El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha entregado este martes al Tribunal Superior Electoral (TSE) un permiso formal para divulgar sus movimientos bancarios, datos fiscales y registros telefónicos, así como los de sus familiares, siempre que el candidato Flávio Bolsonaro acepte someterse a la misma medida, en plena escalada de acusaciones de corrupción tras el último debate televisado.
“Quiero ver si tiene el valor de abrir sus registros bancarios, sus registros telefónicos. Es decir, sus registros personales y comerciales”, ha manifestado Lula ante los periodistas, un día después de reiterar su desafío a Bolsonaro para hacer público su historial tributario y sus participaciones empresariales.
La autorización presentada ante el TSE incluye también los datos de la primera dama, Janja da Silva, y de sus cinco hijos. Además, el documento menciona su condición de socio en una empresa creada en 2011, dedicada a la organización de conferencias y actos de carácter político.
Lula ha reclamado igualmente que su adversario haga pública la información bancaria de sus familiares, entre ellos su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, sus tres hermanos y su esposa, así como su vínculo con al menos cinco sociedades, entre ellas una compañía 'offshore' registrada en la isla portuguesa de Madeira.
El equipo jurídico del mandatario ha planteado que los datos de ambos aspirantes se publiquen antes de este miércoles mediante la plataforma habilitada por la Justicia electoral para difundir este tipo de información sensible.
“Es necesario de una vez por todas en este país, acabar con la historia del ladrón que ataca a la gente honesta”, dijo el presidente brasileño en un acto de campaña celebrado este lunes en Porto Alegre.
“Todo el mundo sabe la historia de cada uno. Yo no puedo permitir que un miliciano se coloqué detrás de mí en el debate con la palabra corrupto escrita en la mano. Corrupta es su familia”, expresó, en referencia a los gestos y señas que Bolsonaro realizó durante el debate cada vez que Lula intervenía.
“Es el momento de que la sociedad brasileña sepa en quién está votando”, dijo el presidente brasileño, que ha incluido en su autorización a sus cinco hijos porque “en cada elección se inventan una cosa en contra de mi familia”.
Lula ha reiterado que esta será su “última disputa electoral” y sostiene que no está dispuesto a permitir que un “ladrón” ponga en entredicho su trayectoria política. “Esto es una defensa de mi honor, del honor de mi familia y sobre todo de la defensa de este país que no puede tener a un ladrón gobernando”, señaló.
“Quiero sabe dónde están los 134 millones de reales (23,7 millones de euros) del Banco Master, quiero saber cómo se compró una cosa de diez millones de reales (1,7 millones de euros) con un salario que es igual que el mío”, reclamó.
Con estas palabras, Lula alude a un polémico crédito concedido por el Banco Master para financiar una película sobre el expresidente Jair Bolsonaro, padre de Flávio, así como a la compra de una mansión en una exclusiva zona de Brasilia pagada con su sueldo de senador, pese a que el valor inicial del inmueble se situaría entre los cinco y seis millones de reales.
“Que tenga el coraje de mostrar que es honesto”, ha desafiado el jefe del Estado, que ya había lanzado un reto similar al candidato de la ultraderecha, al que acusa de actuar en favor de los intereses del actual Gobierno estadounidense. “Para que el pueblo sepa quien es quien”, afirmó.
La segunda vuelta de las elecciones se celebrará este domingo en Brasil, en un escenario de máxima igualdad y empate técnico, aunque Flávio Bolsonaro —tras el resultado inesperado de la primera vuelta— llega con una ligera ventaja, según la mayoría de los sondeos.
Ambos candidatos presentan elevados índices de rechazo entre los votantes, por lo que el 8% que representan los indecisos y quienes planean votar en blanco o nulo puede resultar determinante en la jornada del domingo 25.