Al menos tres personas han perdido la vida este miércoles y unas cincuenta más han resultado heridas tras una nueva serie de ataques lanzados por el Ejército ruso contra Kiev, capital de Ucrania, y diversas regiones del país.
En la capital ucraniana se han registrado “potentes explosiones” provocadas por misiles balísticos dirigidos contra la ciudad. El balance provisional en Kiev es de ocho heridos, entre ellos dos integrantes de los servicios de emergencias que se habían desplazado para auxiliar a las víctimas, según ha detallado en redes sociales el alcalde, Vitali Klitschko.
A consecuencia de estos ataques sobre la capital, varios almacenes situados en el distrito de Desnianski han ardido, mientras que en el distrito de Sviatoshinski se ha declarado un fuego en un edificio de uso no residencial.
En la ciudad de Jersón, el alcalde Yaroslav Shanko ha confirmado la muerte de una mujer tras el impacto de un dron contra un minibús. “Su identidad está siendo determinada por los servicios competentes”, ha señalado, precisando además que otra persona ha resultado herida de gravedad.
En cuanto a la situación en Járkov, el gobernador de la región, Oleg Sinegubov, ha informado del fallecimiento de dos personas y de otros 42 heridos a raíz de los bombardeos registrados en las últimas horas sobre el distrito de Nemishlianski, de acuerdo con el último balance difundido en sus redes.
La Fuerza Aérea ucraniana ha indicado en un comunicado que Rusia ha disparado siete misiles y cerca de 169 drones contra territorio ucraniano, y ha asegurado que los sistemas de defensa antiaérea han logrado derribar 139 de estos aparatos no tripulados.
No obstante, ha confirmado el impacto de cinco misiles balísticos en cuatro localizaciones distintas del país, así como el de 20 drones en otras once áreas, a lo que se suma la caída de restos procedentes de las interceptaciones en otras siete zonas. “El ataque continúa, dado que hay numerosos drones enemigos en el espacio aéreo”, ha advertido la Fuerza Aérea.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa de Rusia ha sostenido que la ofensiva sobre Kiev tenía como blanco “instalaciones militares-industriales” situadas en la capital ucraniana y ha subrayado que se trata de “una respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev contra infraestructura en Rusia”.