Las autoridades ucranianas han informado este jueves de la muerte de al menos ocho personas y de numerosos heridos a raíz de una nueva oleada de ataques nocturnos de las Fuerzas Armadas rusas contra distintas zonas del país, apenas un día después de los bombardeos que dejaron 17 fallecidos y 50 heridos en Kiev.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania ha comunicado que tres de las víctimas mortales se han registrado en la ciudad de Balaklia, en la provincia de Járkov. Los proyectiles han impactado en un terreno privado, ocasionando graves daños en viviendas y provocando varios incendios que ya han sido extinguidos.
El gobernador regional de Járkov, Oleg Sinegubov, ha señalado que en las últimas 24 horas una quincena de personas han resultado heridas por ataques rusos sobre una veintena de localidades y asentamientos de la zona.
En la región de Dnipropetrovsk, el gobernador Oleksandr Ganzha ha confirmado la muerte de otras cinco personas tras los bombardeos registrados en las ciudades de Pavlogrado y Kamianské, donde además se ha contabilizado otra decena de heridos.
Al mismo tiempo, en la provincia de Sumi, las fuerzas rusas han lanzado hasta ocho bombas guiadas contra áreas del norte y del centro de la región, de las cuales únicamente una ha sido interceptada por las defensas aéreas ucranianas. El ataque, que se ha prolongado durante ocho minutos, ha dejado una docena de heridos.
En Jersón, las autoridades locales han denunciado un nuevo “acto de terror contra la población civil” por parte del Ejército ruso, después de que un dron impactara contra un autobús en el pueblo de Komishani, hiriendo a seis personas.
Por otro lado, la Fuerza Aérea ucraniana ha asegurado haber derribado 66 drones de algo más de un centenar lanzados por Rusia, junto con otros tipos de proyectiles, entre ellos misiles antibuque Onix y antirradiación J-31P, durante la pasada noche.
Guterres alerta de una “tendencia alarmante” de ataques contra civiles
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha condenado “enérgicamente” los últimos ataques llevados a cabo tanto por Kiev como por Moscú, en un comunicado en el que se ha mostrado “profundamente preocupado por la continua escalada del conflicto” entre ambos países.
“Esta última serie de ataques sigue una tendencia alarmante de intensificación de los ataques contra zonas pobladas, que (...) ha provocado un aumento sin precedentes del número de víctimas civiles y una destrucción generalizada de la infraestructura residencial y civil en Ucrania, así como, cada vez más, en la Federación de Rusia”, ha lamentado en un comunicado difundido por su portavoz adjunto, Farhan Haq.
El diplomático portugués ha recordado que los ataques contra civiles e infraestructura de este tipo son “una clara violación del Derecho internacional Humanitario” y ha reclamado su cese “inmediato”.
Guterres también se ha mostrado “profundamente preocupado por los crecientes riesgos para la seguridad de la navegación en el mar Negro y el mar de Azov, así como por las posibles repercusiones en la seguridad alimentaria mundial”, al tiempo que ha reclamado que “todas las partes implicadas garanticen la libertad de navegación (...) y protejan los puertos civiles y las infraestructuras marítimas”, en virtud del Derecho Internacional.
En este contexto, ha reiterado su llamamiento para que Ucrania y Rusia acepten una “desescalada urgente que conduzca a un alto el fuego total, inmediato e incondicional, así como a una paz justa, sostenible y global”.