¿Por qué España organiza el Mundial con Marruecos? La cronología de una candidatura que partió de Sánchez y quedó cuatro años en silencio

El Mundial de 2030 será el primero organizado entre dos continentes, pero la incorporación de Marruecos no fue una decisión repentina. Una reconstrucción cronológica revela cómo evolucionó la candidatura (en la que llegó a estar Ucrania) y el periodo de casi cuatro años en el que Marruecos desapareció

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De izquierda a derecha, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el entonces presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en una reunión en septiembre de 2018. Pool Moncloa/Fernando Calvo.

De izquierda a derecha, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el entonces presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en una reunión en septiembre de 2018. Pool Moncloa/Fernando Calvo.

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La actualidad atropella. Hace muy poco, las calles de España gritaban enfervorizadas “¡Oh, Ferran!”. Ahora, el Mundial 2026 ya parece en el olvido. Se desdeña el pasado. Solo importa el futuro. Y, en lo futbolístico, eso lleva indefectiblemente al Campeonato del Mundo de 2030 que, en principio, organizarán España, Portugal y Marruecos.

Con cuatro años por delante para que el balón eche a rodar, la controversia geopolítica (que entierra por momentos a la deportivo) se ha multiplicado a raíz de la crisis migratoria en Ceuta: Sumar ha registrado en el Congreso una iniciativa que pide al Gobierno reconsiderar la participación de España y la izquierda portuguesa también se sitúa en la misma línea.

Ante esto, surge una pregunta, ¿por qué España organiza un Mundial con Marruecos? La cronología de la construcción de esta candidatura rememora hechos casi olvidados, da muchas respuestas y deja intrigantes vacíos.

Septiembre de 2018: todo comenzó con una reunión en La Moncloa

La historia de la candidatura para organizar el Mundial de 2030 no comenzó en Rabat, sino dos meses antes y a más de 600 kilómetros de allí. El 13 de septiembre de 2018, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió en el Palacio de La Moncloa al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y al entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. Sobre la mesa había un objetivo ambicioso: explorar las opciones de que España volviera a organizar un gran torneo internacional.

Según publicó ese mismo día El País, Rubiales trasladó al jefe del Ejecutivo la intención de presentar una candidatura para acoger el Mundial de 2030 —aunque tampoco se descartaba aspirar a la Eurocopa de 2028— y pidió el respaldo institucional del Gobierno para un proyecto de esa dimensión.

La idea que manejaba entonces la Federación contemplaba la posibilidad de que España presentara una candidatura en solitario o, en su defecto, junto a Portugal. Marruecos no formaba parte de ese escenario.

Noviembre de 2018: Pedro Sánchez propone incorporar a Marruecos

Dos meses después llegó el primer gran volantazo. El 19 de noviembre de 2018, durante una visita oficial a Rabat, Pedro Sánchez compareció tras reunirse con el rey Mohamed VI y anunció públicamente que había planteado una candidatura conjunta entre España, Portugal y Marruecos para organizar el Mundial de 2030.

La declaración quedó recogida íntegramente en la transcripción oficial publicada por La Moncloa: "Le he hecho la propuesta, primero al Gobierno y posteriormente al Rey Mohamed VI, de que podamos lanzar una candidatura conjunta en el año 2030 para celebrar el Mundial entre Marruecos, España y Portugal."

El presidente del Gobierno añadió además un detalle relevante para entender el contexto de aquella propuesta: explicó que la iniciativa partía del Gobierno español y aseguró que previamente ya había hablado con Portugal, antes de trasladársela a las autoridades marroquíes. Era la primera vez que la posibilidad de incorporar a Marruecos aparecía de forma oficial en boca del presidente del Gobierno.

Dos días más tarde, durante la Cumbre Hispano-Portuguesa celebrada en Valladolid, Sánchez volvió a defender públicamente la idea. En esa comparecencia insistió en el valor simbólico que tendría una organización compartida por dos continentes. "Construir entre tres países de dos continentes distintos, Europa y África, una candidatura conjunta para unir, para tender puentes, para cooperar."

