesionada a la organización en un momento especialmente delicado para la seguridad europea.

Fiel a su estilo, el presidente estadounidense concluyó su intervención con un comentario cargado de ironía sobre la actitud mostrada por el resto de dirigentes hacia Estados Unidos. "Había mucho amor hacia Estados Unidos", bromeó antes de añadir: "Me dijeron: 'Señor, lo queremos'. Son adultos diciendo eso, ¿no es maravilloso?"

Más allá del tono distendido de ese último comentario, las palabras de Trump dejan entrever la estrategia que Washington pretende seguir en esta nueva etapa de la OTAN: exigir a Europa un esfuerzo económico sin precedentes para reforzar su seguridad, pero asegurándose al mismo tiempo de que una parte sustancial de ese incremento del gasto termine alimentando la potente industria de defensa estadounidense. De esta manera, el rearme europeo no solo se presenta como una necesidad estratégica derivada del deterioro del contexto internacional, sino también como una importante oportunidad económica para Estados Unidos, cuyo sector armamentístico aspira a seguir liderando el suministro de capacidades militares a los aliados de la Alianza Atlántica.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?