El presidente de Paraguay, Santiago Peña, se enfrenta desde este jueves a un proceso de destitución en la Cámara de Senadores, después de que el Congreso Nacional no consiguiera tramitar de forma válida su renuncia. La sesión conjunta prevista para tratar su dimisión terminó bloqueada por la maniobra de los diputados del oficialista Partido Colorado, que abandonaron el pleno, dejaron sin quórum a la Cámara Baja y frustraron así la votación.
Ante la imposibilidad de avanzar con la renuncia, el presidente del Senado, Basilio Núñez, convocó de forma urgente una sesión extraordinaria para transformar a la Cámara Alta en tribunal juzgador e iniciar formalmente el juicio político, promovido horas antes por unanimidad en la Cámara de Diputados. La sesión arrancó con la intervención de la comitiva de fiscales acusadores, que presentó el libelo centrado en la responsabilidad del Ejecutivo en la crisis de liquidez del Banco Ueno y las consecuencias para los depositantes.
En paralelo, en las inmediaciones del Congreso, cientos de manifestantes y ahorristas afectados por el colapso financiero mantienen una vigilia en formato de “sentata” pacífica, siguiendo en directo el desarrollo de las acusaciones y defensas en el proceso.
El presidente de la Cámara de Diputados, el oficialista Raúl Latorre, confirmó que el procedimiento constitucional sigue su curso y reconoció que desconoce el paradero actual del jefe del Estado. Al mismo tiempo, sectores de la oposición y de la disidencia colorada criticaron el abandono del hemiciclo por parte de los diputados oficialistas y reclamaron una hoja de ruta parlamentaria clara para evitar una parálisis institucional.
Para que prospere el cese de Peña, se requiere el apoyo de 30 de los 45 senadores. Si se alcanzara esa mayoría, el mandatario perdería su condición de senador vitalicio y la mayor parte de su inmunidad, de modo que cualquier causa en su contra pasaría directamente a la Fiscalía.