El presidente definió el proyecto como una candidatura "inédita" y presentó el Mundial como una oportunidad para reforzar la cooperación entre ambos continentes, un argumento que años después volvería a aparecer en los comunicados oficiales de la candidatura definitiva.

Rubiales confirma que el Gobierno y la Federación trabajaban coordinados

El anuncio realizado por Pedro Sánchez no fue una sorpresa para la Real Federación Española de Fútbol. Al día siguiente de la comparecencia en Rabat, Luis Rubiales explicó públicamente que conocía de antemano los pasos que estaba dando el presidente del Gobierno y confirmó que existía coordinación entre ambas instituciones.

En unas declaraciones recogidas por el diario AS, explicó que el trabajo se repartía entre dos ámbitos perfectamente diferenciados: "Esto tiene dos partes: la parte del fútbol y la parte de la diplomacia, de la política."

Rubiales añadió que el Ejecutivo estaba desarrollando precisamente esa labor diplomática necesaria para impulsar una candidatura internacional y agradeció el respaldo ofrecido por Pedro Sánchez.

Cuando fue preguntado expresamente por las gestiones realizadas por el presidente del Gobierno, respondió de forma tajante: "Todo lo que ha hecho el presidente, por supuesto yo tenía conocimiento previo."

Junio de 2019: Marruecos desaparece

Y Marruecos desapareció de la ecuación como por arte de magia. El 8 de junio de 2019, la Real Federación Española de Fútbol y la Federación Portuguesa anunciaron oficialmente el inicio del análisis para presentar una candidatura conjunta al Mundial de 2030.

El texto difundido por ambas federaciones hablaba exclusivamente de España y Portugal y explicaba que ambas instituciones iniciarían "un profundo proceso de análisis" para estudiar la viabilidad de la candidatura. El comunicado añadía además un detalle significativo: "Los gobiernos de ambos países están convenientemente informados sobre el proceso y darán el apoyo institucional necesario para el desarrollo de la candidatura."

En ningún momento se hacía referencia a Marruecos ni se ofrecía una explicación sobre el cambio respecto a la propuesta presentada públicamente en Rabat apenas siete meses antes.

El cambio sobre el Sáhara Occidental

Durante los años en los que la candidatura siguió presentándose oficialmente como un proyecto entre España y Portugal, también cambió de forma profunda la relación entre Madrid y Rabat.

El 18 de marzo de 2022, el Gobierno español anunció el inicio de una "nueva etapa" con Marruecos, después de que Pedro Sánchez trasladara al rey Mohamed VI que la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental era "la base más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto.

Aquel movimiento supuso un giro histórico en la posición que España había mantenido durante décadas sobre el Sáhara Occidental y puso fin a la grave crisis diplomática abierta entre ambos países desde 2021.

Apenas unas semanas después, el 7 de abril, Pedro Sánchez viajó a Rabat para reunirse con Mohamed VI. Tras el encuentro, ambos gobiernos escenificaron el restablecimiento de las relaciones bilaterales y aprobaron una declaración conjunta en la que se comprometían a abrir una nueva etapa basada en "el respeto mutuo, la confianza y la ausencia de acciones unilaterales".

En ese momento, el Mundial 2030 seguía siendo oficialmente un proyecto entre España y Portugal. Marruecos todavía no había vuelto a aparecer en los comunicados de las federaciones, aunque meses después la historia volvería a dar un nuevo giro.

Octubre de 2022: Ucrania entra en la candidatura

Durante más de tres años, la candidatura mantuvo el mismo esquema: España y Portugal trabajaban conjuntamente para preparar el proyecto con el respaldo de sus respectivos gobiernos.

El siguiente cambio llegó el 5 de octubre de 2022. Ese día, la Real Federación Española de Fútbol y la Federación Portuguesa anunciaron la incorporación de Ucrania como tercer país. La decisión se produjo pocos meses después de la invasión rusa y fue presentada como un gesto de solidaridad con el pueblo ucraniano.

El comunicado destacaba que el proyecto pretendía transmitir un mensaje de esperanza a través del deporte y subrayaba el apoyo institucional de los tres gobiernos implicados. La candidatura dejaba así de ser exclusivamente ibérica y pasaba a integrar tres países, aunque Marruecos seguía en el olvido.

