ACNUR expresa su preocupación por la expulsión de refugiados birmanos desde Malasia

ACNUR alerta por la deportación de casi 1.500 refugiados birmanos desde Malasia y reclama garantías de protección y respeto al principio de no devolución.

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Imagen de archivo de refugiados birmanos.  Guillaume Payen / Zuma Press / Europa Press

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El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha expresado este miércoles su “preocupación” ante la reciente expulsión de casi 1.500 refugiados desde Malasia, entre ellos miembros de la minoría rohingya, pese a que el conflicto armado continúa en Birmania y sus vidas podrían estar en serio riesgo.

En un comunicado oficial, la Alta Comisionada Adjunta de ACNUR para la Protección, Edem Wosornu, ha subrayado que el país asiático sigue inmerso en la violencia y afronta una crisis humanitaria de gran magnitud. “Nos preocupan estas devoluciones en un momento en el que las personas enviadas de vuelta a Birmania pueden enfrentarse a graves riesgos y algunas de ellas podrían necesitar protección internacional”, ha aclarado.

Wosornu ha recordado que, “aunque las autoridades afirman que los retornos son voluntarios, las personas devueltas se encontraban bajo detención migratoria. Esto plantea serias dudas sobre si las decisiones de regresar fueron realmente libres e informadas. ACNUR no tuvo acceso a estas personas para poder evaluar su situación”, ha señalado, poniendo el foco en la falta de garantías.

En esta línea, ACNUR reitera que reconoce plenamente la “responsabilidad soberana de Malasia en la gestión del asilo y la migración”. Sin embargo, ha pedido al Gobierno malasio “garantizar que todos los retornos cuenten con sólidas salvaguardias, entre ellas evaluaciones individuales y el acceso a los procedimientos de protección”. “Las decisiones de regresar deben ser voluntarias y evaluarse fuera de los centros de detención”, ha apuntado.

El organismo recuerda además el principio de no devolución, según el cual ninguna persona debe ser enviada a un país donde pueda sufrir persecución, tortura u otras amenazas graves contra su vida o su libertad, tal y como recoge el propio texto.

Mientras las condiciones en Birmania “no permitan retornos seguros, dignos y sostenibles, los Estados deben seguir garantizando el acceso al asilo y cumpliendo sus obligaciones internacionales en materia de protección”. “Mantenemos la disposición a colaborar con Malasia para reforzar los mecanismos nacionales de asilo y protección”, ha añadido la agencia.

ACNUR insiste asimismo en la necesidad de un “mayor apoyo regional e internacional par avanzar hacia una solución política a la crisis y poner fin al conflicto en Birmania”, y llama a la comunidad internacional a “mantener su apoyo a los países de la región que acogen a personas refugiadas procedentes de Birmania”.