Al menos cinco personas han perdido la vida este miércoles tras un corrimiento de tierra que ha sepultado una escuela ubicada en uno de los campos de refugiados rohingya de Ujiya, en el distrito de Cox's Bazar, en el sureste de Bangladesh, una zona afectada en los últimos días por intensas lluvias.
Entre las víctimas se encuentran cuatro alumnos y una docente del centro, según han indicado las autoridades locales, que han señalado que el desprendimiento se produjo en un colegio religioso, una madrasa, situado en una de las áreas más vulnerables del campo.
Los equipos de emergencia se han desplazado rápidamente hasta el lugar del siniestro y han iniciado operaciones de búsqueda y rescate para localizar posibles supervivientes, después de que varios vecinos aseguraran que en el interior del recinto escolar había al menos 30 menores en el momento del derrumbe.
La Oficina del Comisionado para la Ayuda a los Refugiados y la Repatriación (RRRC) ha facilitado el último recuento de víctimas mortales. Su portavoz, Mohamad Mizanur Rahman, ha confirmado las identidades y edades de los fallecidos, precisando que se trata de Rashida Begum, de 13 años; Umme Nejatul, de 13; Umme Salma, de 12; Abdus Shukur; y Umaisa Bibi, de 13; mientras que la profesora ha sido identificada como Shahida, aunque por ahora se desconoce su edad.
El siniestro se ha producido en el campo número 5 de Ujiya cuando, alrededor de las 14.00 horas (hora local), una de las laderas contiguas al centro educativo se ha venido abajo y ha arrasado parte de las instalaciones.
Este nuevo desastre se suma a otro registrado hace apenas dos días en la misma región, donde nueve personas, ocho de ellas pertenecientes a la minoría rohingya de Birmania, murieron a causa de varios corrimientos de tierra originados por las fuertes precipitaciones.
En la actualidad, cerca de 1,2 millones de rohingyas se han asentado en Bangladesh en el marco de una de las mayores crisis de refugiados del planeta. La mayoría llegó huyendo de la violencia desatada tras la campaña militar lanzada en 2017 por el Ejército birmano y desde entonces permanece en 33 campos distribuidos entre Ujiya y Teknaf, en el área de Cox's Bazar.