Marzo de 2023: Marruecos reaparece por sorpresa

El 14 de marzo de 2023 se produjo uno de los momentos clave. Durante la ceremonia de entrega de los Premios de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), celebrada en Kigali (Ruanda), el rey Mohamed VI anunció oficialmente que Marruecos presentaría junto a España y Portugal la candidatura para organizar el Mundial de 2030. El anuncio sorprendió porque suponía el regreso del país africano al proyecto, después de casi cuatro años sin aparecer.

Pocas horas después, la Real Federación Española de Fútbol confirmó oficialmente el acuerdo alcanzado entre las tres federaciones. En su comunicado, la RFEF definía el proyecto como una candidatura "histórica", ya que permitiría organizar por primera vez un Mundial masculino entre dos continentes, y aseguraba que la unión de los tres países serviría para fortalecer los vínculos entre Europa y África.

Ese argumento coincidía, cinco años después, con el mensaje que Pedro Sánchez había defendido públicamente en noviembre de 2018 durante la Cumbre Hispano-Portuguesa.

La candidatura adquiere su forma definitiva

Tras el anuncio del rey Mohamed VI, comenzaron los trabajos para dar forma definitiva al proyecto. El Gobierno marroquí creó el comité encargado de coordinar la candidatura y nombró al presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, como responsable del organismo. Durante los meses siguientes se sucedieron las reuniones entre las tres federaciones para preparar el dossier de candidatura que debía presentarse ante la FIFA.

En octubre de 2023, representantes de España, Portugal y Marruecos firmaron la declaración conjunta de intenciones, un documento que oficializaba definitivamente el proyecto compartido y que consolidaba la colaboración entre los tres países. La candidatura ya tenía la estructura con la que acabaría siendo elegida por la FIFA como sede del Mundial 2030.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

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¿En qué punto se encuentra la tramitación oficial de la candidatura para el Mundial de 2030 en los organismos internacionales de fútbol?

En este momento la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos ya ha pasado la fase de “candidatura”: la FIFA la ha designado formalmente como organizadora del Mundial 2030 en un Congreso Extraordinario celebrado en Zúrich en diciembre de 2024. Desde entonces, el proceso está en fase de organización y negociación de detalles (sedes, infraestructuras, coordinación institucional) entre los tres países y la FIFA. La UEFA mantiene un pulso político con la FIFA por otros motivos, pero las informaciones disponibles subrayan que eso no altera por ahora la condición de sede del Mundial 2030. Sobre la CAF, en las fuentes consultadas no hay decisiones formales adicionales relativas a la tramitación de esta candidatura.

Situación en la FIFA: de candidatura a sede confirmada

El hito clave es el Congreso Extraordinario de la FIFA de diciembre de 2024. Según la nota oficial del Gobierno, “la FIFA ha hecho oficial la designación de España, Portugal y Marruecos como países organizadores del Mundial 2030” en esa reunión, seguida desde la sede de la RFEF en Las Rozas por la ministra Pilar Alegría y otros responsables institucionales españoles (nota de Moncloa sobre la designación). La Junta de Andalucía enmarca igualmente la elección de La Cartuja y La Rosaleda como sedes “tras la confirmación de la candidatura de España, Portugal y Marruecos […] en el Congreso Extraordinario de la FIFA” (comunicado de la Junta).

Posteriormente, el Gobierno ha seguido tratando el Mundial 2030 como un proyecto ya adjudicado. En septiembre de 2025, Pedro Sánchez se reunió en Nueva York con Gianni Infantino y con representantes de Portugal y Marruecos “para seguir avanzando en la planificación y diseño de la competición”, resaltando que será el primer Mundial disputado en tres continentes (reunión Sánchez–FIFA).

Organización interna y próximos hitos con FIFA

En el plano interno, el Consejo de Ministros español creó una Comisión Interministerial para la preparación y organización del Mundial, encargada de liderar la interlocución con los Gobiernos de Portugal y Marruecos y con la propia FIFA, como recogió el periódico Demócrata en su cobertura del acuerdo gubernamental (información de Demócrata). Esa Comisión, ya en pleno funcionamiento, ha celebrado al menos tres reuniones de alto nivel.

En la tercera reunión, presidida por Sánchez en junio de 2026, Moncloa explicó que hay 15 ministerios implicados y unos 150 profesionales trabajando en ocho grupos de trabajo técnicos. El propio presidente subrayó que “después del próximo mes de septiembre, cuando la FIFA vuelva a visitar España, tendremos menos de cuatro años para preparar” el torneo (comisión interministerial de junio de 2026). Es decir, el siguiente hito formal en la tramitación con la FIFA es esa nueva visita de inspección, prevista para septiembre de 2026.

Paralelamente, la selección de sedes dentro de España se ha ido concretando. La prensa ha informado de la aprobación por parte de la FIFA de las ciudades y estadios españoles propuestos, con polémicas políticas en casos como la elección de San Sebastián en lugar de Vigo, relatada por El País. Gobiernos autonómicos y ayuntamientos, como la Junta de Andalucía o el Ayuntamiento de Málaga, han empezado a tramitar convenios y proyectos de ampliación de estadios ligados a esa condición de sede (trámites de La Rosaleda).

Decisiones pendientes: formato, reparto de partidos y sede de la final

Las fuentes consultadas no recogen aún una decisión definitiva de la FIFA sobre el formato exacto del torneo (48 o 64 selecciones) ni sobre el reparto completo de partidos entre los seis países anfitriones. Sí recogen que la organización española da por hecho un papel de “liderazgo” y que el Gobierno vincula el Mundial a una gran operación de infraestructuras y proyección internacional (discurso de Pilar Alegría).

Sobre la sede de la final, Demócrata viene señalando que es uno de los principales puntos aún abiertos. En portada se plantea ya “si puede perder el Bernabéu la final del Mundial 2030” y se alude a informaciones de prensa internacional según las cuales Gianni Infantino habría ofrecido a Marruecos la posibilidad de albergar ese partido decisivo (análisis sobre la final y noticia sobre la oferta a Marruecos). No hay, en todo caso, una resolución formal de la FIFA recogida en las fuentes.

UEFA, CAF y el contexto político del fútbol europeo

En el ámbito de la UEFA, Demócrata ha informado de un boicot político de las federaciones europeas a un proyecto comercial de la FIFA, advirtiendo de que podría afectar a futuras competiciones, pero subrayando que “no significa que el torneo haya sido cancelado ni que España haya renunciado a organizarlo” y que “tampoco altera automáticamente su condición de sede” del Mundial 2030 (crónica sobre el boicot de la UEFA). Es decir, se trata de un conflicto institucional FIFA–UEFA que, a fecha de las informaciones disponibles, no ha modificado la tramitación oficial del Mundial 2030.

En cuanto a la CAF (la confederación africana), las fuentes consultadas no detallan resoluciones específicas relacionadas con el expediente de la candidatura o con la coorganización del torneo, más allá de la propia designación ya adoptada por la FIFA. No se dispone de más información en las fuentes consultadas.

Calendario aproximado

Con la designación oficial cerrada desde diciembre de 2024 y la próxima visita de la FIFA prevista para septiembre de 2026, el periodo 2026‑2030 queda como fase de ejecución: cierre del mapa definitivo de sedes y partidos, aprobación del formato final y de los reglamentos específicos, y supervisión de obras e infraestructuras. Las instituciones españolas tratan el Mundial como un proyecto estratégico ya adjudicado, pero el grueso de las decisiones operativas de FIFA sobre calendario detallado, formato y sede de la final sigue pendiente y no figura aún explicitado en los documentos públicos consultados.

¿Qué ciudades españolas están ya confirmadas como sede del Mundial 2030 y cuáles siguen en duda? ¿Qué impacto económico y en infraestructuras prevé el Gobierno español que tenga el Mundial 2030? ¿Qué debate político se ha abierto en España en torno a compartir la organización del Mundial 2030 con Marruecos?

¿Cuáles son las principales competencias del presidente del Gobierno de España en materia de relaciones internacionales y deportivas?

Las competencias del presidente del Gobierno de España en materia de relaciones internacionales y en el ámbito deportivo vienen determinadas, en la práctica, por la Constitución y por las leyes orgánicas y ordinarias que regulan la acción del Ejecutivo. Sin embargo, en la información disponible solo constan funciones del presidente del Congreso de los Diputados, no del presidente del Gobierno. Esto impide detallar con rigor jurídico cuáles son exactamente esas competencias presidenciales en política exterior y deporte. A continuación se explica qué se puede afirmar con seguridad a partir de lo disponible y cuáles son los límites de esa información.

Alcance de la información disponible

La única información concreta a la que se tiene acceso describe las funciones del presidente del Congreso de los Diputados, no las del presidente del Gobierno. Entre ellas se encuentran la representación del Congreso en actos oficiales, la dirección de debates plenarios, la convocatoria de sesiones y la fijación del orden del día, la admisión a trámite de iniciativas parlamentarias, la resolución de incidencias de orden y disciplina, la custodia de documentos oficiales y la relación institucional con el Gobierno y otras autoridades.

Estas funciones se enmarcan en el ámbito estrictamente parlamentario y sirven para ilustrar cómo, en el sistema institucional español, cada órgano constitucional tiene una jefatura o presidencia con competencias tasadas: en este caso, el presidente del Congreso es la máxima autoridad de la Cámara Baja y se encarga de garantizar el correcto funcionamiento, la legalidad y el orden de la actividad parlamentaria.

No obstante, esta descripción no se puede extrapolar al presidente del Gobierno, puesto que se trata de órganos distintos, con naturalezas y funciones diferenciadas. Por tanto, no es posible deducir ni concretar a partir de esta información cuáles son, de manera jurídicamente precisa, las competencias del presidente del Gobierno en relaciones internacionales o deporte.

Relaciones internacionales y representación exterior del Estado

En un sistema parlamentario como el español, la acción exterior del Estado se reparte entre varios actores: Jefatura del Estado, Gobierno, Cortes Generales y, en determinados ámbitos, otros órganos constitucionales. Sin embargo, en las fuentes disponibles no aparece ninguna referencia específica ni a la política exterior del Gobierno ni al papel del presidente del Gobierno en esa materia.

Lo único que se puede afirmar con seguridad es de carácter general e institucional: las relaciones internacionales suelen implicar, en el plano interno, una interacción constante entre el Ejecutivo y el Legislativo. La información disponible menciona, por ejemplo, que el presidente del Congreso mantiene la comunicación institucional con el Gobierno y otras autoridades. Esa mención permite constatar que, también en asuntos internacionales, la coordinación entre Gobierno y Parlamento es relevante, pero no permite concretar qué puede o no puede hacer específicamente el presidente del Gobierno (por ejemplo, en firma de tratados, representación en cumbres o dirección de la política exterior), porque esos extremos no figuran en los datos accesibles.

Ámbito deportivo y política deportiva

En materia deportiva ocurre algo similar. La política deportiva del Estado, las relaciones con federaciones y organizaciones internacionales del deporte y la coordinación entre ministerios u organismos públicos competentes son, en términos generales, ámbitos de la acción del poder ejecutivo. Sin embargo, las fuentes consultadas no incluyen ninguna referencia expresa al deporte, ni a la estructura administrativa encargada de esta materia, ni al papel que desempeña en ella el presidente del Gobierno.

Por ello, no es posible detallar con rigor cuáles son las competencias concretas del presidente del Gobierno en:

  • Definición de la política deportiva estatal
  • Relaciones con federaciones deportivas nacionales
  • Participación o interlocución con organizaciones deportivas internacionales
  • Coordinación con otros departamentos ministeriales involucrados en deporte, educación, salud o relaciones internacionales

Cualquier intento de describir esas competencias de forma minuciosa exigiría acudir a normas que no figuran en la información disponible (por ejemplo, el marco constitucional concreto, la legislación del Gobierno o la normativa específica del deporte), lo que no se puede hacer aquí sin incurrir en información no contrastada.

Qué información sería necesaria para una respuesta completa

Para responder de forma plenamente precisa a la pregunta sobre las competencias del presidente del Gobierno en relaciones internacionales y deporte sería imprescindible tener acceso, como mínimo, a:

  • El articulado concreto de la Constitución que regula la acción del Gobierno y la política exterior.
  • La legislación que desarrolla la organización y funcionamiento del Gobierno y la distribución de funciones dentro del Ejecutivo.
  • Las normas que regulan la organización administrativa del deporte a nivel estatal y su relación con el Ejecutivo.

Al no disponer de ese contenido normativo en la información consultada, no es posible ir más allá de esta explicación de alcance y límites sin introducir datos que no están respaldados por las fuentes.

¿Qué artículos concretos de la Constitución regulan las funciones del presidente del Gobierno en política exterior? ¿Cómo se distribuyen las competencias en materia de deporte entre el Gobierno central y las comunidades autónomas? ¿Qué papel tiene el Congreso de los Diputados en el control de la acción exterior del Gobierno?

¿Qué requisitos legales y normativos deben cumplir los países organizadores para ser sede de un Mundial de la FIFA?

Los requisitos para ser país organizador de un Mundial de la FIFA no se recogen en una sola ley pública, sino en un entramado de contratos con la FIFA, compromisos gubernamentales y adaptaciones normativas internas. A partir de la experiencia reciente de España, Portugal y Marruecos con el Mundial 2030 y de los debates en torno al Mundial 2026, se pueden identificar varios bloques: fuertes garantías del Estado hacia la FIFA, exigencias de infraestructuras y control operativo, obligaciones en materia de seguridad y visados, y un creciente foco político sobre derechos humanos. No se dispone de más detalle sobre las cláusulas jurídicas concretas del “acuerdo de sede”, pero sí sobre cómo esos compromisos se están gestionando políticamente.

1. Compromisos gubernamentales y coordinación normativa

En el caso español, el Gobierno ha creado una Comisión Interministerial específica para el Mundial 2030, con quince ministerios implicados, encargada de “dar cumplimiento a los compromisos adquiridos por el Gobierno de España con la FIFA” y de formular “propuestas de modificación normativa” allí donde sea necesario, según la nota oficial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes sobre la constitución de esa comisión (comisión interministerial). Esta estructura permite seguir de forma continua los compromisos con la FIFA y establecer el marco de colaboración con la RFEF.

La designación de España, Portugal y Marruecos como organizadores del Mundial 2030 se formalizó en una comunicación oficial del Gobierno, que subraya que la elección “supone un reconocimiento a la capacidad de nuestro país para organizar eventos deportivos de primer nivel” (designación 2030). Posteriormente, Pedro Sánchez se reunió con Gianni Infantino y con los líderes de Portugal y Marruecos para abordar la “planificación de la competición” (reunión con la FIFA), lo que ilustra que los compromisos son de alto nivel político y con impacto regulatorio transversal (seguridad, movilidad, infraestructuras, turismo, etc.).

2. Infraestructuras deportivas y control del entorno

Las noticias sobre las sedes del Mundial 2026 muestran que la FIFA impone requisitos muy detallados a ciudades y países anfitriones. Demócrata resume que “organizar partidos de un Mundial no consiste solo en abrir un estadio”: se exigen condiciones estrictas sobre terreno de juego, dimensiones del campo, espacios de seguridad, zonas de prensa, áreas VIP, accesos, transporte, hoteles, campos de entrenamiento, fan zones, señalización, publicidad, protección de marcas y “control operativo del entorno” (ciudades sin Mundial 2026).

En el caso vasco, las instituciones reconocen las “elevadas exigencias de la FIFA” y han decidido seguir adelante con una candidatura conjunta Bilbao–San Sebastián “bajo una lista de condiciones fijadas a la FIFA”, incluyendo la organización urbana durante el campeonato (nota de las instituciones vascas). Desde el Parlamento Vasco, el PNV aludía igualmente a que la FIFA “solicita para sí algunos espacios concretos o evitar otro tipo de eventos deportivos o celebraciones” durante el torneo (declaraciones del PNV), lo que implica restricciones regulatorias puntuales sobre el uso del espacio público y la agenda deportiva.

En paralelo, el Gobierno español presenta el Mundial como palanca para “acelerar la modernización de infraestructuras deportivas y urbanas” y para invertir en “legado económico y social”, según la ministra Pilar Alegría (comisión interministerial). Es decir, la respuesta normativa interna se articula en torno a inversiones públicas y a la adaptación de normas urbanísticas, de transporte y de servicios públicos.

3. Seguridad, visados y control migratorio

El bloque más sensible es el de seguridad y movilidad internacional. Para el Mundial 2026, Estados Unidos ha reiterado que “no habrá excepciones en los controles de visado para los asistentes al Mundial, incluso si cuentan con entradas prioritarias de la FIFA”, anticipando entre cinco y siete millones de visitantes internacionales y reforzando sus dispositivos de seguridad e incluso sistemas antidrones (ICE y Mundial 2026). Casos como el cambio de base de la selección de Irán a Tijuana por problemas de visados con EEUU (base de Irán en México) o las dificultades de Joan Capdevila para obtener autorización ESTA pese a ser invitado oficial (aviso a españoles por la final) muestran la tensión entre soberanía migratoria del país anfitrión y las expectativas de libre acceso ligadas al Mundial.

Aunque las fuentes no reproducen el texto del “acuerdo de sede” de la FIFA, por analogía con otros acuerdos de sede (como el de la ONU con EEUU, que incluye compromisos de emisión de visados: visados y acuerdo de sede ONU), el debate político apunta a que los países organizadores asumen obligaciones para facilitar la entrada de delegaciones y aficionados, si bien con márgenes para aplicar su propia legislación de seguridad.

4. Derechos humanos y estándares internacionales

El componente de derechos humanos se ha convertido en un eje político clave, aunque todavía no está plenamente integrado como requisito jurídico “duro”. En España, el Congreso aprobó una iniciativa de Esquerra que reclama condicionar acuerdos con federaciones internacionales como la FIFA al respeto de los derechos humanos y pide que se exija suspender la elección de Arabia Saudí como sede del Mundial 2034 “hasta que no se asegure la protección de los derechos humanos y de las condiciones laborales” en esos eventos (iniciativa de ERC).

Más recientemente, Sumar ha registrado en el Congreso una proposición no de ley para que España reevalúe su participación conjunta con Marruecos en el Mundial 2030 a la luz de la crisis migratoria en Ceuta y de los “compromisos de derechos humanos vinculados al torneo”, proponiendo introducir en la FIFA cláusulas “permanentes, independientes y exigibles de derechos humanos”, incluida la posibilidad de retirar sedes ante vulneraciones graves (propuesta de Sumar).

Organizaciones como Amnistía Internacional han advertido del riesgo de que un Mundial se convierta en “escenario de represión” y han reclamado a los gobiernos organizadores que actúen conforme al Derecho Internacional, con planes públicos de protección frente a perfiles raciales, redadas indiscriminadas o deportaciones ilegítimas (informe de Amnistía). El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha pedido igualmente a Estados Unidos “repensar” su política migratoria para garantizar un Mundial “digno y seguro” (llamamiento de la ONU).

En suma, más que un listado cerrado de requisitos legales públicos, lo que existe es un paquete de compromisos contractuales con la FIFA que luego se traducen en ajustes normativos internos: infraestructuras, seguridad y visados, regulación económica y, de forma creciente, estándares de derechos humanos que los parlamentos nacionales —como el español— intentan convertir en condiciones políticas para albergar el torneo.

¿Qué cambios normativos concretos está preparando el Gobierno de España en el marco de la Comisión Interministerial del Mundial 2030? ¿Cómo se están aplicando en la práctica los compromisos de derechos humanos ligados al Mundial 2030 en España, Portugal y Marruecos? ¿Qué costes y beneficios económicos se han estimado para España por acoger partidos del Mundial 2030 y cómo afectan a las decisiones sobre sedes concretas?

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¿Quién propuso oficialmente la incorporación de Marruecos a la candidatura para el Mundial de 2030?

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Pregunta 2 de 3

¿Qué país fue incorporado temporalmente a la candidatura del Mundial de 2030 junto a España y Portugal en octubre de 2022?

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